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Semanario Económico y Financiero de Cuba

No ceder ante el cerco hostil

La introducción de resultados científicos y la búsqueda de alternativas nacionales constituyen asideros y salidas ante los intentos por asfixiar a la Isla

No hay un sector de la economía y la vida en Cuba que no sienta en diferentes dimensiones de crudeza los efectos del bloqueo de Estados Unidos. El sector de la agricultura reporta cada año pérdidas millonarias y obstáculos para su recuperación y desarrollo.

Ingresos dejados de percibir por exportaciones y gastos por transportaciones de insumos que pudieran realizarse en países de la región o EE.UU. los cuales se han tenido que obtener en mercados lejanos, son algunos de los impactos citados por Moraima Céspedes Morales, directora de Asuntos Internacionales del Ministerio de la Agricultura.

Entre los principales perjuicios reveló en su momento Céspedes Morales,  figura la decisión de permitir demandas en los tribunales estadounidenses contra empresas cubanas, lo que ha impactado en el comercio. Por otra parte, está también la medida de impedirnos las importaciones de productos con más del 10 % de componentes de la nación norteña y la de prohibir la importación de rubros como el ron y el tabaco para desacreditar el valor del producto cubano.

El sector agroalimentario cubano no escapa tampoco a la persecución permanente a transacciones financieras y las sanciones aplicadas contra buques y navieras, lo que ha provocado la búsqueda de alternativas para que lleguen a puertos cubanos los recursos mínimos.

De acuerdo con la directora de Relaciones Internacionales, existen afectaciones significativas en las materias primas para piensos, fertilizantes, en la adquisición de combustible indispensable para prestar servicios e incluso en la exportación de productos del grupo empresarial Labiofam, que también se ha visto limitada por estas razones.

Los principales rubros cubanos, tales como tabaco, frutas frescas e industrializadas, carbón vegetal, café y miel, agregó,  siguen sin poder insertarse en el mercado norteño por lo que hoy poner los recursos fuera del país es bastante costoso. Por tales motivos, los ingresos dejados de percibir por exportaciones siguen siendo uno de los principales perjuicios para el agro cubano.

También se contabilizan pérdidas por la reubicación geográfica del comercio, ya que se encarecen las actividades de compra de piezas, empaque; además el tabaco y el cigarrillo son productos muy demandados en la región, pero la mayoría de los mercados tienen contratos con Estados Unidos y no están disponibles para Cuba, manifestó.

Esta etapa de la pandemia se considera particularmente compleja, toda vez que en medio del enfrentamiento a la COVID-19 no se han suavizado las medidas restrictivas y persecutorias del gobierno estadounidenses, sino que se han mantenido.

Sector porcino

La producción porcina no vive en la nación antillana sus mejores momentos. La escasez de esa carne, hasta hace unos tres años la que más frecuentaba la mesa cubana, ha llevado los precios a niveles nunca antes vistos.

Múltiples son las causas del retroceso en esa rama agropecuaria, fundamentalmente, la baja disponibilidad de alimentos, motivada, sobre todo, por las limitaciones financieras del país. Sin embargo, no puede descartarse el impacto del bloqueo estadounidense en el sector porcino.

De acuerdo con Jorge Luis Piloto Montero, investigador y jefe del grupo de alimentación y manejo del Instituto de Investigaciones Porcinas,  “no tenemos acceso a los mercados de Estados Unidos para comprar alimentos, entre esos el maíz y la soya, que son componentes fundamentales en la dieta de los animales y en particular de los cerdos”. Esto, dijo, nos obliga a tener que buscar mercados lejanos, por ejemplo, en Argentina o Brasil, lo cual encarece mucho los costos por la transportación y los fletes; de no existir esta política, se podría comprar en un mercado cercano.

Al respecto, señaló, al tener que buscarlos a largas distancias, cualquier contratiempo con la transportación hace que no llegue a tiempo, lo que representa un  gran problema que afecta la alimentación, que representa entre el 70 % y el 80 % de los costos de producción de carne de cerdo. “Entonces, eso repercute de manera negativa, porque con la misma cantidad de dinero, usted tiene acceso a menos cantidad de alimento, se afectan los animales, su  crecimiento, la ganancia de peso y se enferman más”.

La persecución llega incluso a los medicamentos y los productos de uso veterinario. Según refiere Piloto Montero,  hasta hace muy poco, Cuba adquiría medicamentos, vacunas que protegen a la masa de algunas enfermedades recurrentes, antibióticos y desinfectantes mediante  Bayer -empresa alemana la cual tuvo oficinas en Cuba durante más de 100 años-, que se fusionó con una trasnacional, retiró su representación en La Habana e informó que ya el país no tendría acceso a esos productos.

Ahora “tenemos que buscar otros proveedores y todo eso encarece y afecta la salud de los animales,  provoca una mayor mortalidad de la masa y provoca pérdidas económicas”.

Otro de los aspectos de incidencia del bloqueo, manifestó Piloto, es la imposibilidad de hacer intercambios académicos y científicos y de participar en eventos profesionales que permiten tener acceso a los nuevos conocimientos y avances que hacen más competitiva y eficiente la producción porcina.

Para paliar las situaciones derivadas de los efectos del bloqueo, se potencia la búsqueda de soluciones que contribuyan a sustituir las importaciones. “El Instituto de Investigaciones Porcinas ha creado tecnologías para contrarrestar este panorama, fundamentalmente con la utilización de alimentos de producción nacional: las mieles de caña de azúcar, derivados de la Industria azucarera que se utilizan sustituyendo el maíz. Aunque, es bueno aclarar, como la industria azucarera también sufre sus embates, estos nos afectan también”.

En la búsqueda de alternativas, se trabaja en investigaciones sobre el uso de la yuca y el boniato, con variedades altamente productivas y que no compiten tanto con el alimento humano; buscando mejores rendimientos en la soya y maíz que se están logrando en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, los estudios que hacen universidades y otros centros de investigación sobre las plantas proteicas, como la morera, moringa y tithonia, que tanto promovió el Comandante en Jefe Fidel Castro, de manera que podamos evitar la dependencia de esos cereales, explicó el investigador.

A su vez, indicó, estamos enfocándonos en la producción local, con el uso del palmiche, como parte de los programas para poder incrementar la producción de carne de cerdo, tan deprimida hoy.

Pese a todos esos obstáculos, a juicio del científico, “vamos a ir recuperándonos mediante la ciencia y la técnica y la producción de alimentos nacionales. Teníamos esa dependencia de los barcos y ahora es preciso retomar la utilización de los residuos de la pesca y de las instituciones y procesarlos, pues son también una fuente de alimentos a la mano”.

Producción agrícola

Las afectaciones que ha provocado el bloqueo a nuestro sector está fundamentalmente en la imposibilidad de la importación de los insumos necesarios demandados para cada una de las tecnologías, dijo acerca del impacto del cerco comercial, económico y financiero de Estados Unidos en la agricultura Yojan García Rodas, jefe del Departamento de Cultivos Varios del Ministerio de la Agricultura.