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Más de 900 millones de personas pasan hambre en el mundo

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), abogó hoy por la pronta promoción de dietas sostenibles y la biodiversidad de los alimentos, en aras de aliviar a los más de 900 millones de seres humanos que padecen hambre en el planeta

Además de recordar la bochornosa cifra de hambrientos, la asesora principal de la Dirección de Nutrición y Protección del Consumidor de la FAO, Barbara Burlingame, recordó que en contraste, unos 1 500 millones padecen de sobrepeso o son obesos, y se estima que 2 000 millones sufren deficiencia de micronutrientes como la vitamina A, hierro o carencia de yodo, entre otros.

Lo anterior aparece en el informe publicado por la FAO y la Biodiversity International, donde ambas entidades admitieron que en la actualidad los sistemas alimentarios y las dietas no son sostenibles y que, por tanto, se precisa una urgente actuación con vistas a mejorar la salud de la población mundial y del orbe.

”El problema de alimentar a la creciente población mundial ha sido visto hasta ahora en gran medida en términos de proporcionar cantidades suficientes de productos”, arguyó la funcionaria.

Sin embargo, el ritmo de pérdida de biodiversidad y degradación de los ecosistemas y los problemas de salud derivados, hace que sea urgente plantearse la calidad de los sistemas agrícolas y alimentarios.

”Cabe destacar –prosigue Barbara Burlingame- que las dietas insuficientes están vinculadas a un notable incremento de las enfermedades no transmisibles, como la diabetes y las cardiovasculares, en todo el mundo”.

Asimismo, las dietas y los métodos modernos de producción de alimentos desempeñan un papel importante en la disminución de la diversidad genética de plantas y animales, con 17 291 especies de un total de 47 677 consideradas en peligro de extinción.

"Las dietas sostenibles pueden suponer el consumo de alimentos con una menor huella de carbono y consumo hídrico, promover el uso de la biodiversidad alimentaria, incluidos los alimentos tradicionales y locales, con sus muchas especies y variedades ricas en nutrientes", dijo Burlingame, y concluyó.

"También pueden contribuir a una transición hacia una agricultura orientada hacia la nutrición y respetuosa con el clima y sistemas alimentarios basados igualmente en la nutrición". (S.E.)