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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Santa Lucía: Vivir el presente y anidar el futuro

El polo de Santa Lucía, cuenta con 1 039 habitaciones y el principal mercado sigue siendo Canadá, con más del 60 % del total de visitantes, seguido de Italia, Alemania y algunas operaciones de turismo ruso

Unos 130 kilómetros al norte de la ciudad de Camagüey, la antigua villa de Santa María del Puerto del Príncipe, está la playa Santa Lucía, protegida por la segunda mayor barrera coralina del mundo.

William García Fals, subdelegado del Ministerio de Turismo en la provincia, dedicado fundamentalmente al funcionamiento de ese polo, indica que confluyen allí cuatro hoteles de Cubanacán, casas y aparthoteles de Islazul, centro comercial  y nuevas obras como una discoteca y un baño con delfines, para darles mayores opciones de recreación a los visitantes.

En Santa Lucía, dijo, se trabaja en el mejoramiento de la imagen integral del producto, tanto de las instalaciones -mejoradas tras los daños causados por el huracán Irma-,  las vías, la iluminación, gracias a todo el apoyo de las autoridades de la provincia.

Según Julio del Toro Orozco, delegado de Cubanacán en Camagüey, la organización se encuentra centrada en los dos vertientes:  Santa Lucía y el Complejo de Hoteles E, donde ha emergido un importante desarrollo turístico en la provincia.

“En el polo de Santa Lucía, contamos con 1 039 habitaciones y el principal mercado sigue siendo Canadá, con más del 60 % del total de visitantes, seguido de Italia, Alemania y algunas operaciones de turismo ruso, sin dejar de mencionar el mercado interno, con crecimientos en la estructura de mercado de Cubanacán en la provincia.

De acuerdo con Del Toro, la apertura del Planta Real en Santa Lucía, con 31 habitaciones de alto estándar, y el San Juan de Dios, en la ciudad, son solo algunos pasos dentro de un desarrollo inversionista escalonado hasta 2021, que incluirá en Camagüey otros Hoteles E como el Gran Vía y el Palacio Pichardo. Para Santa Lucía avanzan negociaciones con empresas suizas y españolas para el desarrollo de empresas mixtas y negocios hoteleros y  extrahoteleros.

Pequeño y acogedor

Con 150 habitaciones, el Hotel Bravo Caracol es un buen lugar para un ocio reparador y refrescante. De acuerdo con Nivia Rodríguez Estévez, su directora general,  tienen una administración comercial italiana, fundamentalmente con el turoperador Alpitour,  pero no solo reciben turistas de Italia, sino también de Canadá y nacionales.

“En 2015 fue objeto de una remodelación y mejoró mucho el producto, a lo que se suma una atención personalizada al cliente, centrada en satisfacer sus expectativas. Aunque es categoría tres estrellas, presta un servicio superior”, sostiene.

El Bravo Caracol, pequeño pero acogedor, se distingue por un colectivo con conocimiento y habilidades para trabajar con estos mercados, alta satisfacción por el servicio, una animación que fusiona lo italiano y lo cubano, calificada como una de las mejores de todo el país y una orquesta pequeña, reconocida por sus conciertos de música cubana.

Legado de Irma

Los vientos de Irma llegaron por donde no los esperaban, por el sur, provocando daños no previstos en los planes de reducción de riesgos de desastres en techos y cristales del Hotel Club Amigo Mayanabo, que cuenta con 225 habitaciones, un restaurante bufé y dos a la carta, bares, piscina y actividades de animación diurna y nocturna.

Su director, Alexis González Chao, explicó que en unos pocos días talaron los árboles caídos, impermeabilizaron techos y retomaron la operación, para continuar con la tendencia de mejorar  indicadores como turistas/día, ingresos acumulados y eficiencia.

 “Tenemos un sistema de gestión integrado, que asocia todos los elementos -eficiencia económica y  cuidado del entorno- para tener una operación sostenible”, dijo.

Como en el resto de los hoteles de Cubanacán en el polo y en el país, en el verano fue formidable la presencia de turismo nacional, para lo cual se aplicaron ofertas que contribuyeran a equilibrar el alojamiento durante la semana, indicó.

Con Roc Xavier Calventus, director general del Hotel Roc Santa Lucía,  tiene bien claro qué llevó a la empresa española a ese polo: “tiene una proyección futura muy importante, buenas playas y su gente es muy acogedora. Entendemos que el turismo aquí puede y va a funcionar, tenemos fe en el destino”, declaró. Esa compañía opera también el Presidente, en La Habana;  Barlovento y Arenas Doradas, en Varadero.

Según indica Joaquín Bassols Cabrera,  subdirector general, la instalación de 252 habitaciones, diseminadas en 7,2 hectáreas, restaurantes bufé y especializados, bares, discoteca y spa, la administración de Roc Hoteles trabaja en la introducción de sus estándares y en la comercialización para lograr una mejor ocupación, fundamentalmente con mercados europeos.

Como en todo el polo, aunque la recuperación tras el paso del huracán  Irma fue veloz, “en lo comercial, demoró mucho más, pues a las campañas mediáticas contra el turismo en Cuba, se sumó el recrudecimiento de las políticas de Estados Unidos para los viajes de estadounidenses”, dijo

Bassols. Más brisas

El Hotel Brisas Santa Lucía, que opera con marca propia y administración cubana, da pasos hacia una reparación capital y la sustitución de todos los sistemas tecnológicos, explicó Alfredo Sarduy Velazco, su director general.

Cubanacán defiende una estrategia de subir el estándar de los hoteles Brisas y tratar de comercializarlos en un segmento de mercado superior, refirió.

“La inversión abarcaría las 412 habitaciones por etapas, sin cerrar el hotel, así como las áreas comunes: lobby, bares, cafeterías y restaurantes, bloque de servicios, cocina central, almacenes, cámara fría y la construcción de una nueva piscina”, comentó.

Lo primero serán las reparaciones de los sistemas tecnológicos: las 11 cámaras frías y parte del sistema de clima centralizado.

Este año, dijo, ha tenido un alza importante en el mercado cubano, donde el nivel de satisfacción es alto y los clientes resaltan la calidad humana de los trabajadores.

Una prioridad para el futuro

Las instalaciones tienen muchas cosas en común, entre otras la necesidad de velar por el entorno y seguir la Tarea Vida (Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático). Por ejemplo, como resultado, el Bravo Caracol exhibe las mejores arenas recuperadas de todo el país y el  reconocimiento territorial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) por la protección integral delentorno.

El Club Amigo Mayanabo, por su parte, demolió una acera sobre la duna de 50 metros de largo por tres de ancho y en su lugar construyó una pasarela de madera sobre pilotes, además de reconstruir la duna y resembrarla.

“Las entidades tienen diferenciados los depósitos para la cristalería, papel y desechos orgánicos; en cada área de servicio, la limpieza es permanente en la zona de playa para evitar que los residuos vayan a parar al mar. Esa es para nosotros una tarea constante”, afirmó el subdelegado.

En el polo, “se sigue la asesoría del Citma acerca de la limpieza de la playa, el mejoramiento de dunas, pasarelas e imagen y del manejo de la zona costera para tener un futuro sostenible”, concluyó.