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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Impulsar el avance tecnológico a escala nanométrica

Con la reciente presentación del programa nacional de nanociencias y nanotecnología, Cuba demuestra el interés por contribuir con el plan de desarrollo  económico y social hasta el 2030

La Oficina de la Zona Especial de Desarrollo (ZED) Mariel, entidad adscrita al Consejo de Ministros de Cuba, sirvió de contexto muy oportuno para una reciente presentación del Programa Nacional de Nanociencia y Nanotecnología del país.

El Dortor Luis Felipe Desdín García, investigador del Centro de Aplicaciones Tecnológicas y Desarrollo Nuclear (Ceaden), adscrito a la Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías de Avanzada (Aenta) detalló el nuevo programa que comienza a implementarse este año con el propósito de contribuir a la asimilación e implementación de proyectos asociados a esa especialidad, con vistas al desarrollo económico y social de la nación según lo planificado hasta 2030.

Participaron en el encuentro por la ZED Mariel, Ubaldo Socarrás, director de Ciencia y Técnica, y Teresita Trujillo Hernández, especialista de evaluación de negocios; mientras por la Aenta acudieron su presidente Daniel López Aldama y un grupo de directivos y expertos.

Previamente, en un encuentro con la prensa, se conocieron las particularidades de ese Programa y las potencialidades de las nanociencias y nanotecnologías que, en el caso de la Mayor de las Antillas, cuentan con objetivos enfocados a la salud, la obtención de energías y otras mejoras vinculadas a los procesos productivos, a la creación de bienes y la prestación de servicios en general.

En el documento rector, ya en curso, se definen las prioridades, objetivos y recursos necesarios para contribuir a la asimilación y despliegue de esta tecnología de avanzada, con vistas al avance de la nación, por lo cual es también interés desarrollar nuevas aplicaciones que posibiliten, entre otros beneficios, reducir impactos ecológicos, en correspondencia con las normas de responsabilidad social y medioambiental establecidas, a partir de un marco regulatorio propicio.

Las aplicaciones más promisorias, en el caso de Cuba, están relacionadas con el estudio del envejecimiento poblacional, la calidad y disponibilidad del agua, el aumento de la durabilidad y calidad de los materiales de construcción, el incremento de la producción agrícola y el estudio y conservación del medio ambiente.

Con la filosofía de Aprender haciendo, el Estado cubano se propuso perfeccionar el sistema de categorías científicas de los profesionales que gestionan los proyectos de investigación al respecto, prevaleciendo la relevancia de los recursos humanos y materiales necesarios para concretar los estudios en función de las prioridades del país.

Proyectos y aplicaciones 

El también coordinador del grupo de expertos que elaboró el Programa, Luís Felipe Desdín García, explicó que se prevé, entre otras acciones, generar productos y servicios de bases nanotecnológicas de muy alto valor agregado que contribuyan a obtener nuevos rubros exportables, y fomentar nanosensores para la detección de biomoléculas en aplicaciones biomédicas, en la detección de contaminantes y el control de la calidad del agua

Señaló que el documento define además la posibilidad de lograr nanoestructuras con potencialidades de empleo en calidad de principios activos y agentes terapéuticos para el tratamiento de enfermedades crónicas no transmisibles como el cáncer, las neurodegenerativas (entre esas Alzhaimer y Parkinson), y otras relacionadas con el envejecimiento.

Se incluye el desarrollo de nanomateriales promisorios para ser empleados en la liberación controlada de medicamentos (nanogeles, nanocápsulas, dendrímeros, liposomas, micelas, nanopartículas de carbono y conjugados poliméricos, entre otros).

Un numeroso grupo de instituciones y organismos están comprometidos con el buen desenvolvimiento y feliz término del Programa, que contempla la ejecución de proyectos de investigación y desarrollo en los que se integran especialistas de múltiples esferas con vistas a que sus resultados contribuyan a enfrentar los desafíos de la sociedad cubana en el presente y en los años por venir.

Entre las entidades involucradas se citan al Instituto de Materiales Reactivos (IMRE), las facultades de Física y Química de la Universidad de La Habana, el Instituto de Tecnologías de Avanzada, el Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos (Cidem), el Instituto Cubano de Investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar (Icidca), los centros de Ingeniería Genética y Biotecnología, el de Ingeniería Molecular, la Universidad de Oriente, la Universidad Tecnológica de la Habana José Antonio Echeverría (Cujae), el Instituto de Cibernética, Matemática y Física, el Ceaden y varias Organizaciones Superiores de Dirección Económica (OSDE).

“Los proyectos, con fecha límite de presentación el 15 de marzo próximo, serán seleccionados por un comité de expertos, de acuerdo con su novedad, actualidad, pertinencia e impacto”, indicó Desdín García.

Entre algunos de los desafíos y problemas que se pueden enfrentar a partir de las disímiles aplicaciones asociadas a estas tecnologías de avanzada se señalan el envejecimiento poblacional y el aumento de las enfermedades crónicas de la tercera edad y la aparición de otras exóticas debido al proceso de globalización.

 Otros retos se relacionan con la reducción de la calidad y disponibilidad del agua (uno de los síntomas del cambio climático), así como el incremento del consumo del líquido vital  para el crecimiento económico.  También aparecen en la lista de prioridades del país la reducción del impacto ambiental asociado a los procesos industriales existentes y proyectados, al introducir los que sean amigables con el entorno.

Las propuestas de proyectos se enfilan además a resolver disyuntivas referidas al incremento de la durabilidad de algunos materiales y a reducir los costos de mantenimiento de las infraestructuras industriales, turísticas y del fondo habitacional en entornos costeros muy agresivos.

Las líneas de acción de las nanociencias y las nanotecnologías en Cuba incluyen igualmente la generación de nuevos productos de alto valor agregado en la industria farmacéutica y biotecnológica, y la contribución al aumento de la producción agropecuaria sobre bases sustentables.

Nano es un prefijo del Sistema Internacional de Unidades que corresponde a una mil millonésima parte de un metro, por lo cual la Nanociencia es un área emergente de la ciencia que se ocupa del estudio de los materiales de muy pequeñas dimensiones y la Nanotecnología es el estudio y desarrollo de sistemas en escala nanométrica.

La nanociencia consiste en el estudio de los fenómenos y la manipulación de los materiales a escala atómica, molecular y macromolecular, donde las propiedades difieren significativamente de aquellas que exhiben estos a gran escala; en tanto, la  nanotecnología es el diseño, caracterización, producción y aplicación de estructuras, dispositivos y sistemas por medio del control de sus formas y dimensiones a escala nanométrica.

Otros objetivos específicos del Programa


Establecer  métodos de simulación matemática de las propiedades y el comportamiento de las nanoestructuras.
Generar productos y servicios de bases nanotecnológicos de muy alto valor agregado que contribuyan a nuevos productos exportables.
Desarrollar nanosensores para la detección de  biomoléculas en aplicaciones biomédicas y en la detección de contaminantes y el control de la calidad del agua.
Impulsar nanomateriales con potencialidades de ser empleados en el almacenamiento eficiente de energía eléctrica e hidrógeno y nanoestructuras apropiadas para el desarrollo de celdas fotovoltaicas.
Promover nanomateriales para el mejoramiento de las propiedades de los materiales de la construcción.
Fomentar nanopartículas para nuevas aplicaciones a partir de azúcares y derivados, y para la optimización del empleo de las aguas de riego, fertilizantes, plaguicidas y tratamientos de semillas que posibiliten reducir impactos ambientales.
 Desarrollar nanocatalizadores para la industria petroquímica.