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Semanario Económico y Financiero de Cuba

La Atenas de Cuba cumplirá 324 años

El 17 de febrero de 1860 la proclamaron como tal para  compararla con la polis griega del siglo V, de pericles,y reconocer su desarrollo cultural

La occidental ciudad de San Carlos y San Severino de Matanzas quedó fundada el 12 de octubre de 1693, por 30 familias procedentes de Islas Canarias, en una zona privilegiada de la costa norte cubana.

Cabecera de la provincia homónima, bordea una bahía ubicada a 100 kilómetros al este de La Habana en una región eminentemente llana, con su altitud máxima en el cercano Pan de Matanzas, de solo 389 metros sobre el nivel del mar.

Asentada sobre suaves colinas ondulantes, su geografía la atraviesan tres ríos: Yumurí, San Juan y Canímar, y la decisión de la corona española de edificar una villa en la comarca fue el comercio de contrabando.

El impulso final que aceleraría la necesidad de una localidad en la región, fue el 8 de septiembre de 1628 cuando marinos holandeses al mando de Piet Heyn saquearon en la rada matancera la Flota de la Plata.

Desde 1681 el gobernador Fernández de Córdova propuso al monarca español la fortificación del área de la actual Matanzas y la conveniencia de erigir una población en su entorno, de acuerdo con apuntes del fallecido historiador Raúl Ruiz.

El proyecto quedó dilatado en el tiempo por diversas circunstancias y no fue hasta 1690 cuando el rey promovió “el asunto y en apenas siete meses despachó cuatro reales cédulas en aras de concluir la tareas”, asegura un texto del experto.

Para materializar la iniciativa y con cargo a la propia corona, se trasladaron los núcleos familiares canarios para construir también un fortín, concebido como protección a la población y fuente de empleo a sus moradores.

A la treintena de familias se unieron grupos dispersos por el territorio, que aprovechaban para su sustento la feracidad de las tierras alrededor de la vistosa rada, unida a su estratégica posición geográfica.

Conjuntamente con los actos fundacionales en el área actual de La Vigía, se colocó la primera piedra del Castillo de San Severino como fortaleza militar, el que en estos tiempos es sede del Museo Ruta del Esclavo.

“En la fundación de Matanzas descuellan cuestiones interesantes”, declaró Arnaldo Jiménez de la Cal, prestigioso historiador e investigador de esta comarca.

“‘Recibió desde el acto de constitución y a diferencias de sus predecesoras el título de Ciudad, a pesar de que en realidad no pasaba de una mísera villa y carecía de una base económica con posibilidades de futuro en ese momento”, acotó.

“A esto unimos -agregó- la creación del enclave sobre el concepto de un mapa elaborado de antemano y aprobado por el soberano de España, con el uso de la cuadrícula española configurada ‘a regla y cordel’”, como solía expresarse en la época.

Como curiosidades que figuran en un documento de la Oficina del Historiador sobre aquellos iniciadores, saltan a la vista que, aún cuando fueron 30 familias, el número de personas es bastante mayor.

Además de esa cantidad de cabezas de núcleos, se suman 19 mujeres consortes y 66 hijos, aunque no se especifican de estos últimos si eran infantes, adolescentes o mayores de edad.

Los lugares canarios reseñados son La Laguna (cuatro núcleos naturales de esa zona), Tacoronte (cuatro), La Orotava (tres), Santa Cruz de Tenerife y El Sauzal (dos por cada uno), y con uno respectivo La Rambla, Realejo de Abajo y Buenavista.

Hacia su 325 aniversario

Cada año, las autoridades culturales y de gobierno celebran el 10 de octubre el día del Matancero Ausente, que marca el inicio de las festividades por los aniversarios de la urbe y que se extienden hasta el 20 de ese mes.

La jornada constituye el tradicional encuentro entre directivos y personalidades de diversos sectores con destacados hijos de la villa que laboran fuera de ella, para conocer avances económicos y sociales y el reencuentro con familiares y amistades.

Las acciones están encaminadas a aumentar el atractivo turístico de la localidad, el cual a su rica historia, unirá arquitectura y estado de conservación.

Cambiar la imagen de las instituciones y espacios urbanos, y que los pobladores reciban servicios de calidad son aspectos centrales en el plan de organismos e instituciones de Matanzas, para celebrar en el 2018 su onomástico 325.

El rescate de edificaciones figura en el programa concebido, cuyas proyecciones incluyen transformar en paseo peatonal las márgenes del río San Juan. Reanimar viales de amplio flujo vehicular, saneamiento de áreas, arreglo de parques, cimentar o restituir aceras, así como reconstruir y pintar paradas de ómnibus, constituyen objetos de trabajos.

Según especialistas, el centro histórico de Matanzas, declarado Monumento Nacional en 2013, es el segundo más grande de esta nación caribeña, superado solo por su similar de Camagüey, cabecera provincial homónima en la zona oriental.

Autoridades sostienen que al programa Matanzas-325 deben acompañarlo otras esferas de las distintas ramas económicas, e iniciativas que permitan, a largo plazo, el sostén económico del patrimonio.

También es propósito incorporar a los pobladores en el embellecimiento de los espacios, aprovechar la riqueza natural e histórica, en tanto que la infraestructura matancera deberá asegurar la sostenibilidad de la reanimación urbanística.

El 17 de febrero de 1860, en la apertura del Liceo Artístico y Literario, su director, Rafael del Villar, proclamó Matanzas como la Atenas de Cuba, para compararla con la polis griega del siglo V, de Pericles, y reconocer el desarrollo cultural.

“Desde entonces y hasta hoy es el apelativo mediante el cual se identifica y califica con más justicia a nuestra urbe yumurina”, aseguró Jiménez de la Cal.