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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Tras el traspiés de Eta, levantar los campos

Varias provincias cubanas registran daños considerables en la agricultura, con unas 9 000 hectáreas impactadas. Entre los cultivos más afectados están tabaco, café, arroz, viandas, plátano y hortalizas

No conforme con las aguas y los vientos que provocaron crecidas de ríos, inundaciones en calles y comunidades, averías en el Sistema Electroenergético Nacional y en las redes telefónicas,  así como daños menores en algunos cultivos, la tormenta tropical Eta, ya en su camino de retirada hacia el norte del Archipiélago, dejó lluvias intensas que ocasionaron perjuicios de consideración.

Acostumbrados ya a los efectos del clima, aun cuando las nubes gobernaban el cielo, los actores de la agricultura cubana contabilizaron los daños y se puso manos a la obra, cuando es grande el desafío, debido al descenso de los volúmenes de viandas, hortalizas y granos, agudizado por la pandemia de Covid-19.

Sin embargo,  incrementar la producción de alimentos en tensos momentos para las finanzas nacionales, no se consigue de un día para otro, ni siquiera en los cultivos de ciclo corto. Las máximas autoridades cubanas han llamado a acelerar la recuperación en este sector y sembrar aquellos cultivos de ciclo corto que pueden dar frutos los menores plazos.

Contando y sumando

Con mayor o menor intensidad, evidencian medios locales, los daños se suscitaron a lo largo de toda la geografía cubana.  Algunos territorios resultaron severamente impactados.

Por ejemplo, en la más occidental de las provincias cubanas, Pinar del Río, como consecuencia de las precipitaciones se estima se perdieron unos 94 000 canteros, mientras que otros 42 000 sufrieron diferentes grados de deterioro.  Datos preliminares indicaron que en el sector tabacalero resultaron dañados más de 57 000 canteros de semilleros de tabaco, lo que representa el 55 % de lo sembrado desde octubre pasado.

No obstante, los vegueros de ese territorio  se empeñan en no renunciar al plan contratado, ascendente a 19 768 hectáreas, la mayor extensión del país dedicada a ese cultivo y donde se afirma se cosecha el mejor tabaco del mundo.

Pero en Vueltabajo no solo se afectó el tabaco, sino también unas 5 000 hectáreas de cultivos y otras 1 700 que incluyen viandas, granos y hortalizas, en los municipios de San Luis, Guane y Sandino. Según algunas fuentes, se habrían perdido unas 1 060 hectáreas de frijoles y maíz. Sin dilación, los agricultores se incorporaron a rescatar el frijol, mediante el drenaje de las tierras, así como las acciones recuperativas en las 3 500 hectáreas arroceras en diferentes etapas productivas.

En Sancti Spíritus, se calculó que el área agrícola impactada supera las 3 300 hectáreas, lo que exigió cosechar con inmediatez lo más posible para el consumo humano y animal y buscar estrategias para el suministro estable de alimentos en los meses venideros.

Para la recuperación de la agricultura, el Primer ministro Manuel Marrero, en visita a ese territorio, indicó acelerar la preparación de tierra y las siembras, con estructura que priorice los cultivos de ciclo corto, a la par de otros que toman mucho más tiempo como el plátano y la malanga.  Esa orientación tiene carácter nacional por la magnitud de las afectaciones y la urgencia del país de producir más alimentos.

En ese territorio eminentemente agrícola, indicó la prensa local, en pocos días los pluviómetros registraron hasta más del 400 % de la lámina histórica del mes; mientras, 22 comunidades quedaron aisladas y disímiles zonas bajas se inundaron completamente ante la crecida descomunal de los ríos y arroyos.

Entre los cultivos más afectados se incluyen el frijol -con casi 1 000 hectáreas-, yuca, boniato, calabaza, maíz y tomate, a la vez que el tabaco, la rama azucarera y la agricultura urbana, suburbana y familiar tienen también significativos perjuicios.

En el caso de la producción lechera, en esa provincia se estima se dejaron de acopiar más de 246 000 litros de leche, mientras que se dañaron unas 1 124 hectáreas de arroz.  En productos como frijol y tomate, en Sancti Spíritus se aceleró la búsqueda de alternativas y se potenciaron otras zonas para su producción.

En Villa Clara, según datos preliminares, las intensas lluvias impactaron cultivos de vegetales, plantaciones de café y posturas de tabaco; no así el plátano, al no registrarse fuertes vientos. Los más perjudicados fueron la yuca y los frijoles, cada uno  con más de 2 000 hectáreas.

En la zona montañosa villaclareña,  unidos a las averías de  carreteras, puentes y caminos en las zonas rurales, se reportaron daños preliminares en posturas de tomate, café, canteros de semillas de tabaco, equivalentes a nueve millones  de posturas, se dio a conocer e en el Consejo de Defensa Provincial.

En Ciego de Ávila, los conteos indican que sufrieron averías unas 112 casas de cultivo, murieron 100 cabezas de ganado y 1 700 hectáreas de cultivos resultaron impactadas, lo que en términos de alimentos representaría 15 665 toneladas de viandas que no llegarán a la población. A modo de ejemplo, solo en la Empresa La Cuba, los vientos derribaron unas 800 hectáreas de plátano, a la vez que en la provincia Eta impactó también al frijol, la yuca y el arroz, lo que incidirá un descenso de las cosechas.

En esa provincia se deberán sembrar unas 23 000 hectáreas de cultivos varios, entre esos, la papa, para el cual las tierras, que ya estaban listas para recibir las simientes, tendrán que ser preparadas nuevamente.

Como en el restos de los territorios, en Santiago de Cuba los mayores efectos se registraron en la agricultura, donde cifras preliminares contabilizaron daños en unas 353 hectáreas de cultivos varios como yuca, boniato, maíz, frijol, tomate, col, pimiento y fruta bomba, entre otros; se dejaron de recoger unos 33 000 litros de leche; alrededor de 167 000 unidades de tabaco se dejaron de producir y se perdieron unas 50 000 latas de café, entre los granos caídos y los maduros por acopiar, indicaron medios locales.

En el caso de la más oriental de las provincias cubanas, se registraron perjuicios en plantaciones de tomate, col, garbanzo, pimiento, frijol, lechuga y en semilleros de hortalizas y vegetales, así como afectaciones en el café, fundamentalmente en el municipio de Maisí.

Mirada nacional

Según dijo a medios de prensa el presidente del Grupo Empresarial Agrícola, Frank Castañeda Santalla, la principal afectación para el grupo se concentraría en el plátano, debido a las raíces superficiales y el peso de las plantas, que aunque los vientos no sean intensos sufren, mermando las pariciones.

La acelerada maduración y la caída del café en las zonas central y oriental obliga, cumpliendo las recomendaciones de respetar el distanciamiento físico debido a la Covid-19, a organizar movilizaciones masivas para la recogida del grano en las áreas cafetaleras dañadas. En diferentes territorios también se reportaron averías en la infraestructura del sector, por ejemplo, techos de naves, aunque en menor cuantía que en eventos anteriores.

A nivel de país, indicó un resumen del Ministerio de la Agricultura, las lluvias afectaron a más de un millón 713 930 gallinas ponedoras, fundamentalmente en Pinar del Río, Artemisa, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba.

Daños preliminares en la agricultura:

Plátano: 1 769 hectáreas

Frijol: 835 hectáreas

Maíz: 1 204 hectáreas

Tomate: 532 hectáreas

Yuca: 3 524 hectáreas

Semilleros de hortalizas: 37 hectáreas

Garbanzo: 20 hectáreas

Boniato: 85 hectáreas

Fuente: Ministerio de la Agricultura