Opciones

Semanario Económico y Financiero de Cuba

Producir tabaco, a lo moderno

El programa de desarrollo de la agroindustria tabacalera cubana proyecta alcanzar en 2030 más de 50 000 toneladas de la solanácea

Incrementar las cosechas de tabaco, sin el crecimiento proporcional de las hectáreas, sino a partir de rendimientos superiores es el sueño de la agroindustria tabacalera cubana. Llevarlo a la práctica lleva tiempo, dinero, constancia y tecnología. Hacia allí, paso a paso, avanza este sector desde la semilla y el suelo.

En las 23 empresas que siembran la solanácea en Cuba comenzaron a plantar, como es tradicional, el 10 de octubre y pese a las limitantes existentes, se proyectó una campaña que auguramos será buena, declaró a Opciones Gonzalo Rodríguez Pérez, director agrícola del grupo empresarial Tabacuba, que tiene la misión de incrementar sostenidamente su contribución a la economía del país y mantener el liderazgo del habano mediante un desempeño eficiente, competitivo y sostenible.

Cada campaña decide

Para la etapa 2019-2020, dijo, se ha contratado la siembra de 30 284 hectáreas y el acopio de unas 33 400 toneladas de los diferentes tipos de este cultivo, con prioridad en tapado para las capas de los torcidos de  exportación; las vegas de primera, que constituyen la materia prima de los puros y el tabaco Virginia destinado al proyecto Brascuba, que deberá incrementarse a partir de 2020, con la entrada en funcionamiento de la nueva planta que se construye en la Zona Especial de Desarrollo (ZED) Mariel.  “Esas son las tres prioridades principales concebidas para el tabaco”, enfatizó.

“Hoy trabajamos con 839 bases productivas, Cooperativas de Créditos y Servicios, Cooperativas de Producción Agropecuaria y Unidades Básicas de Producción Cooperativa que producen tabaco, en las provincias cubanas, con excepción de La Habana y Guantánamo de todos los tipos de tabaco”, precisó.

La campaña tiene gran impacto en la agricultura tabacalera. Tabacuba tiene firmados contratos con 16 389 productores, además, participan de manera permanente unos 42 000 familiares y contratados de los productores, mientras que en los momentos picos, se suman estudiantes y otros movilizados.

“El programa de desarrollo aprobado en 2016 por Tabacuba consideraba crecer de 19 800 toneladas en ese año a 52 612 en 2030, en 37 000 hectáreas, es decir, un crecimiento 24 % en el área y 49,6 % en los rendimientos, a partir de un rendimiento de 1,4 toneladas por hectárea”, explicó Rodríguez Pérez.

Esa efectividad se sustenta en la introducción de nuevas tecnologías, que además de mejorar rendimiento y  calidad, contribuyen a la eficiencia y sobre todo, al ahorro de fuerza de trabajo, muy escasa hoy en los campos, y a los recursos principales: fertilizantes, productos fitosanitarios, la maquinaria  y el combustible, entre otros.

¿Cómo lo hacen?

Entre las tecnologías se encuentran la próxima entrada en funcionamiento del Centro de Peletización de Semillas, en Artemisa, para envasado y comercialización de simientes de alta calidad en formatos factibles para el productor. “Eso es algo que el mundo desarrollado usa. Este sistema de beneficio permite envolverlas en un sustrato y envasarla en diferentes formatos que responden a las necesidades de los productores”,  destacó.

Otra de las vías para elevar los rendimientos es la obtención de variedades de mayor potencial productivo y calidad con adaptación al cambio climático. De acuerdo con el Director agrícola, en la actualidad existen 17 variedades comerciales y otras cuatro en camino, con mayor potencial productivo y adaptabilidad, sin perder la calidad de la hoja.

Entre los caminos se encuentra la producción de posturas en túneles con sustratos de calidad certificada. En estos momentos existen más de 620 túneles en todas las empresas tabacaleras, que según programa deben incrementarse más de 4 600 en 2030, proceso que se trata de acelerar en dependencia de las posibilidades materiales.  “Son tres cosas muy importantes y asociadas: la planta de peletización, la obtención de variedades y las posturas en túneles, todo lo cual coadyuva a elevar los rendimientos”, destacó.

Por otra parte, el sector lleva adelante un programa de mejoramiento y conservación del suelo, para el cual se dedican anualmente unos 10 millones de pesos, con un considerable componente en divisas convertibles.  “El Estado facilita esa alta cifra para mejorar las fincas de los productores, a la vez que Tabacuba aporta la divisa, que se emplea en adquirir equipamiento para la subsolación, que facilita el drenaje de los suelos y permite el desarrollo del sistema radicular de las plantas; medios de transporte para regar carbonato de calcio, magnesita, cachaza, humus de lombriz de producción propia o por encargo a otros organismos”, explicó.

Uno de los aspectos del programa  es la aplicación de fertilizantes, biofertilizantes y otros nutrientes, en correspondencia con los estudios de suelos, así como la introducción de medios biológicos como parte de la lucha integrada contra plagas y enfermedades, donde juega un papel determinante el completamiento de la plantilla de los técnicos que demanda el programa y su capacitación, dijo el Director agrícola de Tabacuba.

El incremento de la mecanización conjugada con la tracción animal en todas las actividades posibles, utilizando sembradoras, cultivadoras, fumigadoras de alto despeje y otras que ahorren fuerza de trabajo, es uno de los puntos en los que trabaja el grupo empresarial en su esfera agrícola. “Se trata de que los hombres usen la tracción animal, pero con una familia de implementos. A su vez, el país ya cuenta con 10 sembradoras de tabaco, que se emplean en el tabaco tapado, que permiten surcar, fertilizar y sembrar”.

Las novedades

Un interés particular se concede al incremento de la cura controlada de tabaco tapado y el Virginia, con el uso de la energía solar y la biomasa. “En Cuba, la humedad y la temperatura son muy irregulares: en ocasiones, durante el día hay temperaturas de 36 grados, y en la noche, 18. Cuando el tabaco está curándose, esa variabilidad puede provocar defectos en la coloración de la hoja, por ejemplo, lo que dicta aumentar las casas de cura, donde esos parámetros se regulan de forma programada.

“En el caso del Virginia, la totalidad se cura en cámaras de esa tecnología. Dentro de esos procesos, si hasta ahora solo se operaba con diésel, ahora se está introduciendo tecnología que combina diésel, energía solar  y biomasa”, dijo Rodríguez Pérez.

Entre las prioridades se incluyen igualmente continuar transformando la matriz de riego, de la gravedad a tecnologías más avanzadas y de superior ahorro como el goteo y la aspersión portátil, incrementar las siembras y la producción de surtidos de productos forestales para satisfacer la demanda del tabaco y contribuir al medio ambiente.

De acuerdo con el Director agrícola, la idea es lograr todo el tabaco tapado, de vega fina y lo más importante, completar el riego por goteo, que representaría unas 6 000 hectáreas, mientras otras 12 000 llevarían riego por aspersión portátil, lo que tiene como ventajas la humanización del trabajo, a la vez que permite fertilizar y aplicar productos fitosanitarios mediante esos sistemas.