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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Premian a Cuba por los 30 años del Protocolo de Montreal

La ONU distinguió a Cuba con el Premio Ozono 2017 por los proyectos ejemplares ejecutados en el aniversario 30 de la adopción del Protocolo de Montreal

La Organización de Naciones Unidas (ONU) distinguió a Cuba con el Premio Ozono 2017 por los proyectos ejemplares ejecutados en el aniversario 30 de la adopción del Protocolo de Montreal, el más eficaz y exitoso de los convenios mundiales en la esfera medioambiental.

Con el lema “todos somos héroes por el ozono”, la Mayor de las Antillas cumplió con las acciones definidas para contribuir a la sustitución o eliminación del uso de sustancias agotadoras de esa frágil capa protectora de la vida en el planeta Tierra. 

Durante la ceremonia de premiación por los 30 años del Protocolo de Montreal, se hizo entrega al Dr.C. Nelson Espinosa Pena, director de la Oficina Técnica de Ozono (OTOZ), en representación de la nación caribeña, del Premio OZONO 2017 y una estatuilla como reconocimiento por los aportes relevantes a ese acuerdo en los últimos años.

En la gala, presidida por Tina Bimpili, secretaria ejecutiva de la secretaría de Ozono, se indicó que estos lauros reconocen los logros de países, grupos y organizaciones que han mostrado un compromiso y una contribución extraordinaria en la consecución de los objetivos del Protocolo de Montreal en los últimos 10 años.

También trascendió que este trofeo ejemplifica el potencial de la cooperación a la hora de alcanzar los objetivos y producir cambios tangibles en esta materia a nivel global.

Según informó Eleonaivys Parsons Lafargue, comunicadora de la Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías de Avanzadas (AENTA), el Premio reconoce la trayectoria para desarrollar e implementar proyectos en el contexto del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal, que se deriva del Convenio de Viena y que se firmó el 16 de septiembre de 1987, como un punto de arranque en la erradicación de las Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono (SAO).

También se destaca el papel de Cuba en los proyectos de la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) en México, Guatemala, Honduras, España, Ecuador, Uruguay, Argentina y Chile.

 La Oficina Técnica de Ozono (OTOZ), perteneciente al Centro de Gestión de la Información y Desarrollo de la Energía (CUBAENERGIA), está adscripta a la AENTA y es la encargada de coordinar y controlar el programa nacional de implementación del Protocolo de Montreal, encaminado a la eliminación de las sustancias agotadoras de la Capa de Ozono (SAO) en este archipiélago antillano.

Es OTOZ además el punto focal del Gobierno cubano para la aplicación del Convenio de Viena y su Protocolo de Montreal, del cual el país es firmante desde 1992.

La Isla refuerza el cumplimiento de sus compromisos con lo pactado hasta la fecha para la reducción y eliminación paulatina y progresiva del uso de las SAO y asume los actuales retos que implica suscribir la Enmienda de Kigali

La Mayor de las Antillas ratificó su voluntad de mantener el cumplimiento de los compromisos con el Convenio de Viena y el Protocolo de Montreal, en los plazos y términos establecidos, y según los fundamentos de su legislación ambiental, como parte intrínseca de la renovación de su modelo económico de desarrollo.

Hoy se enfrentan nuevos retos en esa materia, en la que el país exhibe avances y para lo cual se despliega el Plan nacional de eliminación de las SAO.

En marcha desde hace más de tres lustros y con las miras puestas en 2030, el programa constituye un reto para el sector industrial, productivo y comercial, e implica a los proyectos de desarrollo de la Isla antillana y su gestión responsable ante los acuerdos a escala global.

Afirmó el director de OTOZ que en esta fecha en que se celebran 30 años de los relevantes resultados del Protocolo de Montreal, nuestro país asume con mayor exigencia y profesionalidad, la consecución de las metas y desafíos referidos a la eliminación de las SAO, las cuales en su mayoría actúan como potentes gases de efecto invernadero, por lo que su progresiva disminución representa también un aporte al enfrentamiento y mitigación de los efectos del cambio climático.

El Protocolo de Montreal es considerado también como el más conveniente instrumento global para combatir el cambio climático, uno de los principales desafíos que enfrenta la humanidad, y su alta prioridad mundial se demuestra en la aprobación en 2016 de la Enmienda de Kigali, suscrita en esa ciudad, capital de Ruanda, para reducir el consumo y producción de hidrofluorocarbonos (HFC), potentes gases de efecto invernadero, lo cual amplía de forma extraordinaria el ámbito de acción de dicho acuerdo.

Esa medida contribuirá de manera importante al cumplimiento de las metas establecidas en el Acuerdo de París, ya que se estima que la mitigación de HFC en la atmósfera ayudará a reducir 0,5 grados la temperatura promedio global en 2100 por lo cual se prevén beneficios en la rama ambiental, industrial y en la economía, en general.

Se confirma que al dejar de emplearse los HFC se impulsará un cambio tecnológico en la industria y los servicios, a la vez que facilitará a los países en desarrollo el acceso a tecnologías de punta en materia energética.

“Ello representa un nuevo reto hasta 2030, tras vencer los primeros desafíos y exhibir los actuales resultados, ahora esta nueva etapa conlleva la introducción de otras alternativas de bajo calentamiento global, transferencias de tecnologías, y enfrentar la realización de decenas de pruebas y demostraciones, en función de una mayor eficiencia y ahorro energético que implica reducir la emisión de CO2 a la atmósfera”, señaló Espinosa.

Los avances de la Isla en la implementación del programa del país para la eliminación de las SAO son relevantes, a pesar de ser el nuestro un país pequeño, insular, con limitados recursos y bajo los efectos de un cruento bloqueo.