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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Para que el campo de más

Aumentar las producciones agrícolas y trabajar por alcanzar mayor soberanía alimentaria resultan los actuales desafíos de la agricultura en Cuba

Como parte de la implementación y puesta en práctica de la estrategia para el desarrollo económico y social cubano se han aprobado hasta la fecha tres políticas (la referida a la industria, la concerniente a los seguros y reaseguros, así como la relacionada con la comercialización de productos agrícolas), explicó Alejandro Gil Fernández, vice primer ministro y titular del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), al iniciar su intervención en el espacio televisivo Mesa Redonda.

Recordó que la Estrategia Económico-Social comprende 24 medidas enfocadas específicamente en la agricultura, en todas se trabaja de modo paralelo y se avanza en  19. Algunas son la flexibilización en la contratación de la fuerza de trabajo por los productores agropecuarios individuales, propietarios de tierra y usufructuarios, además de la aprobación de incentivos fiscales para estimular la elaboración y comercialización de alimentos (sobre todo los que tienen que ver con las minindustrias).

A esas se suma el inicio de la comercialización mayorista en MLC de equipos e insumos a las bases productivas en tres regiones del país, la transformación del sistema de comercialización de productos agropecuarios, así como del sistema empresarial de la agricultura; y también se diseñan medidas para la recuperación de la ganadería bovina.

Aclaró que ninguna de las disposiciones mencionadas tendrá efectos inmediatos, “tendremos que trabajar muy duro y en constante interacción con las bases productivas, aprovechando el aporte de la ciencia que aporta soluciones para los problemas que se afrontan”.  

“Tenemos déficit de insumos y de financiamientos para obtener materias primas, hay escasez e incremento de precios”, reconoció, al tiempo que llamó a superar el complejo escenario con trabajo.

Sobre la banca de fomento agrícola

Una de las tareas más importantes en cuya concreción se labora es la puesta en funcionamiento de la banca de fomento agrícola. “Se requiere -precisó el titular del MEP- de una banca especializada en ese tipo de actividad, en función de eso montaremos una estructura de financiamiento para este sector sobre la existente red del Banco de Crédito y Comercio (Bandec), con oficinas distribuidas en casi toda la Isla”.

Anunció que se organizará la participación de fondos del Presupuesto del Estado. “Vamos a disponer de un nivel de recursos del Presupuesto del Estado para canalizarlo por la vía de los créditos para el sector agropecuario mediante la estructura de Bandec, a los cuales se le aplicarán menores tasas de interés”.

Indicó además Alejandro Gil Fernández que se creará un comité de coordinación agropecuaria, integrado por varios Organismos de la Administración Central del Estado y algunas OSDEs, cuya función será coordinar el modo de emplear con más eficiencia los recursos para satisfacer las necesidades del país.

La intención es iniciar las operaciones durante lo que resta del año y ampliar los servicios en 2021. “Debemos crear condiciones más favorables para incrementar los niveles productivos”, remarcó.

Estímulos para crecer

Por otro lado, el titular del Ministerio de la Agricultura (Minag), Gustavo Rodríguez Rollero, se refirió a los principios y características de la política para la comercialización de productos agropecuarios.

El titular dijo que fue el fruto de arduas sesiones de trabajo y de intercambios con campesinos, presidentes de cooperativas agropecuarias, directores de empresas, profesores de la Universidad de La Habana, entre otros participantes, incluida la opinión de las máximas autoridades políticas y gubernamentales. Se aprobaron –acotó- 31 nuevos principios.  

Todo esto contribuye a crear incentivos productivos graduales y flexibiliza aspectos como el funcionamiento del sistema de acopio y comercialización.

Acerca de la contratación de la producción agropecuaria y su comercialización, uno de los asuntos que generó mayor debate, informó el Ministro que se incluye a todos los actores y formas que participan.

“Se concibe que, además de ofertar nuevos productos, debemos llegar a convertirnos en un mercado de nuevo tipo donde se hagan las labores de beneficio y empaque, al tiempo que se oferten rubros de las minindustrias”, indicó.

Al respecto de las cuestiones impositivas elogió que se flexibilizan los mecanismos y se añaden bonificaciones. Asimismo exhortó a que las minindustrias aporten a modificar el tipo de productos que se ponen en los mercados para abandonar gradualmente el modelo de residualidad.

“Para el desarrollo de la agricultura se necesita la obtención de financiamientos, por tanto se reconoce que debemos seguir creciendo en materia de exportaciones más allá de los productos tradicionales, hay que diversificarse”, instó Rodríguez Rollero.

Por otro lado, puntualizó que la política recoge la posibilidad de otorgar a los productores beneficios financieros de retorno en el caso de que entreguen materias primas a la industria.

Resulta importante también que se amplíe la red de minindustrias en Cuba y así lo expresa la nueva política y agrega además a la microindustria, empleando las potencialidades nacionales y los proyectos de colaboración.

Asimismo se aboga por revitalizar y recapitalizar toda la infraestructura del sistema de acopio de las producciones, en tal sentido se estudian experiencias.

Otras acciones

Gustavo Rodríguez Rollero abordó el tema de los impagos. Al respecto expuso: “la política dispone que, si el comercializador no posee capacidad financiera y logística para comprarle a un productor, este último se atribuirá el derecho a venderla en cualquier forma de mercado existente en la nación”.

Especificó los cambios en la forma de realizar los balances, labor que ahora le corresponderá asumir a los gobiernos. “En el nivel nacional el balance de productos agropecuarios lo aprobará el MEP; en las provincias lo hará el gobierno de cada uno de los territorios y en los municipios serán las administraciones locales las encargadas. El sistema de Acopio solo será el ejecutor de ese balance.”, puntualizó.

Todos los actores que se dediquen a la comercialización deben tener sus registros y licencias pertinentes. Al respecto de la competitividad argumentó el titular del Minag que todas las formas de comercialización operarán con autonomía que les corresponde y se establecerán mecanismos que estimulen más eficiencia en la actividad sobre la base de una coexistencia armónica.

Añadió que ahora se reconoce la modalidad de arrendamiento en las diferentes variantes como medios de transporte, almacenes, cámaras refrigeradas, envases, montacargas, entre otros servicios que una empresa estatal sea capaz de proveer.

También se aprobó el cambio en la imagen de los productos en los mercados agropecuarios, precios diferenciados para los productos orgánicos, la reanimación de mercados mayoristas y minoristas, entre otras acciones.

Aludió Rodríguez Rollero al tema de los precios. “El consenso al que arribamos fue el de establecer que un grupo de productos tengan precios centralizados y otros mediante acuerdos entre las partes involucradas”.

Se faculta a los gobiernos locales y a las administraciones a concordar precios por acuerdo de acopio y minoristas aplicables a cada territorio.

“Tanto a los productos con precios centralizados como a los productos con precios por acuerdo, se les podrá poner regulaciones administrativas para su venta”, agregó.

Se instituye en la nueva política la participación en todas las variantes del comercio electrónico. Por otra parte ratificó que la comercialización mayorista de productos agropecuarios podrá ser realizada por empresas estatales, cooperativas agropecuarias, propietarios de tierras y usufructuarios, y vendedores mayoristas de productos agropecuarios.

“En todos los casos esas actividades de contratación se realizarán sobre la base de contratos con todos los requisitos legales”.

Otros aspectos de la intervención del Ministro se centraron en la comercialización minorista y las novedades que flexibilizan esa actividad, los tres tipos fundamentales de mercados que agrupa la nueva política (mercados agropecuarios, puntos de venta y la venta ambulatoria) y los precios.   

Finalmente, el vice primer ministro y titular del Ministerio de Economía y Planificación consideró que la política para la comercialización de los productos agropecuarios resulta fundamental para “elevar las ofertas y la satisfacción de los clientes. Se trata –exhortó- de buscar las reservas internas y ponerlas en función de la economía del país. Ahora todo depende de nuestra capacidad de implementarla”.