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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Proyecciones y retos del sistema bancario cubano

Resultados del trabajo del Sistema Bancario y Financiero del país durante el año precedente corrobora la relevancia de ese sector en la implementación de la estrategia económico-social en función de impulsar el avance sostenible de la nación cubana

Un balance de los resultados del trabajo del Sistema Bancario y Financiero del país durante el año precedente corrobora la relevancia de ese sector en la implementación de la estrategia económico-social en función de impulsar el avance sostenible de la nación cubana, en medio del recrudecido bloqueo estadounidense y la grave crisis epidemiológica mundial por la Covid-19.

En el profundo y exhaustivo examen de la gestión en esa esfera se detectaron problemas y deficiencias que demuestran la necesidad de perfeccionar los servicios bancarios con el fin de satisfacer las necesidades de los clientes (ya sean personas naturales o entidades con personalidad jurídica), como principal razón de ser de estas instituciones.

Se analizaron por ejemplo, las dificultades relacionadas con la organización del servicio en los bancos, donde las principales inquietudes se relacionan con demoras en tramitar operaciones y conceder préstamos, entre otras situaciones internas, asociadas a la congestión de trámites presenciales que se deben realizar en las oficinas.

También se reconoció la insuficiente proactividad para el estudio del mercado, con el propósito de diseñar e implementar nuevos productos financieros pues, aunque en este acápite se aprecian avances, el nivel de respuesta e innovación sobre los requerimientos actuales debe ser más eficaz.

Otro señalamiento se relaciona con la insuficiente infraestructura tecnológica, lo cual perjudica la sostenibilidad del servicio para encarar la proyección de un considerable incremento de los canales electrónicos de pago.

Según trascendió, desde el año 2016 no se asumen nuevas inversiones y aun cuando se priorizan las infraestructuras más críticas, las capacidades actuales son insuficientes para el nivel de operaciones que se tramitan, a lo que se añade la obsolescencia de gran parte de los medios que la conforman y la falta de equipos redundantes para dar respuesta automática a los fallos que puedan ocurrir.

Una nota publicada en el sitio web del Banco Central de Cuba (BCC) indica que esa situación ha implicado un esfuerzo adicional de sus instituciones, con adecuaciones importantes en los procesos más críticos y potenciando a los centros de datos que garantizan las operaciones de los clientes con tarjetas magnéticas, lo cual aún resulta insuficiente.

Precisamente en este año se señala como prioridad la actualización de las principales infraestructuras y la continuidad del trabajo con Etecsa para lograr alternativas fiables y eficientes en su Centro de Datos.

Es notable que las operaciones de compras y pagos de servicios realizadas por las plataformas Transfermóvil y EnZona se han incrementado en los últimos tiempos, así como las solicitudes de nuevas cuentas asociadas a tarjetas magnéticas, entre estas, las cuentas en USD para el acceso a las tiendas que ofertan en MLC, las cuentas para acceder al comercio electrónico y la solicitud de tarjetas de coordenadas para el uso de Transfermóvil.

Otra tarea es la continuidad del despliegue de nuevos productos bancarios como son las cuentas en MLC asociadas a tarjetas magnéticas para las formas de gestión no estatales, como soporte en la actividad de exportación e importación,  además de potenciar el uso de la banca remota en el segmento de las personas jurídicas estatales, todo esto sin dejar de estudiar la posibilidad de incorporar otros tipos de productos financieros en la cartera de servicio de sus instituciones.

Se esfuerzan por implementar políticas que promuevan el uso de instrumentos de pagos más eficiente; un sistema de comisiones más atractivo para las personas jurídicas, potenciando principalmente la utilización de la transferencia bancaria e incentivar las acciones que redunden en una estrategia para la educación económica, coordinada por el BCC, junto a un programa de modernización de la plataforma tecnológica del sistema bancario y financiero nacional.

Proyecciones y desafíos en 2021 

En cuanto a las proyecciones de trabajo para el año en curso se comenta que en su totalidad responden a los objetivos claves acordes con las demandas actuales, entre las que sobresalen la optimización de los procesos relacionados con la prestación del servicio y el incremento de la utilización de los canales de pago en función del comercio electrónico.

Otro propósito se refiere a la implementación de nuevos productos de ahorro y de crédito en correspondencia con las nuevas condiciones de la economía, así como la preservación de la estabilidad de las instituciones financieras, en correspondencia con el nuevo escenario de la Tarea Ordenamiento en el país.

Además se proponen trabajar en la culminación del diseño del mercado de deuda pública y comenzar la migración hacia una plataforma tecnológica más moderna, con los principales servicios asociados a los canales electrónicos de pagos, e impulsar junto a los organismos implicados el desarrollo de la banca de fomento para la agricultura.

Prevén para este período avanzar en la modernización de los cajeros automáticos más obsoletos y perfeccionar las estadísticas monetarias y financieras que son examinadas en el equilibrio de las finanzas internas y en la economía en general.

Incluyen también desde una mirada hacia el futuro, participar en la ejecución de proyectos asociados con macro programas definidos para la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo hasta 2030.

En el texto se relacionan algunas de las actividades a desarrollar en 2021 como parte de la Estrategia Económico Social, entre las que se encuentran la capitalización de los bancos en función de los riesgos inherentes a la actividad bancaria y el análisis del impacto de la Tarea Ordenamiento en la banca, en términos de gestión, estructura, acceso y uso de los servicios.

Se prioriza el avance en el diseño del mercado de deuda pública y en la ampliación y estímulo del acceso al crédito a los diferentes actores económicos y la población mediante incentivos financieros.

Otros propósitos del sistema bancario se refieren a la concesión de facilidades financieras a las empresas y formas de gestión no estatal, que contribuyan al proceso de recuperación de su desempeño; el incremento de los servicios que se ofrecen mediante los canales electrónicos de pago y el establecimiento de una estrategia para lograr una educación financiera a mediano plazo.

De acuerdo con la nota del BCC, “el Sistema Bancario y Financiero cubano tiene numerosos desafíos que enfrentar, y la satisfacción por los logros de 2020 constituye una motivación más para seguir avanzando y perfeccionando, en mayor escala, los servicios y productos, sobre la base de tres pilares fundamentales: la innovación, la disciplina y la constancia”.