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01 de Junio  2026 

El reto de sembrar más para tener casi lo mismo, o hasta menos…

Cuba enfrenta serias situaciones de disponibilidad de insumos para la agricultura, debido a la confluencia de factores como el recrudecimiento del bloqueo, las limitaciones financieras y los efectos de la covid-19


Viernes 15 de Abril de 2022 | 08:52:12 AM 

Autor

Raquel Sierra

La mesa y los platos no entienden mucho de razones, aunque estas tengan todo el peso del mundo. Las limitaciones de recursos impiden que los cultivos expresen su máximo potencial, lo que obliga a sembrar mayores áreas para reducir la brecha de los rendimientos disminuidos.

Cuba sembró en la campaña de frío 2021-2022 406 435 hectáreas (ha), 19 189 por encima de las 387 231 previstas para la etapa, que representaban un 9,5 % más que el promedio de las últimas ocho temporadas, indicaron fuentes del Ministerio de la Agricultura (Minag).

Las épocas de siembra en la Isla están divididas en dos campañas, una de frío, de septiembre a febrero, y otra de primavera, desde marzo hasta agosto, explicó Yoján García Rodas, director de Agricultura del Minag.

El real alcanzado por tipo de producciones fue de 135 977 ha de viandas; 138 299 ha de hortalizas, 121 237 ha de granos, y 10 921 ha de cítricos y frutales, todas con cifras superiores a lo proyectado para la etapa, con los mayores sobrecumplimientos registrados en los frutales (120 %) y las hortalizas (108 %).  Las informaciones ofrecidas por director señalan que todas las provincias  lograron cumplir los planes de la campaña.

Aunque se cumplió con la siembra prevista para la campaña de frío, puntualizó, las afectaciones provocadas por el recrudecimiento del bloqueo,  el cual limita la entrada de recursos necesarios para el desarrollo de los cultivos-, así como la disponibilidad de diésel en todos los territorios, influyen de forma directa en los rendimientos planificados.

No son pocos los ejemplos que evidencian las dificultades con recursos que impactan directamente  en los rendimientos agrícolas. De acuerdo con García Rodas, destaca el impacto experimentado en cultivos como frijol y maíz, los cuales no pudieron ser protegidos con  fertilizantes ni plaguicidas. No obstante, indicó, se planifican algunos volúmenes de producción con destino a semilla, pues, como estrategia, se pudo proteger las áreas destinadas a estas.

El directivo detalló que la media de importación de plaguicidas para los cultivos varios en los últimos 10 años era de unos nueve millones de dólares, que permitían dar protección al 30 % de las áreas destinadas a los cultivos varios, con especial atención a papa, arroz, frijol, maíz,  viandas y hortalizas. Sin embargo, durante los años 2020 y 2021 han disminuido considerablemente, reportándose los niveles más bajos con 2,5 millones en 2020, para el 3,5 % del área sembrada, y 3,3 millones en 2021, el 4,5 % del área sembrada.

En el caso de los fertilizantes, explicó, en los últimos nueve años, el país importaba como promedio entre 55 000 toneladas (t) y 65 000 t de fertilizantes, por unos 30 millones de dólares. En 2021, dijo,  solo pudieron importarse 12 510 t de fertilizantes, el 19 % de la media de los últimos años. Con este fertilizante, se decidió dar prioridad al cultivo de la papa, las áreas destinadas a la multiplicación de semilla y se protegió un nivel de áreas en las provincias de Artemisa y Mayabeque, con el objetivo de contribuir al abastecimiento de la capital, que permitió en los meses de enero y febrero entregar a la capital unas 500 toneladas de alimentos diariamente, como promedio.

El Plan B

Dijo el directivo que la agricultura trabaja en el incremento de la siembra de viandas como plátano, yuca, malanga y boniato, que garantizan volúmenes de producción y demandan menos insumos que otros cultivos.

“El objetivo es alcanzar 13,42 hectáreas de existencia por cada 1 000 habitantes para los cultivos de yuca y plátano, para un total nacional de 150 184 ha: dos de malanga, para unas 22 382 ha y tres de boniato (ambos por cada 1 000 ha habitantes), que sumarían 33 573 hectáreas”, abundó.

Hasta marzo, se acumulaban 122 062 ha de plátano, lo que representaba el 81% del programa; en el caso de la yuca, se reportaban 94 282 ha (63 % delo proyectado), en la malanga, las 11 376 ha logradas representaban el 51 % y  en el boniato, se acumulaban 23 749 (71 %).

Para la campaña de primavera 2022, que se extiende de marzo a agosto, García Rodas informó que pese a las limitaciones con los recursos se pretende aumentar los niveles de siembra de todos los cultivos, haciendo énfasis en las viandas, las cuales garantizan mayores volúmenes de producción.

Con un plan ascendente a 404 606 hectáreas, un 10 % más que el promedio de las últimas nueve campañas y 33 891 ha de incremento, incluye la siembra de 142 310 hectáreas de viandas, 91 106 de hortalizas, 156 938 de granos y 14 039 ha de frutales.

La papa, un punto y aparte

La papa, que se cultiva en Cuba desde 1983 en más de 12 000 hectáreas, con cifra récord en la campaña 1990-1991, con 18 426 ha, mantenido una producción cercana a las 233 000  toneladas y un pico máximo en 2000-2001, con 372 681 toneladas. En estos 38 años, dijo Enel Espinosa Hernández, especialista de ese cultivo en la Dirección de Agricultura del Minag, los rendimientos promedio fueron de unas 18,93 toneladas por hectárea (t/ha), y una máxima de 25,9 t/ha en 2000-2001.

Hernández destacó los rendimientos que alcanzó el país en las últimas cinco cosechas, por encima de las 21,53 t/ha, considerando todos los orígenes de la semilla. Al respecto, enfatizó que con las simientes importadas se logran rendimientos de 23,12 t/ha, que ubica al país por encima de la media mundial, de 19,9 t/ha, y de América Latina, 16,3. Los mayores indicadores se este tipo se localizan en naciones como Estados Unidos, Bélgica, Holanda y Francia, por encima de las 40 toneladas por cada hectárea sembrada.

En la campaña 2021-2022, en Cuba se sembraron 6 000 hectáreas, dijo el especialista.  El área sembrada es la mitad de la que tradicionalmente ha sembrado el país, además, el 56 % fue plantada después del 20 de diciembre, fecha no óptima para este cultivo, con 1 255 hectáreas (21 %) con semilla multiplicada nacionalmente, y 4 745 (79 %) con simientes de importación.

Las mayores extensiones dedicadas a la papa se encuentran en Mayabeque, 1 500 hectáreas; Matanzas, con 1 440 ha; Ciego de Ávila, 1 300 ha;  Artemisa, 600; Villa Clara, 400; Cienfuegos, 300; las uniones agropecuarias militares, 600, y el municipio especial Isla de la Juventud, 30.

Según el especialista, las plantaciones tardías y la inestabilidad en la entrega de los insumos llevan a un esfuerzo extra para minimizar el impacto de esos factores sobre los rendimientos. El costo del cultivo de este renglón, señaló Hernández, rebasa los 18 millones de dólares, sin tener en cuenta el fertilizante que demanda.

En las áreas sembradas en la actual temporada se espera cosechar progresivamente, hasta este mes de abril, unas 116 396 toneladas de papa, distante de lo que se alcanzaba en años anteriores, con el doble de áreas-, y se esperaobtener un rendimiento promedio de 20,15 toneladas por hectárea, que tendrían como destino el consumo de la población, la industria, el turismo, para su utilización como semilla en la temporada venidera y para situaciones emergentes o eventos meteorológicos.

Otros destinos incluidos en el balance nacional, unas 12 000 toneladas, son las uniones agropecuarias de las instituciones armadas. En jornadas recientes, para contribuir a la cosecha, estas instituciones han realizado movilizaciones para la recogida del tubérculo.

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