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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Vital uso del ferrocarril para transportar cargas

Entre sus muchas ventajas permite el traslado de grandes cantidades de mercancías en largos recorridos, disminuyendo los costes de esas operaciones

El ferrocarril constituye, hasta ahora, el medio más económico y eficiente para transportar a largas distancias todo tipo de cargas dentro del territorio de la mayoría de los países que cuentan con esa red, entre ellos Cuba.

Según expertos esta forma de transportación tiene muchas ventajas como permitir el traslado de grandes cantidades de mercancías en largos recorridos; favorece bajar los costos en esas operaciones; flexibiliza el acarreo de variedades de mercancías; posibilita la inter modalidad con otros métodos de transporte y a diferencia de la carga por carretera, evita los problemas de la congestión de tráfico.

Fueron sin dudas, muy importantes los beneficios avizorados por quienes se aventuraron a introducir en Cuba el ferrocarril a solo 12 años de que Inglaterra inaugurara la primera vía férrea pública del mundo en 1825, resultando así nuestro país el primero de América Latina y séptimo del planeta en utilizarlo.

En sus inicios fue empleado con fines económicos y posteriormente para facilitar la transportación masiva de pasajeros de un punto a otro del territorio nacional. Por tanto, su vertiginoso desarrollo hizo que 20 años más tarde tales vías ya enlazaban todas las áreas azucareras del país, lo cual resolvió el alto costo de la transportación, que hasta ese momento devenía freno de esta ascendente industria.

Especialistas del sector señalan que las características geográficas del territorio cubano (una Isla larga y estrecha), permitió que se considerara desde la colonia que el ferrocarril era el medio ideal de transporte y en consecuencia se creó poco a poco una infraestructura que unió al país de Norte a Sur y de Oriente a Occidente.

Etapa revolucionaria

El proyecto más ambicioso durante la etapa revolucionaria fue la reconstrucción de la línea central entre La Habana y Santiago de Cuba, obra iniciada en 1974 que quedó concluida en lo fundamental en 1984.

Durante esa etapa se reconstruyeron 1 291 kilómetros de vía, con más de 1 800 kilómetros de explanaciones; 229 puentes (incluyendo pasos a dos niveles para casi todas las carreteras), 909 obras de fábrica y todas las estaciones de pasajeros y edificios técnicos, entre La Habana y Santiago de Cuba.

Sin embargo, el sector del Transporte en general y su actividad ferroviaria, fue uno de los más afectados durante el período especial enfrentado por la Isla como consecuencia de la desaparición del campo socialista en 1991 y el recrudecimiento del bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba que aumentó los obstáculos para poder adquirir recursos destinados a  ese campo.

Hoy, varios son los problemas que tiene el ferrocarril cubano, entre estos su equipamiento con muchos años de explotación y el deterioro de vías, ante lo cual la Unión de Ferrocarriles de Cuba (UFC) ha trazado un programa de recuperación y desarrollo que se extiende hasta el año 2028.

El referido programa, citado por la Agencia Cubana de Noticias,  incluye la sustitución de equipos, la reparación de líneas y de talleres. Además de elevar la seguridad de la circulación, calidad de marcha de los trenes, así como la participación de la industria nacional en la recuperación del ferrocarril.

Directivos del sector destacan el seguimiento priorizado a la reparación de la vía central y las adquisiciones de locomotoras, vagones fundamentalmente para la transportación de carga general, combustibles, contenedores y cemento a granel, sin perder de vista las ventajas que también aportaría una mayor participación de la actividad de cabotaje marítimo.

También la máxima dirección del país ha convocado nuevamente a todos los involucrados en el transporte a garantizar un mejor empleo del ferrocarril en el tiro de las cañas hacia los centrales azucareros, a la vez que trabaja en una propuesta de perfeccionamiento del sistema ferroviario cubano con el objetivo de fortalecer la disciplina del ramo.

De La Habana a Santiago

La reparación de la vía central, desde La Habana hasta Santiago de Cuba, constituye el primer objetivo de las inversiones para la modernización del ferrocarril, acciones que comprende además la reparación integral de vías, puentes, señalizaciones ferroviarias y la recuperación incluso de conexiones con objetivos económicos priorizados del país como la Zona Especial de Desarrollo Mariel.

Según directivos de la Unión de Ferrocarriles de Cuba (UFC), el programa de recuperación y desarrollo busca incrementar, sobre todo,  las transportaciones de carga; también elevar la seguridad de la circulación y la calidad de marcha de los trenes por la infraestructura vial, así como la participación de la industria nacional en la recuperación del ferrocarril.

En este objetivo de alcance nacional participan todas las entidades ferroviarias y los organismos de la administración del Estado involucrados. Además, las inversiones para recuperar y desarrollar el sistema se concentrarán por etapas, publicó la Unión de Ferrocarriles de Cuba en el periódico Granma.

Para el año 2022 se espera que, gracias a la ejecución de este programa, se eleve la cantidad de toneladas en cargas transportadas. Para garantizarlo se toman medidas encaminadas a la reorganización de los trenes y las transportaciones.

Nuevas inversiones

En camino hacia ese objetivo se rescatarán las capacidades básicas de manipulación y almacenaje de mercancías con nuevas inversiones en los centros de carga y descarga, para lograr su completamiento con modernas tecnologías  y así disminuir el tiempo de rotación en los equipos ferroviarios y así mejorar las condiciones de trabajo del personal especializado.

Directivos del transporte y especialistas del sector aseguran que el referido programa debe completar el mejoramiento de la eficiencia de la cadena logística desde el puerto hasta el cliente final.

Actualmente, los mayores volúmenes de carga de ferrocarril se concentran en la caña de azúcar y sus derivados, combustible, materiales de la construcción, alimentos y contenedores.

Vinculada a la Zona Especial de Desarrollo Mariel, la UFC participa en la extracción de contenedores desde el 2014; fue la primera vez que en Cuba se accedió directamente a las operaciones de carga y descarga sin que mediara la transportación automotora.

Para este año,  se prevé que crezcan en un 26 % los volúmenes de operaciones de contenedores, esto se deberá en gran medida a la apertura de un centro de carga y descarga en Matanzas, uno de los principales polos turísticos del país.