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Semanario Económico y Financiero de Cuba

¿Quiénes son los principales culpables del cambio climático?

En tan solo unos pocos años, el mercado mundial de alimentos, que era estable y por lo común con precios bajos, ha sufrido un giro de 180 grados. Consecuencia: mil millones de personas padecen hambre. ¿Por qué?

De modo exponencial, pero sobre todo en los países menos desarrollados, el precio de los alimentos aumentó excesivamente las últimas tres décadas, a pesar de que el rendimiento de los cultivos se multiplicó gracias a mejoras en las prácticas y la reproducción de diversas plantas, lo cual fue opacado debido a que el cambio climático fue equivalente a alrededor de una décima parte de esos avances.

Un minucioso estudio publicado en la prestigiosa revista Science titulado "Tendencias Climáticas y Producción Global de Cultivos desde 1980" confirma lo anterior, al denunciar que desde ese año y hasta 2008, el cambio climático redujo la producción global de trigo y maíz, por ejemplo, en más de 3 % comparado con las proyecciones de crecimiento sin un aumento de temperaturas.

Tal fenómeno condujo a que desde el inicio de este tercer milenio el mercado mundial de alimentos, que era estable y por lo común con precios bajos, devino suerte de aquelarre caracterizado por repentinos e indeseables altibajos de los precios, pero con mayor frecuencia el de los “altos”. Asimismo los impactos se tradujeron en un aumento de hasta 20 % en el precio promedio de las materias primas

De igual modo el rendimiento de los cultivos aumentó en el período analizado como resultado de mejoras en las prácticas y la reproducción de plantas, pero esto varió notablemente de acuerdo con el país. Rusia, Turquía y México resultaron más afectados por sus cultivos de trigo.

"Los cambios climáticos ya están ejerciendo un rezago considerable en el crecimiento del rendimiento", advierte la tesis desarrollada por científicos de las estadounidenses universidades Stanford y Columbia, quienes también determinaron que las respuestas de adaptación, como los avances en la reproducción de cultivos, podrían suavizar el impacto futuro del calentamiento global.

Los autores se valieron de modelos de rendimiento de cultivos “con y sin cambios de temperatura y lluvia” para mostrar una caída global de 5,5 % en la producción de trigo y de 3,8 % para el maíz a consecuencia del cambio climático entre 1980 y 2008, equivalente al cultivo anual total de maíz en México, o al cultivo de trigo en Francia, el mayor productor de la Unión Europea. El estudio devela que Rusia fue una de las naciones más afectadas, con una caída de casi 15 % en los cultivos de trigo, mientras Estados Unidos se mantuvo inalterado.

En cuanto a la soya y el arroz se apreció un equilibrio, determinando que este último mejoró en países más fríos y de latitudes más altas, aunque el informe no tomó en cuenta el impacto de mayores niveles atmosféricos de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero producido por los humanos y también un ingrediente básico para la fertilización.

Examinar ese efecto, recomiendan los articulistas, representaría una inequívoca señal de las secuelas que el cambio climático ha causado sobre la producción de soya y arroz desde 1980 –por citar solo dos de los más importantes cereales-, lo cual se ha agudizado en las últimas semanas a consecuencias del impacto de las sequías en los campos de trigo en zonas de Estados Unidos y Europa.

Pero tampoco el docto material aparecido en Science sienta en el banquillo de los acusados a los principales culpables de este fenómeno, en primer lugar la nación más poderosa del planeta que, por si no bastase, continúa haciendo oídos sordos al Protocolo de Kyoto y a cada una de las 19 Cumbres ambientales que se han desarrollado, así como a otras del llamado “primer mundo” que la acompañan en tan dañino proceder.

Nueva subida del precio de los alimentos

Así las cosas, desde Roma, sede de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), nos llega una nueva y alarmante confirmación de lo anterior: los precios mundiales de los alimentos se “dispararon” en marzo por tercer mes consecutivo, liderados por los cereales, aceites y grasas.

De acuerdo con el índice de ese organismo, medidor de los cambios mensuales de los costos, la canasta de cereales, oleaginosas, lácteos, carnes y azúcar, promedió 216 puntos en marzo, frente a 215 puntos reconocidos en el mes precedente. Los costos de los cereales fueron los más acentuados, con 227 puntos.

La FAO elevó sus estimados de los inventarios mundiales remanentes de cereales en 2012 en un millón de toneladas desde su estimación anterior, situándose en 519 millones de toneladas. El maíz subió debido a la escasez de las existencias y a la fortaleza del mercado de la soya, mientras que el trigo apenas cambió pues los inventarios siguen siendo considerables. Asimismo, ratificó el pronóstico anterior de que la producción mundial de trigo solo llegará a 690 millones de toneladas este año, 1,4 % menos que la cosecha récord de 2011.

La organización internacional informó que las voluminosas compras efectuadas  por China y Nigeria recuperaron el precio del arroz, tras descender durante varios meses. Entre tanto, el débil crecimiento de la producción global de aceite de palma, las limitadas disponibilidades exportables mundiales de aceite de soya y el descenso de la cosecha de colza, espolearon los montos de aceites y grasas, los cuales subieron seis puntos respecto a febrero.

Mientras, el índice de precios de la carne alcanzó 178 puntos en marzo, un ligero aumento debido al incremento del importe de la carne de res, que alcanzó su valor máximo de todos los tiempos; en el primer trimestre, fueron 3,5 % superiores a los registrados en 2011, a la vez que los costos de los productos lácteos descendieron cinco puntos y se situaron en valores mínimos desde agosto de 2010.

Por último, el precio del azúcar resultó muy inestable durante este lapso, tomando en cuenta que el mercado busca orientarse antes del comienzo de la zafra en Brasil, el mayor productor y exportador mundial de la sacarosa.

Ante tan complejo escenario, la FAO advirtió que se podría repetir una crisis similar a la de 2008, por lo cual solicitó a los principales países productores de estos alimentos básicos que examinen con atención las implicaciones del alza de los precios y que no tomen iniciativas que puedan parecer útiles a corto plazo, pero que a la larga serían terriblemente funestas.