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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Asume Cuba el desafío de la seguridad alimentaria

Alimentos inocuos ahora para un mañana saludable es el lema que preside el Día Mundial de la Inocuidad Alimentaria, que Cuba celebra este 7 de junio con el compromiso de  impulsar un desarrollo sostenible en el presente y en función del bienestar de las futuras generaciones.

Contar con el Decreto Ley No. 9 de Inocuidad Alimentaria y su Reglamento ya en vigencia desde abril último, y todo un arsenal de políticas públicas y normativas actualizadas y aprobadas recientemente, relacionadas con esta actividad, pone al país en mejores condiciones de asumir su compromiso por un desarrollo sustentable en el presente y en función de las futuras generaciones.

Se suma a este parque legislativo, el Decreto- Ley No. 8 de Calidad, Normalización, Metrología y Acreditación, y el No. 10 de las Autoridades nacionales reguladoras,  junto al Plan de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional, que apuntan hacia una mayor seguridad y sostenibilidad socioeconómicas.

También se pone en vigor para este año el Registro de productores de alimentos y bebidas que abarca y exige los requisitos y buenas prácticas a quienes actúan desde la industria incluso a la más pequeña escala, y se potencia el apoyo a las más de 60 medidas recién aprobadas para dinamizar el sector agroalimentario.

Son acciones destinadas al mejoramiento de las elaboraciones industriales, el avance de los sistemas locales alimentarios y del programa de la agricultura urbana, suburbana y familiar, así como el impulso a la comercialización que ya incluye la posibilidad de que los productores puedan vender directamente, tener su mercado y hasta realizar exportaciones, si cuentan con la calidad requerida.

Entre los múltiples desafíos se señalan el tener listo para su aprobación el Código de Buenas Prácticas basado en el enfoque a riesgo, muy complejo y abarcador, que implica las mejores habilidades para proteger la alimentación y salud de todas las personas, a lo cual no renunciará jamás esta isla antillana a pesar del arreciado bloqueo estadounidense, y en medio de una grave situación económica por las múltiples limitaciones de toda índole, acrecentadas por la crisis sanitaria debido a la COVID-19.

“Hay todo un sistema y engranaje creados, y aún enfrentando cientos de vicisitudes y dificultades no vamos a declinar nuestro derecho al desarrollo, en lo cual precisamente es vital la seguridad alimentaria, pues la inocuidad y la calidad son atributos que involucran a todo y todos”, comentó Nancy Fernández Rodríguez, directora general de la Oficina Nacional de Normalización (ONN), del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).

Esa institución, en su papel de coordinadora de la actividad en el país, trabaja mancomunadamente con los ministerios de Salud Pública, la Agricultura, la Alimentaria, entre otros organismos involucrados en la larga cadena que va desde el surco a la mesa cual garantía del bienestar de todas las personas.

Subrayó que con buenas prácticas se pueden lograr alimentos que satisfagan a las personas, garanticen su salud y estén aptos para el comercio: “esto es una batalla de todos los días, desde programas, agendas y prioridades ordenadas que involucren cada vez más a la comunidad y las gobernanzas locales, con la incorporación de nuevas metas, y el apoyo de una legislación aprobada y vigente”.

Sobre el alcance de las nuevas normativas ejemplificó con la introducción del tema del fraude alimentario que permite penalizar fuertemente una de las más graves violaciones en esta rama, y que no da cabida a la improvisación ni a la chapucería tanto en la producción como en la prestación de servicios, por sus implicaciones en la salud y la vida de la población, e incluso en el comercio y la economía.

Un Codex Alimentarius fortalecido

Jorge Félix Medina Pérez,  secretario del Comité Nacional del Codex Alimentarius en Cuba, exaltó el reconocimiento que recibe ese órgano a nivel internacional por su ardua labor en la Mayor de las Antillas, el fortalecimiento de la gestión sostenible y los mecanismos de consulta para fomentar cultura de inocuidad de los alimentos.

Informó que ya el Código de práctica de principios generales de higiene -la norma cubana NC 143-, está lista para su aprobación, y explicó que se trata de una adopción nacional de su similar vigente en el Codex Alimentarius, armonizada y a tono con la competitividad global, que tiene en cuenta, por ejemplo, la gestión de riesgos y todo lo descrito en el decreto sobre el tema para prevenir desde el buen hacer y lograr alimentos inocuos, nutritivos y saludables.

Se refirió a los retos que asumen en la implementación de la política, sobre todo lo referido a la necesidad de profundizar en la capacitación y la divulgación, establecer y fortalecer estrategias que involucren mucho más al sector no estatal,  continuar el desarrollo de las cadenas de valor con enfoque a riesgo garantizando que nuestros fondos exportables tengan competitividad y potenciar todo lo asociado con la inocuidad en los programas de desarrollo local.

Ante la insuficiente cultura sobre temas de inocuidad y calidad de los alimentos, instó a incrementar la coordinación con los medios de difusión masiva para la transmisión de estos conocimientos en la población, además de potenciar la educación nutricional desde la escuela e incentivar la implementación de las Buenas Prácticas relacionadas con las normas sanitarias obligatorias.

Insistió en la necesidad de aumentar los materiales didácticos y actividades de capacitación referidas a la repercusión en el adulto mayor, a sus cuidadores, productores y otros sectores de la población; y destacó la relevancia de la inocuidad y la calidad de los alimentos en el programa Cocina más higiénica y segura, que involucra a las entidades del Ministerio del Turismo.

Apuntó Medina Pérez que Cuba es uno de los pocos países beneficiado con el aporte del Fondo fiduciario del Codex para consolidar su comité nacional y desarrollar un manual de procedimiento propio junto a una eficaz estrategia de educación y comunicación.

Remarcó la significación de estos asuntos, en particular, para el comercio internacional y la nueva estrategia socioeconómica del país, en la producción y comercialización de alimentos, incentivando el desarrollo de todas las formas productivas y de la gestión no estatal, así como el interés en incorporar a la ciencia y las nuevas tecnologías en este proceso, junto a sus implicaciones en lo relativo a la resistencia antimicrobiana y los alimentos como Una Salud.

La isla caribeña se encuentra desarrollando la capacidad nacional del Codex y el papel de los laboratorios en la vigilancia y control de los alimentos, además de la implementación del nuevo Código de prácticas, los principios generales de higiene de esos productos y la Nueva edición de la NC 143.