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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Villa Cayo Saetía: Refugio natural para el ecoturismo

El mejor enlace del circuito del oriente cubano, concebido como Parque Natural por su virginidad a toda prueba

El guía Martín se conoce de memoria cada palmo de este prodigio natural que tiene a la mayor bahía de bolsa de Cuba, Nipe, como su antesala. Para arribar al paradisíaco paraje turístico que es la Villa Cayo Saetía hay disponible una flota de catamaranes bien equipados, si prefiere venir por mar, aunque por tierra el recorrido resulta también apasionante.

“Tantos viajeros no pueden estar equivocados”, aseguran orgullosos los holguineros de esa localidad y otras cercanas, que juntan fuerzas y ganas de hacer para que allí todo funcione a las mil maravillas, como le escuché decir a uno de los cerca de 150 trabajadores del enclave.

En entrevista con Opciones, Alberto Ricardo González, director de ese centro turístico administrado por el Grupo Gaviota, explicó que el sitio, de categoría cuatro estrellas, cuenta con doce habitaciones climatizadas y dotadas de condiciones confortables para el descanso, fundamentalmente, por ser este un lugar muy tranquilo y apacible, en contacto directo con la naturaleza.

Como parte del polo turístico de Holguín, y haciendo gala de un producto muy especial, aparece Cayo Saetía en este lado de la geografía, el mejor enlace del circuito del oriente cubano, concebido como Parque Natural por su virginidad a toda prueba, al preservar al que fuera el mayor coto de caza del país, con una gran biodiversidad.

Eliminada la cacería furtiva y en estricta observancia de las regulaciones establecidas (tanto a escala nacional como internacional) para evitar perjuicios al hábitat de la zona y preservar su entorno natural, el sitio ofrece la oportunidad única de realizar un safari en la selva en la que coexisten animales salvajes en medio de la espesa vegetación.

Precisamente las principales ofertas de la villa se basan en la admiración de un ecosistema muy particular, gracias a los recorridos que se organizan por la pradera, donde conviven en plena libertad decenas de representantes de la fauna, diferentes especies exóticas de mamíferos y aves: jutías, toros salvajes, cebras, venados de cola blanca, dromedarios, antílopes, jabalíes, búfalos, guacamayos, avestruces, pavos reales, tocororos, reptiles, anfibios, peces, moluscos marinos y terrestres, equinodermos, celenterados y poríferos, y otras especies oriundas de regiones como la India y África, las cuales se han establecido a plenitud en este sitio.

Los vacacionistas disponen de vehículos adecuados para acceder a los puntos más diversos con protección especializada, equipamiento, guías y rutas bien definidas, además de tener las cámaras en ristre para la práctica de otras opciones vinculadas al turismo de contemplación, la fotografía y filmación de los maravillosos paisajes naturales.

Al respecto, Pablo Sánchez, jefe de Flota de la Marina Gaviota Oriente,  comentó sobre las condiciones óptimas los medios de buceo y de los catamaranes empleados para la transportación y otras actividades afines. 

Quienes se lleguen a Saetía pueden realizar el avistamiento de decenas de variedades de aves que eligen esa parte del archipiélago para habitar,  acompañadas en épocas del año por otras especies migratorias.

 “Completan este programa los paseos a caballo, en lancha, el surfeo con snorkel y, por supuesto, el baño en la playa El Cristo, dotada de un ranchón muy bien abastecido, considerado un restaurante especializado en carnes exóticas, pescados, mariscos  y comida criolla en el que los visitantes pueden degustar una amplia variedad de menús y platos autóctonos”, subrayó.

Hay para todas las exigencias y gustos pues, por ejemplo, los amantes de la inmersión pueden conocer la barrera coralina que bordea al cayo, en el que sus doce playas brindan un atractivo peculiar con diversos matices de colores.

“Las visitas se reciben diariamente y como promedio atendemos a más de 100 clientes en una jornada, en temporada alta llegan aquí hasta tres y cuatro catamaranes cada día y se realiza igual cantidad de recorridos, la mayoría de estos provenientes de Baracoa o en tránsito a la ciudad primada en Guantánamo”, indicó el directivo.

Los vacacionistas extranjeros que llegan hasta el lugar proceden por lo general de países como Alemania, Italia, Francia y Canadá, según comentó el especialista tras precisar que desde los años 90 del pasado siglo se potencia este enclave como zona turística, tras funcionar un tiempo como coto de caza y luego decidirse desarrollar y expandir las distintas especies de animales en este ambiente exótico y natural a la vez, al comprobar su buena adaptabilidad al clima tropical. 

Interrogado sobre las acciones previstas para reforestar la zona,  se refirió a los proyectos agroforestales de conservación que le confieren “cultura”  a los bosques -dijo- al precisar que tienen allí una variada representatividad de la vegetación como varias formaciones boscosas, manglares, bosques naturales, todo sobre suelos de caliza, en un área de gran belleza, engalanada por diversidad de plantas, animales y rocas.

Uno de los paisajes que más sobresalen para su aprovechamiento turístico es el formado por sus playas, con caletas acantiladas sobre rocas carbonatadas, lo cual constituye una exclusividad del Cayo en el canal viejo de las Bahamas y el Caribe.

Su situación geográfica lo ubica en el municipio de Mayarí, a 120 kilómetros al suroeste de Holguín, entre el Océano Atlántico y la Bahía de Nipe.

Con una superficie de 42 kilómetros cuadrados, aproximadamente, el Cayo posee una plataforma submarina que lo bordea y guarda incalculables recursos, en particular los arrecifes y bancos coralinos, además de grandes poblaciones de peces tropicales que hacen de este un sitio muy favorable para las actividades subacuáticas.