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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Abogan por una recuperación global ecológicamente sostenible

Los embajadores y jefes de misión de la Unión Europea en Cuba reflexionaron sobre las lecciones que aporta a la humanidad la crisis generada por la pandemia de la Covid-19 y cómo utilizarlas en función de edificar juntos un futuro mejor para todos

“La Unión Europea (UE) y sus Estados Miembros estamos listos para comprometernos con Cuba y el resto de los socios de todo el mundo en el apoyo a realizar inversiones en actividades económicas ambientalmente sostenibles y estamos disponibles para compartir experiencias, financiar proyectos y trabajar duro para ganar el desafío del cambio climático y permitir que nuestros hijos disfruten de una vida decente en un planeta en paz."

Con ese llamado, los embajadores y jefes de misión del bloque europeo en la Mayor de las Antillas reflexionaron sobre lo que se puede aprender de la crisis generada por la  Covid-19, con respecto a lo cual instaron a tener en cuenta a la ciencia y a fortalecer las economías, desde una recuperación “verde”.

Mientras el mundo combate la pandemia y se prepara para enfrentar sus impactos a más largo plazo, los Gobiernos y las sociedades que han asumido la responsabilidad del bienestar de sus ciudadanos y han elaborado un plan claro son los que están superando con más éxito la prueba.

Los representantes de la delegación de la UE en Cuba sostuvieron en un editorial recién publicado que hoy, cuando más de la mitad de la población mundial está encerrada, la primera lección que debemos aprender es la profunda interdependencia que existe entre nuestros países y regiones, así como la alta exposición que todos tenemos a las perturbaciones externas imprevistas.

Señalaron además como segunda lección derivada de la crisis el hecho de que el multilateralismo y la solidaridad global funcionan. Muchos Gobiernos han unido sus fuerzas para establecer mecanismos de coordinación y de intercambio de información y han movilizado ayuda a los más afectados, especialmente a los más vulnerables, salvando de ese modo vidas y medios de subsistencia en todo el planeta.

Como tercera lección por aprender puntualizaron la necesidad de aceptar los resultados y avances de la ciencia y de responderle de manera recíproca, pues la Covid-19 es una pandemia de alcance global y se pueden esperar brotes similares en el futuro, en medio de los efectos del cambio climático y la degradación ambiental.

Es la ciencia la que señala que esta pandemia es solo una advertencia en comparación con los riesgos existentes para nuestra civilización asociados con el calentamiento global y otros desafíos planetarios en los años venideros. Alertaron que incluso hay también pruebas de que muchos nuevos brotes de enfermedades infecciosas se desencadenan o acentúan cada vez más por los impactos del cambio climático y el deterioro de los ecosistemas.

En el texto precisaron los funcionarios de la UE que los ecosistemas naturales saludables son un requisito previo para la prosperidad y el desarrollo sostenible. “Si entre todos no enfrentamos el cambio climático y sigue la degradación ambiental tendremos consecuencias catastróficas, haciendo que gran parte de nuestro planeta sea inhabitable en las próximas décadas”.

De igual modo, el creciente número de fenómenos climáticos violentos seguirá destruyendo cultivos, hogares o infraestructuras, desencadenando incendios forestales masivos e induciendo a una migración descontrolada, lo cual resulta ingrediente para un mundo cada vez más inestable.

Según señala el editorial, el calentamiento global es mucho más difícil de abordar que la pandemia de la Covid-19, pues no habrá vacuna contra el cambio climático y sus efectos devastadores; en tanto, reducir la curva de emisiones solo será posible si, juntos, tomamos ya medidas climáticas audaces y valientes.

“La buena noticia es que podemos hacerlo y, de hecho, debemos usar el rebote económico de la Covid-19 para acelerar la transición hacia un futuro más seguro y más resiliente. En los próximos dos años, los Gobiernos de todo el mundo buscarán gastar alrededor de 10 billones de euros de las generaciones futuras; una inversión masiva, necesaria para impulsar nuestras economías, que debe sin embargo aliviar la carga sobre los hombros, no hacerla más pesada.”

Trascendió la necesidad de que los planes de recuperación económica se diseñen como una oportunidad única de esta generación para 'reconstruir mejor' e invertir en una economía “verde” del siglo XXI, y salir progresivamente de la economía del carbón.

La UE se ha comprometido con una recuperación verde, digital y resiliente, presentando un plan que fue publicado a finales del pasado mes de mayo, denominado La próxima generación de la Unión Europea y dotado de un presupuesto renovado, que servirá para volver a ponerse de pie, mientras se acelera la construcción de una sociedad más justa.

La Comisión Europea ha propuesto que el 25 % del presupuesto de la UE para los próximos siete años se destine a inversiones climáticas, en particular en áreas de grandes impactos, entre estas sobresalen la economía circular, la restauración de los ecosistemas, la renovación del patrimonio, la movilidad sostenible o las energías renovables.

Así avanzan la UE y sus Estados Miembros en el logro del objetivo de ser climáticamente neutros para el año 2050, y en la Estrategia de Biodiversidad para 2030, la Unión Europea también asume importantes compromisos para proteger y restaurar sus ecosistemas.

La Unión Europea se declara lista para liderar los esfuerzos en pos de acordar un nuevo y ambicioso marco global de biodiversidad para después del año 2020 en la próxima COP 15 sobre diversidad biológica y trabaja en el éxito de la COP 26 el año próximo, la cual tendrá al viejo continente como escenario al estar organizada por el Reino Unido e Italia.

“La solidaridad global, el comercio abierto y justo, el orden internacional basado en reglas y el multilateralismo son cruciales para evitar caer en una recuperación que haga un uso intensivo de combustibles fósiles y de recursos, lo cual pondría a las personas y al planeta en una situación de peligro irreversible.”  

Cuba apuesta por avance sostenible    

En el documento los representantes de la UE reconocen al Gobierno de la República de Cuba al tener, desde hace ya varios años, el enfrentamiento al cambio climático como prioridad de sus políticas públicas.

Es la nación caribeña parte firmante de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (1994), del Protocolo de Kyoto (2002), de la Enmienda de Doha (2017) y del Acuerdo de París (2017).

De acuerdo con el texto de la UE, está muy claro el compromiso de la mayor isla antillana con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, en los cuales el cambio climático aparece como uno de los principales desafíos para el progreso.

La relevancia otorgada por Cuba al enfrentamiento del cambio climático y su relación con el desarrollo se concreta en la Estrategia Ambiental Nacional, en implementación desde el año 1997, y más recientemente, en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, aprobado en abril de 2017, el cual define seis ejes estratégicos, uno de ellos relativo a los Recursos Naturales y Medio Ambiente.

Sus enunciados reafirman la prioridad de este tema para el país, estableciendo la instrumentación de un Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático en la República de Cuba, más conocido como Tarea Vida.

En su argumentación, la UE insta a Cuba, al igual que a todos los socios internacionales, a que sigan estableciendo políticas claras y sólidas de bajas emisiones de carbono y estrategias de recuperación verde ambiciosas para garantizar en nuestras sociedades un sentido de dirección y de propósitos que guíe a inversionistas, empresas, trabajadores y consumidores hacia un desarrollo sostenible.