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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Refuerza Cuba su gestión medioambiental en el contexto del Caribe

El proyecto Conservación y uso sostenible de la biodiversidad desde el enfoque de Manejo Integrado de Cuencas y Áreas Costeras, abarca la rehabilitación de cuatro zonas hidrográficas seleccionadas y sus ecosistemas

Lograr el fortalecimiento de las capacidades nacionales para monitorear y enfrentar los problemas del medio ambiente es uno de los propósitos esenciales del proyecto conocido como IWEco (por sus siglas en inglés) y cuyo Comité Directivo se reunió en el hotel Panorama en La Habana del 26 de febrero al 1ro. de marzo, en evidente reconocimiento al liderazgo de la Mayor de las Antillas en esa materia.

El proyecto regional Manejo Integrado del agua, suelo y ecosistemas de los pequeños estados insulares del Caribe tiene la finalidad de conservar, proteger y asegurar el uso sostenible de la diversidad biológica en Cuba en apoyo al futuro desarrollo socioeconómico del país, en beneficio de las generaciones actuales y futuras.

Ese plan incluye la rehabilitación de cuatro cuencas hidrográficas y sus ecosistemas costeros, las actividades antropogénicas más dañinas y los efectos del calentamiento global, a partir de promover la aplicación del enfoque de manejo y gestión integrada de estas, incluida la planificación del uso del suelo, las buenas prácticas agrícolas, así como identificar y monitorear los indicadores ambientales y utilizar mecanismos para el fortalecimiento y mejor coordinación  intersectorial e interinstitucional.

Se propone además apoyar al Gobierno cubano en el desarrollo de modelos y opciones alternativas para hacer frente a una gama más amplia de las tensiones que afectan la conservación de la biodiversidad dentro de las cuencas hidrográficas y las zonas costeras en otras partes del país, replicando a una mayor escala los resultados de ese proyecto.

La iniciativa, coordinada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (Pnuma) y para el Desarrollo (PNUD), abarca proyectos nacionales de Antigua y Barbuda, República Dominicana, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago, Cuba, así como la contribución regional de Barbados, Granada y la participación de la Comunidad de Estados del Caribe (Caricom), la Asociación de Estados del Caribe y la Agencia de Salud Pública regional.

Ante los principales problemas que repercuten negativamente en esta área, y la necesidad de conservar los recursos naturales de importancia mundial, es que se implementa el subproyecto IWEco.cuba, denominado Conservación y uso sostenible de la biodiversidad desde el enfoque de Manejo Integrado de Cuencas y Áreas Costeras en Cuba.

Se trata de un plan que busca vigorizar las capacidades nacionales para la gestión integrada de cuencas en estado crítico y sus zonas costeras, en apoyo a la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible, además de enfatizar en la necesidad de proteger el sustento económico de esta isla tropical que se encuentra sometida adicionalmente a los significativos efectos del cambio climático.

Diálogo de saberes desde la ciencia

Alain Muñoz Caravaca, investigador del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (líder del proyecto y subordinado a la delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente –Citma- en esa provincia del sur y centro de Cuba), explicó que el programa está relacionado con la protección de las aguas, los suelos y los servicios ecosistémicos y dirigido fundamentalmente a la conservación de la biodiversidad a partir de la aplicación de un enfoque de manejo integrado de cuencas y áreas costeras, considerando un contexto de cambio climático.

“De manera que tiene entre sus objetivos fundamentales -dijo- el de proveer a las comunidades de buenas prácticas para garantizar la conservación de la biodiversidad, no únicamente en áreas protegidas, sino también y sobre todo en las zonas productivas, es decir, actuar allí donde el campesino cultiva y aplica una técnica inadecuada que podría provocar la erosión de los suelos.

“Es aplicar ciencia para conservar los suelos como estrategia fundamental por lo tanto estamos aportando investigaciones como parte del proyecto que procuren y contribuyan a transformar aquellos suelos contaminados, fortalecer el proceso de comunicación con las comunidades y aprehender de estas los saberes básicos que están allí y que en no pocas ocasiones son tan útiles como cualquier novedosa o moderna tecnología que se conozca hoy”, precisó Muñoz.

Indicó que ese diálogo de saberes con los científicos y con las universidades está en el quehacer de IWEco, que se implementará en los próximos cinco años en el país, y está a punto de iniciarse, una vez aprobados sus términos de referencia; un proyecto que involucra a varias instituciones y organismos como el propio Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos, el Citma, el Centro de Ingeniería y Manejo Ambiental de Bahías (Cimab),  el Instituto de Ciencias del Mar (Icimar) y los ministerios de Agricultura, Educación Superior y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), entre otros.

Su alcance es nacional en lo cual radica su complejidad pues se trabaja en cuatro áreas demostrativas pertenecientes a la región Occidental (Cuenca Guanabo, La Habana), en el centro (Cuenca Arimao, Cienfuegos y Cuenca Agabama, Sancti Spíritus) y oriente (Cuenca San Juan, Santiago de Cuba), las cuales fueron seleccionadas teniendo en cuenta varios elementos de interés como la cantidad de pobladores que viven en estas (alrededor de un millón de personas) o en sus proximidades con respecto a los diferentes estreses ambientales que les atañen.

“Se trata -subrayó Muñoz- de apoyar a los gobiernos locales en la solución de problemas ambientales, por ejemplo en el conflicto de usos de los recursos, de la aplicación de las reglamentaciones; no se trata de hacer nuevas leyes sino prepararnos mejor para enfrentar las dificultades actuales”.

En cuanto a acciones concretas señaló la creación de un laboratorio en Santiago de Cuba para caracterizar las aguas, los residuales y se mejorará el que ya funciona en Cienfuegos que es extraordinario y da servicios para todo el Caribe, además de  fortalecer el papel del Cimab en La Habana y sus posibilidades de monitorear las cargas que se vierten a los ecosistemas marinos.

En cuanto a acciones concretas, se trabaja en el ordenamiento ambiental de varias cuencas de interés y en el aporte con inversiones en algunos de estos territorios como la infraestructura hidráulica y la desalinización de la zona de Guanabo en La Habana, junto al INRH; el tratamiento de los residuales de la comunidad de Peñas Altas también en la capital del país, un área de gran interés turístico.

En Santiago de Cuba se incluyen a más de 50 cooperativas porcinas para reducir carga contaminante a la cuenca de San Juan, entre otras actividades que abarcan la medición concreta de los problemas medioambientales, la  mejoría de capacidades y la solución cuando sea posible, y se apoyan otras relacionadas con el cultivo y uso de las algas en su transformación en bioproductos.

Se pretende trabajar la conservación y gestión sostenible de al menos 136,7 km2 de cobertura boscosa y apoyar la reforestación de 1 690 hectáreas.

Cuba, un paradigma medioambiental

José Troya, técnico regional de la Oficina del PNUD para América Latina y el Caribe en Agua y Océanos, reconoció que en el caso de Cuba el portafolio para este proyecto es más amplio, e incluye manejos de pesquerías, conservación de  bosques, rehabilitación de ecosistemas como el de la Bahía de La Habana (el funcionamiento de una planta de tratamiento de aguas residuales), y en general es una experiencia considerada exitosa, en la medida que tiene una amplia gama de intervenciones.

“En esta nación antillana también se demuestra que el enfrentamiento a los problemas ambientales tiene que ser de forma integral, es decir no solo  desde la dimensión del deterioro o la degradación de los suelos sino también con la perspectiva de la calidad del agua, el mantenimiento y conservación de las cubiertas boscosas, el manejo de las pesquerías, todo  un tratamiento intersectorial”, abundó el experto del PNUD.

Precisó que ese Programa de Naciones Unidades interviene como agencia implementadora y actúa como fideicomisaria de los financiamientos que el GEF (Fondo Global para el Medio Ambiente) ofrece a este proyecto para apoyar acciones regionales, nacionales y locales a favor del manejo sostenible de los recursos hídricos con un enfoque desde las montañas hasta los mares, conocido como “de las cordilleras hasta el arrecife de coral”, en lo cual su rol básicamente es brindar asesoría técnica y control  de calidad al proceso.

Odalys Goicochea, directora de Medio Ambiente del Citma, se refirió durante el encuentro a los objetivos de Cuba en esta esfera: la preservación de los recursos naturales y la detención del deterioro de los ecosistemas, el enfrentamiento al cambio climático y el incremento de la calidad del entorno, como ejes estratégicos de la renovación del modelo socioeconómico de esta nación antillana y la agenda del  desarrollo hasta 2030, con fundamentos sostenibles.

“Son los pequeños estados insulares un ejemplo de la necesidad de transformar los nexos con la naturaleza y la implementación de este subproyecto IWEco.cuba es un importante paso de avance para mostrar que la conservación y protección de la biodiversidad es un medio práctico y eficaz de alcanzar soluciones sostenibles a muchos otros problemas ambientales y para el mantenimiento de los servicios de los ecosistemas de los que el futuro del país depende”, afirmó la directiva.

Jan Betlem, coordinador regional de proyectos del Pnuma, indicó que IWEco, de carácter multifocal, tiene como finalidad “contribuir a la preservación de ecosistemas del Caribe y la sostenibilidad de los medios de vida mediante la aplicación de tecnologías comprobadas existentes y enfoques apropiados para pequeños estados insulares en desarrollo”.