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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Alimentación animal en la diana

La empresa porcina de Artemisa se destacó en 2018 por sus resultados productivos. La clave está en asegurar el alimento animal, con tecnología e incremento de las alternativas para dar de comer a los rebaños 

Lo primero es lo primero. Independientemente de las especies -avícola, ovina, bovina, cunícula o porcina-, para alcanzar producciones que respondan a los volúmenes planificados, es prioritario garantizar la alimentación, paso inicial hacia la salud y la eficiencia.

Eso se comprendió muy bien en la Empresa Porcina de Artemisa, que destacó en 2018 por sus resultados productivos. La clave está en asegurar el alimento animal, con tecnología e incremento de las alternativas para dar de comer a los rebaños.

De acuerdo con Frank Mijares Ares Márquez, director de la empresa, para esa entidad ha sido una fortaleza contar con fábricas para la producción de alimento animal, cuatro en total, una de estas de pienso líquido, “que han jugado un papel fundamental ante el déficit de alimentos, motivado  por la situación financiera que tiene el país”.

Justo esa comprensión y la acción les permitió minimizar “el impacto que eso pudo ocasionar y nos ha facilitado cerrar una etapa dentro de los indicadores normales, como resultado de haber incrementado los niveles de fabricación de pienso líquido y  alimentos propios a partir de subproductos y miel que teníamos de reserva”.

Diversificar es garantizar

Las fábricas de pienso del territorio producen, como promedio, unas 3 000 toneladas de alimentos mensualmente. Cuando la gran industria del pienso entrega las cantidades de materias primas básicas pactadas, esas se destinan a la reproducción, considerada la fábrica del resto de los cerdos. Los alimentos propios se destinan entonces a la cría por convenios y a la ceba en manos de los productores.

El sistema de producción de cerdo más extendido en Cuba son los llamados convenios porcinos, que reportan más del 80 % del total de la carne. Existen tres variantes: el de precebas -se les venden a los productores los pies de cría obtenidos de las 80 000 reproductoras del sector estatal para que los engorden, con alimentos que reciben de la empresa (70 %) y el resto (30 %) fuentes alternativas-, de reproductoras y la ceba de animales propios del sector cooperativo campesino. 

En la provincia de Artemisa, al suroeste de la capital cubana, se fabrican varios tipos de pienso, buscando obtener la proteína esencialmente mediante la soya. A partir de eso, indica Mijares,  empezamos a incorporar energía con los subproductos, utilizamos mucho el núcleo proteico de vitaminas y minerales (Nuprovim) y la miel, un alimento muy bueno para los cerdos; el pienso C con la inclusión en el de base industrial de subproductos del trigo, por ejemplo, el salvado y del arroz.

“Si a todo este alimento el productor también añade los residuos de cosechas o aquellos cultivos destinados específicamente a los cerdos -yogur de yuca, por ejemplo-, se obtiene un alimento mejorado que les permite lograr el peso de la ceba a más de 90 kilogramos, el pactado en los convenios porcinos para la industria”, dijo el Director de la empresa.

De acuerdo con Mijares, en la variante de la ceba en convenio, “continuamos trabajando con el cultivo de alimentos en las fincas de los productores, un asunto que no está del todo resuelto, pero que en este momento crítico con la alimentación porcina nos ha enseñado que la obtención de comida propia tiene que convertirse en la tarea primera de los porcicultores, como garantía para tener luego el cerdo cebado”.

Alimentos traducidos en resultados

Según explicó Yasser H. Jassen Santiesteban, director de la división porcina del Grupo Empresarial Ganadero (Gegan), la Empresa Porcina Artemisa había declinado sus producciones pero, en respuesta a una estrategia nacional, se ha impulsado la recuperación a partir de un trabajo efectivo desde la Empresa Nacional de Genética, que ha puesto toda la calidad hereditaria de la hembra y el macho que dará  mejores resultados productivos en la provincia de Artemisa.

Se trata de una línea de acción dirigida a que cinco provincias del occidente tributen carne a la capital, donde no se puede producir a gran escala para prevenir la contaminación de la cuenca que suministra el agua a la ciudad y otras reglamentaciones medioambientales.

A juicio de Mijares, el 2018 fue un año bueno en Artemisa, en el que se creció en las reproductoras de la entidad, el cerdo que se reproduce y se entrega en categoría de preceba a los productores. “La empresa se propuso llegar a 9 000 reproductoras. Eso ha generado una cantidad de cerdo importante y hemos crecido también de manera sustancial en el sector cooperativo y campesino, que generó unos 60 000 cerdos, por lo tanto fue un año muy bueno que posibilitó concluir con alrededor de 1 500 toneladas de sobrecumplimiento del plan”.

Además de crecer sobre la cifra del año precedente y de entregar más de 1 000 toneladas por encima de lo previsto a la industria, les ha permitido contar con una carnicería en la capital. “Por supuesto, no estamos satisfechos ni mucho menos,  porque dada la demanda, tendríamos que producir mucho más carne de cerdo, pero es una luz de lo que queremos lograr. Toda vez que seamos capaces de obtener mayores niveles, le acercaremos la carne con un precio más apropiado a la población. Ese es el objetivo fundamental de la empresa”.

Para Mijares, Artemisa es una empresa que se viene consolidando y el año 2018 ha servido para demostrar cuántas reservas productivas teníamos o cuántas quedan por explotar. “Estos resultados son de todas las personas que han intervenido, son más de 1 600 trabajadores y 900 productores y campesinos vinculados a esta rama”.

Prioridad

En Cuba, donde pese a los elevados precios la carne de cerdo se mantiene como la fuente de proteína más asequible, junto con el huevo, es una prioridad elevar la producción   cuando exista inestabilidad en la importación de piensos.

“En 2019 -para el cual se preparan desde finales del recién concluido año-, no vamos a renunciar a ninguno de los planes, hemos estado haciendo correcciones en la planificación, porque las afectaciones en los alimentos del pasado calendario impactarán, pero se ha trabajado por crear conciencia alimentaria y una tecnología y creemos que pudiéramos crecer aún más en la producción de cerdo, esa es la respuesta”, insistió.

Como soporte a estos programas, el país potencia la producción de maíz, un cultivo que tuvo incumplimientos considerables en 2018, atribuidos tanto a las afectaciones por Irma y Alberto, como por problemas agrotécnicos durante el ciclo vegetativo del cultivo y limitaciones con el respaldo de insumos.

En los 12 meses venideros, dijo, continuará siendo una tarea fundamental de la empresa la producción de esa comida alternativa para el rebaño, porque estamos diseñados para este tipo de problemas, nos hemos estado preparando para contingencias de esa naturaleza y cada día tenemos que continuar incrementando esos niveles de producción de alimentos con estas alternativas.