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Semanario Económico y Financiero de Cuba

¿Quién dijo que desechos?

La recuperación y comercialización de latas de aluminio, cajas, pomos plásticos, piezas de bronce y cobre, envases de cristal, entre otros, constituyen una fuente de ingresos para el país

Envases de aluminio y de cristal que contienen jugos, refrescos y cervezas, llegan en cajas de cartón a instalaciones gastronómicas y establecimientos comerciales de todo el país. De otros tiempos, en voluminosas maquinarias, se acumulan piezas de bronce y cobre, mientras no pocas estructuras y equipos fueron fabricadas con elementos de hierro de diferentes calibres. Todos esos, recuperados, pueden constituir una fuente de ingresos para Cuba.

Para esos desechos existen varios caminos.  “La Unión de Empresas de Recuperación de Materias Primas (UERMP) tiene como prioridad primera satisfacer la necesidad de la economía nacional, y solo después, exportar los excedentes”, explica Alecmar Díaz González, director de la Empresa Exportadora de Materias Primas (Desequip).

Desequip es una entidad comercializadora de la UERMP que se nutre de lo tributado por las empresas provinciales de recuperación de materias primas. “Tenemos dos sedes: una en La Habana y otra en Santiago de Cuba, para aprovechar los puertos de exportación de contenedores de Mariel y Santiago y favorecer la transportación, pues las materias primas existentes desde Camagüey hasta Guantánamo se exportan por Santiago y, las de occidente y centro, por el Mariel, lo que permite alcanzar mensualmente cerca de 3 000 000 de dólares y unas 800 toneladas”, dijo Díaz.

Los mercados fundamentales de exportación de chatarra no ferrosa (cobre y bronce) son Canadá y Europa (Italia y España). En el caso de los plásticos, se mueven más para la región asiática: Malasia, Paquistán e India, explicó.

Otros tipos de desechos peligrosos, por ejemplo, vanadio –se obtiene de la combustión de las centrales eléctricas- y pasta de plomo, se recuperan lo que tiene un valor importante para la preservación del medio ambiente. Para ellos se obtienen licencias de exportación y tratamiento especiales.

Todo vale

En los primeros meses de 2018, la empresa  ha logrado comercializar al mercado exterior cifras superiores a lo planificado en más de 1,5 millones y ha cumplido su  plan, tanto en unidades físicas como en valores. “Aunque en mayo tuvimos afectaciones asociadas a las lluvias frecuentes de esa etapa, nos hemos recuperado y logrado lo previsto en el acumulado”, sostuvo el director.

“Cada año movemos unas 19 000 toneladas de materiales exportables. Hay productos que se exportan más que otros, la mayor cifra corresponde al aluminio y dentro de este, las latas, con unas 5 000 toneladas al año. Es una recuperación que comienza en las casas de compra distribuidas por el país y concluye en la exportadora de materias primas”, explicó.

En los resultados, abunda, influye cómo se van moviendo los productos en el mercado: “cuando hay un incremento en la circulación de las bebidas en botellas, ocurre una  disminución en cuanto a las latas:es una situación de compromiso, si se incrementan esas ventas, circula más la botella y menos las laticas. No obstante, en las instalaciones no hay ningún excedente, pues todo lo que se recupera, se exporta”, afirmó.

Al aluminio le sigue la chatarra de cobre, el material más valorizado en el mercado, que constituye casi la mitad del plan de exportaciones en valores. “Se cotiza a unos 7 000 dólares por cada tonelada, muy buen precio, cada contenedor que se exporta alcanza un valor de alrededor de 120 000 dólares”, indicó Díaz.

La organización exporta entre  2,8 y 3 000 000 de dólares mensualmente, eso permite un esquema de autofinanciamiento, pues con esos ingresos compran insumos, partes y piezas y se financia la importación de chatarra de acero con destino a la acerías del país.

De acuerdo con el director de Desequip, el tema de la recuperación del acero- el producto más importante que tiene la organización-, ha sufrido un decrecimiento por el agotamiento progresivo del fondo metálico en los últimos tiempos.

“Vamos recuperando y si se hacen pocas inversiones en el país, el fondo metálico se va acabando. Esa situación provoca que para satisfacer las necesidades de las acerías haya que importar algunos niveles de chatarra de acero, que se paga con el dinero de las exportaciones. Es un sistema completo de financiamiento que se logra con las ventas externas de los productos metálicos no ferrosos”, dijo.

Los otros productos que exporta la empresa son papel y cartón, los plásticos (PET), que se muelen, se envasan, se acumulan  y exportan paquetes a razón de dos-tres contenedores cada dos meses. De ese material, considera Díaz, es insuficiente la cantidad que exportamos, pues circula mucho más en la economía interna.

“Esto se relaciona con la cultura, utilizamos el pomo para cualquier cosa, lo contaminamos con pintura o aceite, lo que lo inutiliza para el reciclaje, ese es uno de los problemas reales existentes.

La solución sería la clasificación en origen, que forma parte de un proceso de transformación del proceso de recolección de residuos sólidos urbanos”, que se analiza actualmente como un proyecto de inversión extranjera.

Más puro, más caro

A juicio de Díaz, para el país es importante modificar la manera de tratar los residuos. “Mientras más de clasifique la chatarra en origen, mayor valor tiene después para la exportación”, asegura, con conocimiento de causa.

De acuerdo con el directivo, desde que empezaron la clasificación en origen a partir de la intensificación de la Ley 1288 de 1975, se han incrementado los ingresos. “Antes vendíamos muy poca cantidad de cobre de primera, ya hoy son dos contenedores mensuales, el cobre de primera valorado unos 500 dólares más por tonelada que el común, el solo hecho de clasificar el producto reporta 10 000 dólares adicionales por concepto de clasificación”.

Aunque no es el mejor ejemplo, es ilustrativo, dice, pues “da una idea de cómo al recuperarlo de manera diferenciada se le puede añadir mucho valor a la chatarra y además del cobre funciona con el bronce, y otros materiales reciclables, que la única solución que tenemos ante la disminución del fondo metálico del país”. Antes, dice, exportábamos mucho, pero no lo clasificábamos bien. Hoy, el tener menos cantidades nos obliga a clasificar más y esa es la tarea orientada desde hace unos tres años, con impacto en los números, al “añadir un valor superior a la chatarra que exportamos”.

Nueva mirada

En este 2018, la entidad persigue incentivar el tema de la exportación del papel y el cartón, para lo cual existe un mercado, aunque reconocen que los dividendos no pueden compararse con los obtenidos con los productos no ferrosos

“Son mercados de más volumen que de precios: la tonelada de cartón vale apenas 100 dólares, mientras la de cobre, más de 5 000. En estos casos, tenemos que ser más observadores con las navieras, pues los precios de los fletes nos afectan mucho: en un contenedor de cobre no importa pagar 5 000 dólares en fletes de los 100 000 que pagan por ese, pero en uno de cartón, no se puede pagar 5 000 de fletes, cifra similar al valor de la mercancía”.

No obstante, es una opción para tener en cuenta, toda vez que en los últimos tiempos la demanda interna de papel ha decrecido debido a problemas técnicos en las papeleras, con lo cual “se ha ido creando un excedente y se exportaron unas 500 toneladas de cartón, que de lo contrario irían a parar al vertedero”.