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Semanario Económico y Financiero de Cuba

En la avanzada de la seguridad radiológica en Cuba

Al servicio de la protección radiológica, la salud y el medio ambiente está desde hace más de tres décadas el colectivo del Centro de Protección e Higiene de las Radiaciones, que promueve y garantiza la seguridad del país en esa esfera

La percepción de riesgo ante los peligros de una enfermedad como la Covid-19 es uno de los grandes retos que enfrenta la humanidad en medio de la crisis epidemiológica que hoy asola al mundo. El Centro de Protección e Higiene de las Radiaciones (CPHR) es un ejemplo de cómo asumir tal desafío con plena responsabilidad y con-ciencia diaria.

Gonzalo Walwyn Salas, director General del CPHR, destacó el relevante aporte técnico de ese colectivo que ha tenido que aprender a laborar de manera diferente, hacer uso intenso del teletrabajo y el trabajo a distancia y garantizar, en medio de un escenario tan complejo por la pandemia, la sostenibilidad de los servicios científico tecnológicos y de los laboratorios como soporte del sistema de seguridad radiológica del país.

“En este contexto, y cumpliendo las medidas sanitarias requeridas, se ha asegurado el control radiológico de los trabajadores ocupacionalmente expuestos a las radiaciones ionizantes, el público, los pacientes y el medioambiente en general en esta Isla antillana”, señaló.

Como un digno homenaje a los 35 años del Centro y a la reafirmación de su distinción de Vanguardia Nacional sindical, la totalidad de los proyectos en ejecución contribuyen al mejoramiento de capacidades técnicas para el cumplimiento del encargo institucional, favorecen la creación de nuevos servicios y tributan a prioridades del país.

Asumieron 10 proyectos nacionales y nueve internacionales, y especialistas del CPHR realizaron 35 misiones de expertos contratadas por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en América Latina, Europa, y África, además de impartir docencia de pregrado, postgrado, en maestrías y diplomados.

La cuantiosa lista de resultados de impacto, relevantes y reconocimientos acumulados en fórum ramales, académicos y de diversa índole, con gran repercusión en la economía y en la sociedad, es una prueba de la dedicación y abnegado desempeño de esa entidad, perteneciente a la Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías de Avanzada (Aenta).

Entre los aportes sobresalen la contribución a la mejora de la determinación de radionúclidos por espectrometría gamma y la caracterización físico-química de residuales líquidos porcinos, así como el diseño, desarrollo e implementación de un Prototipo de registro nacional de dosis para América Latina.

Trascendió además la participación del CPHR en la creación de competencias en protección radiológica, la reparación de irradiadores de Cesio y Cobalto en la región y la asesoría en seguridad radiológica para las operaciones de recarga de la planta de irradiación del Instituto de Investigaciones de la Industria Alimenticia en la Mayor de las Antillas.

Cuentan entre sus éxitos el establecimiento de una metodología en la gestión segura para la disposición final de desechos peligrosos presurizados, la introducción de métodos de ensayo de dosimetría externa en cristalinos y en campos de radiación beta, y la extensión del método de calibración de cámaras de ionización de mamografía a semiconductores.

También se fortaleció el papel del CPHR a nivel nacional como asesor principal en la gestión de desechos peligrosos ante situaciones de riesgo mayor, se mantuvo su contribución en la exportación de bienes y servicios y en la sustitución de importaciones, así como se consolida su labor de saneamiento ambiental en el sector turístico, con resultados satisfactorios en el control de plagas.

Los tres principales laboratorios de esa entidad mantuvieron la condición de acreditados por la NC ISO/IEC 17025 otorgada por el Órgano Nacional de Acreditación de la República de Cuba; y el Laboratorio de Vigilancia Radiológica Ambiental concluyó 2019 con la supervisión para el tránsito a la IEC 17025:2017, con resultados satisfactorios.

El CPHR forma parte de un proyecto denominado Fortalecimiento de la colaboración regional entre laboratorios oficiales para hacer frente a nuevos desafíos relacionados con la inocuidad de los alimentos, promovido por el Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología Nucleares en América Latina y el Caribe (Arcal) y la Red Analítica de Latinoamérica y el Caribe (Ralaca).

Ralaca es una red de laboratorios sin fines de lucro, fundada con la asistencia del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que tiene como misión fomentar la inocuidad alimentaria y la sostenibilidad ambiental en la región; en tanto el Laboratorio de Vigilancia Radiológica Ambiental es el encargado del control de los contaminantes radiactivos en alimentos y brinda servicios científico-técnicos a entidades nacionales y extranjeras en la determinación cualitativa y cuantitativa de radionucleidos en matrices diversas.

Cuba cuenta, desde abril último, con el Decreto-Ley No.9 sobre inocuidad alimentaria, una legislación mucho más moderna y abarcadora, que expresa la voluntad política de resolver un tema reconocido como clave en la nueva Constitución: la seguridad alimentaria como un derecho de cada ciudadano a recibir productos inocuos, nutritivos y sanos para preservar la salud.

El CPHR, que fue una de las unidades autofinanciadas de investigación científica en perfeccionamiento empresarial, a partir de julio de 2019 se acogió al incremento salarial que dio el Estado al sector presupuestado de ciencia y, a pesar de la complejidad de ese año se culminó con ingresos totales de 7,9 millones de pesos, con un sobre cumplimiento del Plan y una utilidad que ascendió a 1,5 millones de pesos para un crecimiento del 4 % en comparación con lo previsto.

Otros indicadores económicos sobresalientes de la entidad son los ingresos de los servicios científico-técnicos al 125 %; el costo por peso de 0,82 centavos y los aportes totales al Presupuesto del Estado por 1,7 millones de pesos, así como una creciente productividad del trabajo, que se suma a los resultados satisfactorios de la auditoria de certificación de balance.

Gladys López Bejerano, presidenta de la Aenta, perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), exaltó como la principal fortaleza del CPHR, su capital humano, de una elevada calificación y experiencia profesional, reconocidas durante sus más de tres décadas de existencia por autoridades y organismos como el Oiea.

En el acto de homenaje recién efectuado en el Salón de Embajadores del capitalino hotel TRYP Habana Libre, se destacó a la especialista Gloria Rodríguez Castro y la técnica Niury Martínez Ricardo, por ser ambas fundadoras y tener 35 años de permanencia en la organización; en tanto el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte impuso la Distinción Juan Tomás Roig a cinco compañeros por los méritos y aportes durante su labor ininterrumpida en el sector de la ciencia. 

Ese honor fue para el ingeniero termoenergético Nivardo García Leyva; Carlos Rodríguez Mirabales, con 30 años en la esfera científica; Jorge Antonio Carrazana González, ingeniero físico-nuclear graduado en 1993; la licenciada en Bioquímica, Tania Mandina Cardoso, investigadora agregada del Laboratorio de Dosimetría Biológica y Gonzalo Walwyn Salas, ingeniero físico-nuclear, graduado en la Universidad  Estatal Técnica de San Petersburgo.

Con sede central en la actualidad en el municipio capitalino de Guanabacoa, el Centro de Protección e Higiene de las Radiaciones comenzó a gestarse en 1984 por la entonces Secretaría Ejecutiva para Asuntos Nucleares (SEAN) en su carácter de autoridad nacional competente en materia de protección radiológica y seguridad nuclear, y se constituyó en noviembre de 1985.