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Resucitar la primera villa

El huracán Matthew hizo importantes estragos en varios municipios de la provincia de Guantánamo. Desde entonces se trabaja para resarcir los daños, muy severos en el sector de la vivienda


Jueves 22 de Diciembre de 2016 | 01:00:00 AM 

Autor

Raquel Sierra

La primera de las siete villas fundadas por los españoles en Cuba fue Baracoa, que en el lenguaje de los habitantes de la Isla de Cuba significa, según la fuente: “presencia de mar” o “existencia de agua”. Ubicada en la costa norte oriental del archipiélago cubano atrae cada año a visitantes de todas las latitudes, ávidos de conocer sobre su historia, su gente, sus valores y bellezas naturales.

Tanto interés despierta que atrajo a inicios de octubre a un huésped nada grato. El huracán Matthew hizo importantes estragos en varios municipios de la más oriental de las provincias cubanas, Guantánamo, los más severos en Baracoa, Maisí, Imías y San Antonio del Sur, aunque también hizo sentir la fuerza de sus vientos huracanados en Manuel Tames y Yateras. No escaparon de su furia algunos territorios de la vecina provincia de Holguín: Moa y Sagua de Tánamo.

Datos preliminares reportados por la prensa nacional y provincial indican que en total el huracán dañó a más de 38 800 viviendas, de esas más de 21 000 en Baracoa, donde además un elevado número de los centros de educación y salud fueron impactados por el fenómeno meteorológico. En declaraciones a la prensa, Alejandro Hartman, historiador de la Villa Primada, indicó que las edificaciones de valor patrimonial dañadas en el Centro Histórico están siendo reparadas por fuerzas especializadas del territorio y de la Oficina del Historiador de Camagüey, mientras que los documentos perjudicados por las lluvias ya se recuperaron.

En la agricultura buena parte de las áreas agrícolas también sufrieron los impactos del huracán, fundamentalmente en algunos de los principales cultivos de la zona: café, cacao  y coco,  rubros de gran peso económico y que generan empleos e ingresos para los pobladores de esos territorios.

Aun impresionan las vivencias de las personas sobre lo sucedido durante las más de cinco horas que el centro del huracán se ensañó con la zona, haciendo temblar las casas y ensordeciendo con el ulular de los vientos. Además de dañar los techos y las pertenencias de muchas familias, Matthew dejó sin servicio de electricidad y suministro de agua a miles de personas, arrasó las cosechas y los animales de corral, destruyó almacenes, granjas avícolas, tiendas de víveres y otras infraestructuras.

Sin perdón

La flora y la fauna de la zona también fueron víctimas del huracán más fuerte que ha azotado el Atlántico en los últimos 10 años. Según estudios preliminares, el Parque Nacional Alejandro de Humboldt (PNAH), área natural protegida más importante de Cuba, no solo porque posee la mayor riqueza y endemismo del país, sino porque allí se encuentra el mayor remanente de los ecosistemas montañosos conservados en la Isla, sufrió la perfidia del huracán.

No reparó Matthew en que sus 70 680 hectáreas son morada de más de 1 200 especies de animales con grupos que superan 80 % de endemismo y que alberga a más de 1 000 especies de plantas conocidas o inventariadas, 80 % endémicas. Especialistas del PNAH, de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre y la organización no gubernamental Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos, indican que en el parque se afectaron 27 300 hectáreas (ha), de esas 8 600 ha de forma ligera, 8 000 ha moderada, mientras 10 700 ha fueron impactados de manera intensa, para un total de 38,6 % de la extensión del PNAH.

Las previsiones de la Defensa Civil, en estrecha unión con las autoridades provinciales y locales no pudieron impedir su paso ni su destrucción. Sin embargo, lograron preservar lo de más valor: no se perdió ni una vida humana.

No hay huracán que dure cien años

Desde que pasa un huracán se trabaja en la recuperación. No sin dificultades se solucionaron en el primer mes las principales averías en las redes de eléctricas, telefónicas, de acueductos y de comunicaciones. Como es habitual, a darles la mano a los guantanameros acudieron brigadas de todo el país de diversos sectores: eléctricos, telefónicos, constructores, restauradores, trabajadores forestales, directivos de instituciones nacionales, efectivos de las fuerzas armadas y muchos más.

Las prioridades han sido diversas y todas a la vez: el saneamiento, el reinicio del curso escolar, la revitalización de los servicios de salud, la prevención para evitar brotes de enfermedades, el suministro de agua segura, primero mediante camiones cisternas y, luego, por las tuberías restablecidas de los más de 60 redes dañadas, no pocos en zonas montañosas y de difícil acceso.

Las labores de recuperación, tanto en el sector de la vivienda como en la agricultura, se han visto obstaculizadas la mayor parte del tiempo por las lluvias de entrada del invierno que habitualmente visitan la zona. Los cultivos fueron arrastrados por las aguas y han tenido que sembrarse nuevamente con variedades de ciclo corto, de modo que las personas puedan disponer en el menor tiempo posible de alimentos del agro.

El golpe más duro

Los mayores daños se concentran justo en las viviendas y los techos, donde resanar y reconstruir demanda un período más prolongado, incluso cuando se estima que más del 60 % de las familias que lo requieren, recibieron parte de los materiales de construcción necesarios para una recuperación primaria.

De acuerdo con medios locales, en fase de preparación de tierra se encuentra la futura comunidad que en Paso de Cuba permitirá reubicar a más de 200 familias baracoenses cuyas viviendas fueron arrasadas por los fuertes vientos del huracán Matthew. El proyecto inicial concibió 23 edificios con 250 apartamentos, aunque puede ampliarse dadas las excelentes condiciones y ubicación del enclave, según especialistas.

En otras zonas de Baracoa también serán creados barrios de esta naturaleza, mientras en espacios rurales se construirán viviendas con paredes con bloques de hormigón combinadas con madera, y con cubierta ligera.  No obstante, todavía no pocas personas permanecen en centros de alojamiento y se crean otros con capacidad para alojar a 50 familias cada uno, en espera de que exista para ellas la solución definitiva.

Un apoyo importante a los esfuerzos de recuperación de las viviendas es la puesta en funcionamiento de minindustrias para la producción local de materiales de construcción, que evitará el trasiego desde otros territorios, generalmente bastante distantes, para cubrir las carencias de este tipo de recursos. 

Recuperar sectores económicos

La agricultura baracoense fue una de las víctimas del meteoro, que destruyó el 90 % de las más de 6 000 hectáreas plantadas, mientras que las 3 365 de cacao fueron seriamente afectadas, con la caída total de los árboles de sombrío.

En el municipio de Baracoa se trabaja en la rehabilitación de los cafetales que sufrieron los vientos del huracán y en la resiembra de las posturas del programa de ampliación. En el  cacao se talaron los grandes árboles que servían de sombra y ahora están encima de las plantas y se pone a disposición de los productores posturas de calidad para apoyar las nuevas siembras. En las áreas de coco, también seriamente dañadas, se montan bancos de semillas para recuperar ese cultivo. Como parte de la estrategia de siembra de ciclo corto cuentan con ocho hectáreas plantadas de calabaza, boniato, pepino, habichuela y quimbombó.

En el sector del turismo son reanimados hoteles, instalaciones extrahoteleras y campismos, con cambio de mobiliario, barandas, pintura, jardinería y equipos de climatización para elevar los estándares y brindar un servicio de mayor calidad a los usuarios.  Ya están en condiciones para recibir a quienes opten por el ecoturismo senderos en el Área Protegida Yara-Majayara y el Parque Nacional Alejandro de Humboldt.

La hora de los viales

Más de 114 kilómetros de vías afectadas por el huracán Matthew ya se encuentran recuperadas y se trabaja en puentes y alcantarillas de los municipios de Maisí, Baracoa y Yateras, indicaron medios locales.

Entre las obras de viales en construcción se encuentran un paso de nivel entre Baracoa y Moa, alternativa para solventar la situación en tanto se edifique el puente del Toa, arrastrado por las aguas que trajo Matthew, y el trayecto Yumurí-Sabana, correspondiente a la ruta Baracoa-La Máquina, cabecera del vecino municipio de Maisí, un desvío que evade el paso por la peligrosa loma de la Boruga. El nuevo trazado, que se halla en la etapa de movimiento de tierra, permitirá el traslado de recursos materiales entre ambas localidades.

Más allá de Baracoa

La primada no fue la única dañada ni es la única que se beneficia con acciones de reconstrucción. La recuperación implica restablecer las condiciones, los medios de vida y las fuentes de ingresos de las personas.

En Maisí también se fomenta la industria de producción de materiales, como sostén del desarrollo constructivo, en un sector muy reducido en la localidad, antes del meteoro, lo que obligaba a traer materiales desde más de 100 kilómetros de distancia.

En ese territorio comienza la construcción -en colaboración con la República Bolivariana de Venezuela-, de las primeras petrocasas destinadas a familias cuyas viviendas fueron devastadas por el huracán Matthew. Fuentes locales indicaron que en ese extremo de la Isla serán levantadas 250 de las más de 500 casas que conformarán tres comunidades en las zonas de defensa de La Punta, Limones y Los Llanos, cuyo fondo habitacional fue de los más duramente golpeados por el meteoro.

Se trata de viviendas constituidas de piezas prefabricadas a base de policloruro de vinilo (PVC) -una resina plástica no combustible obtenida de un proceso de refinación de petróleo- de dos y tres habitaciones. Tendrán características antisísmicas, protección contra el fuego, resistencia al salitre y mantendrán una temperatura interna inferior a la de las casas tradicionales.

En Punta de Maisí fue inaugurada una base de campismo con diez cabañas edificadas con piezas prefabricadas de PVC,  justo al pie del emblemático Faro Concha. La instalación además generará empleo para los pobladores de este distante lugar.

En San Antonio del Sur, hasta la semana anterior se habían recuperado 815 de los 4 009 hogares afectados y alrededor de otro millar de familias había adquirido tejas u otros recursos constructivos.

Allí se recuperó el paso por la Vía Mulata, interrumpido en una decena de puntos, y el puente de Puriales de Caujerí, cuya avería dividió en dos a ese poblado e impidió por unos diez días el tránsito de vehículos y personas entre la cabecera municipal y varias comunidades.

En la actualidad las fuerzas agrícolas se concentran en continuar la recuperación del café, cultivo del que fueron afectadas más de 700 hectáreas. No obstante, se reporta que el resultado fue alcanzar cifras de acopio en el municipio por encima de las proyectadas durante la actual cosecha.

Para incrementar la disponibilidad de alimentos, en el Valle de Caujerí, un importante polo productivo, se han aumentado las siembras de viandas, hortalizas y granos;  aun cuando las lluvias ocurridas con y después de Matthew obligaron a preparar las áreas hasta tres veces, dijeron a la prensa fuentes de la Empresa Agropecuaria San Antonio del Sur.

Pasados 70 días después de Matthew se han hecho en el oriente cubano no pocas cosas, pero a la recuperación le queda todavía un largo trecho.

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