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Semanario Económico y Financiero de Cuba

PRO-ACT, proyecto para la sostenibilidad agroalimentaria

La iniciativa cuatripartita innovadora prevé mejorar la resiliencia ante eventos climáticos en siete municipios de la provincia de Villa Clara afectados por Irma, para contribuir a la disponibilidad, acceso y consumo de una alimentación diversa y saludable

El proyecto Fortalecimiento de la resiliencia comunitaria para la seguridad alimentaria y nutricional en siete municipios de la región central de Cuba impactados por la sequía y el huracán Irma, fue suscrito entre el Ministerio de la Agricultura (Minag), la Unión Europea (UE), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Con el propósito de robustecer la capacidad de afrontar la adversidad de forma constructiva ante severos fenómenos climatológicos en localidades de la provincia de Villa Clara, dio inicio PRO-ACT, iniciativa que cuenta con financiamiento por la UE, de dos millones de euros, en el ámbito de la Acción Pro-Resiliencia, la cual a nivel global apoya a sectores y grupos vulnerables para recuperarse de las crisis y contribuye a la sostenibilidad de la seguridad alimentaria.

Se trata de fortalecer la resiliencia ante huracanes y sequía en siete municipios de la provincia de Villa Clara afectados por Irma, para contribuir a la disponibilidad, acceso y consumo de una alimentación diversa y saludable en pos de la garantía alimentaria y nutricional de las poblaciones más vulnerables.

La rúbrica del acuerdo entre las partes tuvo lugar en el Palacio del Segundo Cabo de La Habana al cual asistieron, además, representantes de varios ministerios, instituciones nacionales y organismos internacionales.

En el acto de firma del documento, Moraima Céspedes, directora de Asuntos Internacionales del Minag, señaló que aumentar la resiliencia de las cadenas productivas y a escala local es un asunto medular para el país, y agradeció a la UE y a las agencias de Naciones Unidas por su aporte.

Alberto Navarro, embajador de la UE en Cuba, manifestó su satisfacción ante este proyecto innovador, que mejorará las condiciones de prevención, resistencia y recuperación sostenible de los sistemas agroalimentarios en las zonas seleccionadas.

Durante los próximos tres años, PRO-ACT apoyará la disponibilidad, acceso y consumo de una alimentación diversificada y saludable que contribuya a la seguridad alimentaria y nutricional de las poblaciones más vulnerables, en territorios villaclareños doblemente afectados por una intensa sequía y por el huracán Irma en 2017; son estos Corralillo, Quemado de Güines, Sagua la Grande, Encrucijada, Camajuaní, Remedios y Caibarién.

Según trascendió, esos asentamientos costeros están altamente amenazados por el ascenso continuo del nivel del mar y requieren la recuperación de cultivos ante las significativas afectaciones a los suelos y la salinización.

El representante de PMA en Cuba,  Paolo Mattei, precisó que los eventos extremos reducen la disponibilidad de alimentos y, por tanto, inciden de manera particular en la nutrición de los grupos más vulnerables, entre los que se encuentran niños, embarazadas y adultos mayores de 65 años.

Aseveró Mattei que mediante las actividades de este proyecto estarán apoyando los sistemas alimentarios y su vínculo con las redes de protección social para propiciar que continúen ofreciendo una dieta diversificada, nutritiva e inocua en condiciones de sequía y tras el paso de huracanes.

 “Nos alegra mucho que esta iniciativa responda directamente a una prioridad para un archipiélago como Cuba, tan vulnerable al impacto de eventos climáticos. La gestión de riesgos de desastres es clave no solo para la activación de mecanismos de respuesta, sino desde la planificación del desarrollo local y el diseño de políticas públicas”, expresó Marcelo Resende, representante de la FAO en la Mayor de las Antillas.

En los últimos años Cuba enfrenta los impactos de una fuerte sequía, cuyas consecuencias afectan 80 % del territorio nacional y ocasionan la muerte del ganado, la disminución de la producción de leche, arroz y otros alimentos básicos para la dieta familiar (este fenómeno ha sido más notable en la región central, donde residen unos 2,5 millones de personas y se concentran importantes polos productivos).

Esa misma zona también fue severamente perjudicada por el huracán Irma, el cual ocasionó cuantiosas pérdidas en cultivos, avicultura, infraestructuras de producción agrícola y reservas de víveres, al reducir la disponibilidad de alimentos en los mercados y complejizar la situación nutricional.

Con la implementación de PRO-ACT se prevén  mejorar las capacidades de productores, cooperativas y otros actores de las cadenas de valor de hortalizas y vegetales en las áreas incluidas; incrementar el acceso de alumnos de primaria asistidos por el Programa de Alimentación Escolar a una dieta diversificada y saludable; así como fortalecer el monitoreo, análisis y uso de la información generada a nivel local para la toma de decisiones en cuanto a seguridad alimentaria y nutricional.

PRO-ACT se articulará con el trabajo en Villa Clara de otro programa conjunto entre el Minag y la UE, conocido como Apoyo estratégico a la seguridad alimentaria sostenible en Cuba, el cual comenzó en octubre y cuenta con el acompañamiento de la FAO y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).