Opciones

Semanario Económico y Financiero de Cuba

Joya cubana con aires europeos

Se presenta al mercado turístico como la primera instalación de lujo cinco estrellas plus del país, con gran confort y modernas tecnologías

Los huéspedes inaugurales del Gran Hotel Manzana Kempinski, abierto este 22 de mayo, ya perciben el gratificante embrujo de La Habana, en medio de una ambientación elegante con ciertos aires foráneos, tecnologías de última generación y estéticas modernas exhibidas por la industria turística internacional.

La novedosa instalación gestionada por la prestigiosa compañía suiza que le aporta su marca, y perteneciente al Grupo de Turismo Gaviota, se distingue por ser el primer hotel de lujo cinco estrellas plus del país, en sincronía con la vocación de primacía característica de la edificación abierta hace 100 años, cuando se concibió como el primer complejo comercial habanero con estilo europeo.

Con privilegiada ubicación frente al populoso Parque Central y a la entrada del Centro Histórico de la ciudad esta joya de la hospedería como se puede ver ahora, por dentro y por fuera, “es una preciosidad”, según palabras expresadas a la televisión nacional por Xavier Destribats, director general.

Aseguró que Kempinski considera esta apertura como una puerta de entrada en América, específicamente, en La Habana y en Cuba, donde afirmó “hay mucho de europeo”.

Antes explicó que al interesarse por el edificio, otrora Manzana de Gómez, la compañía que representa confirmó la filosofía de Gaviota y la idea de hacer no solo el mejor hotel de Cuba, sino de la región. “Nosotros manejamos hoteles, normalmente pocos, seleccionados, nos gustan las joyas y este corresponde muy bien a la filosofía de Kempinski”, dijo.

Las descripciones publicadas sobre el novedoso hotel destacan su capacidad con 246 habitaciones, 196 estándares y 50 suites elegantemente habilitadas y decoradas, y con acceso a internet mediante tecnología wifi, sin costo adicional.

Con seis pisos, la restaurada edificación cuenta con cuatro salones de reuniones, diversos bares y restaurantes en los que ya es posible degustar la cocina cubana e internacional; y con un exclusivo salón de fumadores.

En la primera planta cedió espacios a una galería de tiendas, mientras en el segundo piso se encuentran  40 habitaciones, y también áreas públicas como un restaurante desayunador y otro de comida especializada. Se dice que los niveles tres, cuatro y cinco han sido destinados exclusivamente a dormitorios.

Entre los principales atractivos de la última planta se distingue una piscina climatizada con diversas opciones de hidromasaje. También se habla de un solario y servicios de masaje y acupuntura, así como de un spa con salón de belleza, gimnasio, sauna y baños de vapor, entre otras prestaciones de gran confort.

 Desde antes

El Gran Hotel Manzana Kempinski inició ahora la etapa de puesta en marcha, aunque su apertura se esperada desde antes, pues despertó expectativas, sobre todo el pasado año cuando en la Feria Internacional de Turismo, Manuel Marrero Cruz, titular del sector, habló de la construcción de hoteles de muy alto estándar como el Manzana.

Durante esa misma cita, en la presentación del Grupo de Turismo Gaviota se anunció la posible inauguración a finales del año de este hotel, con el cual se pondría a disposición del turismo una verdadera joya en La Habana, un destino cuya demanda creciente en distintos mercados emisores requería del incremento de las capacidades de hospedajes.

Se habló entonces de la administración asumida por la cadena suiza Kempinski, como uno de los grupos hoteleros de gran prestigio en el mundo y el más antiguo de Europa, que opera unos 74 hoteles, en una treintena de países.

Esta obra respondió a un proyecto de la Oficina del Historiador de La Habana y su ejecución estuvo a cargo de la Empresa Inmobiliaria Almest y la Asociación Económica Internacional Unión de Construcciones Militares (UCM)-Bouygues, una constructora de primer orden en el mundo; además participaron expertos de la rama hotelera de la India.

El muy animado entorno donde se localizan varios hoteles y centros de relevancia cultural como el  edificio de arte universal del Museo de Bellas Artes y el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, ahora se reaviva con esta instalación turística tan lujosa y llamativa, que ya ilumina las noches habaneras.