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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Sin otra salida que crecer en el campo

Las proyecciones de 2019 apuntan a incrementos en la producción de viandas, hortalizas, arroz, frutales, tabaco agrícola y torcido de exportación; carne bovina, equina y de cerdo; huevos, leche y café, entre otros

No sin incertidumbre por las veleidades del clima, Cuba alcanzó en 2018 su pronóstico de producción de arroz, con un total de 224 000 toneladas. Ese fue uno de los cultivos que alcanzó las proyecciones para la etapa.

Recientemente, durante la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez ,destacó que “las mayores afectaciones al PIB (Producto Interno Bruto) se concentraron en la industria azucarera, y más ligeramente en el sector de la agricultura y la ganadería. No obstante, es justo destacar las producciones de arroz y frijoles, que nos permiten sustituir importaciones”.

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En 2018, Cuba no solo logró cumplir el plan anual del grano cosechado, sino que sacó la cara por otros muchos renglones agrícolas. Alcanzar 283 000 toneladas, de arroz listo para el consumo representa cumplir con el compromiso de suministrar las 224 000 toneladas, que demandan el consumo social (instituciones de servicio) y la canasta básica normada.

Según Lázaro Díaz Rodríguez, director de la División Tecnológica de Arroz, adscrita al Grupo Agrícola del Ministerio de la Agricultura, la cantidad alcanzada superó el récord anterior de 281 000 toneladas, logrado en 2014 y  representa el 40 % de las 700 000 toneladas demandadas en un año por el país, mientras el resto debe ser importado.   A la cifra de este año, lograda en la mitad de diciembre, los arroceros decidieron sumarle otras 10 000  toneladas.

Los volúmenes cosechados llevan intrínsecos en esta ocasión otros indicadores. De acuerdo con Díaz Rodríguez se registraron incrementos en los rendimientos agrícolas, con un promedio nacional superior a las 4,19 toneladas por hectárea concebidas para el 2018; se espera que este indicador continúe en ascenso en 2019, con la aspiración de llegar a las cinco toneladas por hectárea.

Como parte de su programa integral de desarrollo, Cuba se propone producir 400 000 toneladas de arroz en 2020, como resultado de mayor eficiencia en los campos, la introducción de maquinaria y con el impulso de proyectos internacionales que facilitan la capacitación de los arroceros en los diferentes polos productivos.

No todo es color de arroz

El arroz logró sus objetivos. En otros, sin embargo, por las más diversas causas, no fue posible alcanzar lo planificado. Nuevos retos impone a la agricultura cubana 2019, cuando se reclaman del sector pasos firmes en la sustitución de importaciones y el incremento de las exportaciones.

Cifras preliminares estimaban que debido a las secuelas del huracán Irma en septiembre de 2017 y los daños ocasionados por la tormenta subtropical Alberto (mayo 2018), quedarían por debajo de lo previsto productos agrícolas como viandas (plátano y yuca) , hortalizas, tomate y cítricos frescos. Aunque los incumplimientos en estos surtidos oscilan entre 5 % y 8 %, las toneladas dejadas de producir representan miles que dejaron de ir a los destinos fundamentales: los mercados agropecuarios, el consumo social y el turismo, entre otros.

Al cierre del año, según informaciones dadas a conocer en reunión del Comité Nacional del Sindicato de Trabajadores Agropecuarios, Tabacaleros y Forestales, registraron incrementos la producción del frijol, con cifras superiores a las 96 000 toneladas y los frutales, que reportarían 23 400 toneladas por encima de las planificadas para 2018.

En el caso del maíz, esencial para la alimentación animal, se experimentó un decrecimiento, atribuido a las afectaciones por Irma y Alberto, así como por problemas agrotécnicos durante el ciclo vegetativo del cultivo y limitaciones con el respaldo de insumos. Entre los cultivos que decrecen se encuentran también los jugos concentrados.

En la rama ganadera, roturas en las industrias cárnicas de Villa Clara y Nueva Paz (Mayabeque), dificultades con la transportación por carretera y ferrocarril, obstaculizaron alcanzar las toneladas previstas a entregar a la industria. Pese a las serias dificultades con la alimentación animal, la producción porcina trabajó intensamente por cumplir las 178 000 toneladas comprometidas con la industria.

La avicultura sobrepasó los niveles previstos en la producción de carne y la entrega al balance nacional. En el caso de los huevos, el cumplimiento del encargo estatal fue superior a los 1 770 millones de unidades previstas y registró complejidades debido a la baja disponibilidad de alimentos.

Las exportaciones del sector agropecuario se concentran en nueve productos: tabaco torcido, mini tabaquitos, café, miel de café, miel de abejas a granel, cítricos frescos, cítricos industrializados, frutas y vegetales frescos.

En la etapa que concluyó, el sector realizó inversiones en construcción y montaje, adquisición de equipamiento, con importaciones provenientes de la contratación del año precedente. Se trabajó en obras priorizadas que en 2019 posibilitarán darle valor al equipamiento importado para varios programas, entre estos, las plantas de bioplaguicidas, de beneficio de semillas y de granos, secaderos y silos de almacenamiento.

En el programa arrocero, indica un informe del sector, se ejecutaron una decena de plantas de secado, básculas y bases de silos para arroz, cáscara seco, entre otras, mientras que en el tabacalero se potencia el incremento de capacidades de almacenaje y procesamiento de materias primas que aseguren el crecimiento proyectado hacia 2030.

Pronósticos razonables

En medio de limitaciones de recursos financieros líquidos y de capacidad de créditos externos para garantizar las principales importaciones, así como de disponibilidad de materiales de construcción para las inversiones previstas, el sector ha establecido prioridades para cumplir con las principales producciones, donde se prevén alzas productivas, excepto en el cigarro de consumo nacional.

Las proyecciones apuntan a crecimientos en las viandas (4 %), hortalizas (8 %), arroz (10 %), frutales (3 %), tabaco agrícola (14 %), tabaco torcido de exportación (1%), carne (bovina y equina: 4 %), huevos (4 %), leche (1 %), carne de cerdo (1 %) y café a la industria (5 %).

El análisis de las cifras apuntan a mayores crecimientos en aquellos rubros con decrecimientos notables en 2018: cítricos (33 %) y el encargo estatal de maíz (64 %). En la producción de miel, que se ha visto impactada en los últimos años por fenómenos meteorológicos que afectan a las colmenas y a la floración, se proyecta un incremento de 13 % por encima del plan para 2018, de 7 500 toneladas.