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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Impactos de la Covid-19 en el comercio internacional: ¿la nueva incertidumbre? (Parte I)

Es bastante previsible que el desplome del comercio a escala mundial en 2020 sea tal que supere el registrado por la crisis global de 2008-2009, de acuerdo con las proyecciones de la OMC, fundamentadas en la naturaleza de una debacle sanitaria sin precedentes y en la incertidumbre en cuanto a sus repercusiones económicas

Jonathán Quirós Santos*

La actual crisis económica, política, social y sanitaria generada por la Covid-19 es el más reciente indicador del complejo proceso de reconfiguración de la globalización, marcado por cambios significativos en la redefinición de la hegemonía mundial ante la pérdida relativa del poder estadounidense y el ascenso de China.

Precisamente las modificaciones asociadas a ese devenir condicionan el creciente descontento con la propia globalización, el neoliberalismo, los acuerdos comerciales preferenciales afines, las posiciones derechistas de movimientos, partidos y gobiernos en Europa y Estados Unidos y la salida del Reino Unido de la Unión Europea, entre otros factores.

El impacto de la pandemia en los flujos comerciales es fortísimo, pero ya desde antes el intercambio internacional mostraba señales de debilidad, pues decreció -0,1% en 2019, tal como informó en abril pasado la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La endeblez de los resultados del año anterior no es única; se manifestaba desde la crisis global de 2008-2009: el volumen del comercio de bienes archivó una tasa media de crecimiento de 2,3% anual entre 2012 y 2019, mientras que entre 1990 y 2007 fue de 6,2%.

Antes de esa actualización, las últimas proyecciones de fines de 2019 para ese año y para 2020, tenían para Roberto Azevêdo, director general de la OMC, la desalentadora impronta del empeoramiento de las perspectivas comerciales, por la escalada de las tensiones -propias de la llamada “guerra comercial”- y la desaceleración de la economía mundial en 2019, lo cual aumentaba la incertidumbre.

La “guerra comercial” de Estados Unidos contra China (y el mundo), expresión del unilateralismo de la administración de Donald Trump y respuesta a la pérdida de hegemonía de su país, implicó un aumento del proteccionismo en los flujos comerciales internacionales.

Este se concretó con la aplicación de 102 nuevas medidas restrictivas del comercio, cuyo valor ascendió a 746 900 millones de dólares, entre el 16 de octubre de 2018 y el 15 de octubre de 2019. Según la propia OMC, esta es la mayor cifra registrada desde octubre de 2012 y representó un incremento del 27% en comparación con el dato de la anterior revisión general anual.

Para el período de mayo a diciembre de 2019, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), a partir de sus estadísticas y las de la OMC, proyectó que el monto del comercio equivalente a las medidas proteccionistas pasó de 728 000 a 1 029 000 millones de dólares.

Incertidumbre en el comercio mundial en 2020

En un contexto global en el cual el coronavirus es novedoso, también la etapa posterior a la pandemia obedecería a la “nueva normalidad” o a la “nueva anormalidad” (tal como se interprete), y es lógico razonar que la “nueva incertidumbre” permea el impacto de la pandemia en el ya debilitado comercio mundial de 2020, así como en el previsible de 2021.

La economía mundial de hoy, y la que está por venir, no tiene nada de lírico, y como parte de esta, tampoco el comercio. Vale la pena, no obstante, darle la razón al poeta francés Paul Valéry: “el futuro no es ya lo que solía ser”.

Es bastante previsible que el desplome del comercio internacional en 2020 sea tal que supere el registrado por la crisis global de 2008-2009 (de -12,8% en 2009), las proyecciones de la OMC de abril de este año lo confirman. La caída es ubicada en un muy amplio rango probable de disminución, explicado por la naturaleza de la crisis sanitaria sin precedentes y la incertidumbre en torno a sus repercusiones económicas concretas.

La hipótesis relativamente optimista supone un acusado descenso del comercio de -12,9%, seguido por una recuperación a partir del segundo semestre de 2020, en tanto la más pesimista considera un descenso inicial más pronunciado (-31,9%) y una restauración más prolongada e incompleta.

Como es conocido, los principales agentes del proceso de globalización son las empresas transnacionales, cuya estrategia aún predominante es la segmentación de las cadenas de valor, si bien tienden a “acortarse” en los años más recientes, sobre todo por la mayor utilización de insumos y servicios nacionales en el caso de China. Han sido estos encadenamientos el principal canal de transmisión de los efectos de la pandemia al comercio internacional

Aunque este país reabrió parcialmente su economía en marzo y reactivó de igual forma las exportaciones, el cierre de sus fronteras en enero supuso la suspensión de las ventas de insumos industriales (sobre todo para los sectores automotriz, electrónico, farmacéutico y de suministros médicos), lo que condujo a la paralización por varias semanas de fábricas de América del Norte, Europa y del resto de Asia, que no tenían proveedores alternativos.

 Además del papel de las cadenas de valor, también el del comercio de servicios difiere en la actual recesión y en la crisis global de 2008-2009. El comercio de intangibles, no incluido en las previsiones de la OMC sobre el intercambio de mercancías, pudiera ser el más golpeado por la pandemia, dadas las restricciones al transporte, los viajes, el turismo, los establecimientos gastronómicos y la interconexión entre estas actividades.

*El autor es Doctor en Ciencias Económicas e investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM)