Jueves
26 de Enero  2023 

El suelo, origen de los alimentos

Esa fue la temática escogida para la celebración en 2022 del Día Mundial del Suelo, que se conmemora cada 5 de diciembre


Jueves 08 de Diciembre de 2022 | 11:56:08 AM 

Autor

Raquel Sierra

María Esther Padilla Rodríguez, es la presidenta de la Unidad Básica de Producción Cooperativa La Calabaza, ubicada en el municipio Segundo Frente de la provincia Santiago de Cuba. Allí llegó en 2010 la experiencia de los polígonos de suelos, una iniciativa que les cambió la vida a las personas.

Al principio, admite, había cierta resistencia a estas cosas, “nuestros cooperativistas y la comunidad no le veían la importancia a la conservación del suelo, ni al compost ni a la enmienda orgánica, porque aplicar productos químicos era más fácil”. Pasados los años, como vista hace fe, la percepción fue cambiando, porque la vida les demostró la conveniencia: su producción está creciendo y mejoran sus ingresos por todas estas producciones de café, cultivos varios, frutales y forestales.

En la Cooperativa de Créditos y Servicios Braulio Coroneaux, del municipio de Guisa, en Granma, la tierra era mala y los rendimientos, nulos. A golpe de barreras vivas y muertas, tranques y abonos orgánico, entre otras prácticas, ya el productor Jorge Luis Arcia Suárez, obtiene buenos rendimientos en el frijol, la papa y otros cultivos.

También en Minas, Camagüey, la conservación del suelo le ha demostrado a Juan Díaz Dones, del polígono municipal, que la incorporación de humus de lombriz, materia orgánica, el compost y otras acciones, bien valen la pena. El suelo se alimenta, se llena de salud y lo retribuye en frutos.

La iniciativa de crear los polígonos de suelo, áreas demostrativas para las prácticas destinadas a mejorar y preservar el suelo comenzó a introducirse a partir de 2009, por iniciativa del entonces ministro de la agricultura, Ulises Rosales del Toro.  En 2022, en Cuba existen más de 200 polígonos de suelos, agua y bosques, que abarcan unas 25 000 hectáreas.

Hasta ahora, los saldos son favorables: se le puso freno a la erosión mediante barreras, tranques, surcos de vetiver, se aprendió a lidiar con las pendientes y jugarles cabeza para evitar la pérdida de nutrientes, entre otras medidas, con un impacto directo en los rendimientos.

Razón de ser

El suelo constituye uno de los recursos naturales más importantes para la producción agropecuaria y el sustento de la biodiversidad; sin embargo, es de los menos cuidados, lo que incide en su degradación y pérdida de la capacidad productiva.

Según datos del Ministerio de la Agricultura, el 71 % de la superficie agrícola tiene alguna afectación, de ella,  43 % calificado de fuerte a media; están afectadas un millón de hectáreas: el 15 % de la superficie agrícola con salinización o sodicidad, 24 % de la superficie agrícola con afectaciones de compactación, 70 % de la superficie agrícola con bajo contenido de materia orgánica, entre otras.

La degradación de los suelos en Cuba por erosión, salinización y sodificación, disminución del carbono orgánico, desequilibrio de nutrientes, pérdida de la biodiversidad, compactación, acidificación y la contaminación se deben, principalmente, a su inadecuado manejo y explotación, así como a las condiciones climáticas, topográficas y edafológicas existentes; lo que se agrava por la baja percepción de la importancia del suelo como recurso natural finito y genera la disminución de su capacidad productiva.

De acuerdo con Luis Gómez Jorrín, director del Instituto de Investigaciones de Suelos, a partir de las dificultades económicas por las que atraviesa el país y las dificultades para acceder a fertilizantes minerales, por sus altísimos costos, es muy importante el lema que se escogió para el Día Mundial del Suelo en 2022: el suelo es el origen de los alimentos. “El suelo brinda los alimentos, pero es necesario cuidarlo y sobre todo, sensibilizar a todo el que tiene un palmo de tierra y lo utiliza para producir alimentos acerca de la prioridad de llevar a cabo un balance de nutrientes”.

Según ejemplificó, “cuando usted obtiene una tonelada de frijol, se está llevando del suelo 35 kilogramos de nitrógeno, eso si se incorporan los residuos de cosecha; si no incorpora estos residuos de cosecha, se está llevando probablemente 70 kilogramos de nitrógeno. Es importante llevar esa cuenta porque al otro año, volvemos a sembrar frijoles y nos volvemos a llevar esa misma cantidad de nitrógeno”.

Multiplicar lo que ha demostrado ser bueno

“Siempre se tuvo la idea de poder implementar en Cuba el manejo sostenible de tierras; es decir, no ver el suelo solo como un problema en la producción, sino asociado también a la producción del agua y del bosque y que el trabajador del suelo, el finquero, el productor vea esto como un problema integrado y no vea solo que una sola medida aislada de conservación de suelo resuelve el problema, sino que tiene que estar todo integrado”, destacó Dagoberto Rodríguez Lozano, director nacional de suelos y fertilizantes del Ministerio de la Agricultura.

La pandemia representó un freno a los procesos, que “se han venido reactivan totalmente en los más de 200 polígonos existentes en todo el país, en todas las regiones edafoclimáticas y formas de producción,  asociados a las zonas de la Tarea Vida y a los principales programas de desarrollo del Ministerio de la Agricultura y los principales cultivos”.

De esta manera, “se ha ido logrando una matriz de acciones ya a la escala de finca, manteniendo  el principio fundacional de concebir la finca como unidad básica de manejo, en la cual se hacen todas las medidas de conservación y mejoramiento de suelo, agua y bosque, que impactan después en una agricultura sostenible”.

De acuerdo con Rodríguez Lozano, el programa de polígonos abarca unas 25 000 hectáreas en todo el archipiélago, que de cierta manera ha salido de las áreas demostrativas a las productivas con la aplicación de estas medidas, cuyo impacto es visible no en corto plazo, sino en el mediano, y se puede apreciar los resultados en lugares donde se ha trabajado por más de 10 años.

“Se han ido resolviendo los problemas con soluciones locales y de bajo costo, lo que a los seis y siete años tiene un efecto muy importante en la recuperación de la capacidad productiva de los suelos”, señaló.

“Estamos trabajando en unas 11 prioridades, también contextualizadas con los problemas que tenemos en la agricultura, la falta de insumos tradicionales que tuvimos en algún momento, por ejemplo, fertilizantes químicos por lo que tenemos que intensificar acciones de solución para la nutrición de los cultivos a partir de la experiencias también obtenidas en estos polígonos y convertir la producción del humus de lombriz y del humus líquido, en prioridades a trabajar en 2023”, dijo Rodríguez Lozano durante el V Encuentro Nacional de Polígonos, donde distinguió el actual momento no solo por las complejidades materiales -la importación y uso de fertilizantes químicos en 2022 se han visto reducidas al mínimo-, sino también por la existencia de una legislación sin precedente en materia de suelos y fertilizantes, que respaldan.

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