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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Cuando las nubes se resisten

En mayo comenzó el período lluvioso en Cuba, que se extiende hasta octubre, durante el cual se produce aproximadamente el 80 % del total anual de la lluvia que habitualmente se incrementan de forma notable desde el quinto mes del año

La sequía  parece haberse mudado al municipio de Florencia,  ubicado en la central provincial de Ciego de Ávila. Las autoridades hacen malabares para administrar la escasa agua que contiene la presa Liberación de Florencia. A su vez, trazan estrategia para las acciones futuras que permitan aliviar la tensa situación.

En los hogares, las personas también se vuelven magos: reciclan el agua más de una vez porque la escasez les ha hecho aprender su verdadero valor.  “Se lava cuando viene la pipa (camión cisterna) y esa agua la recojo para limpiar porque no tengo otra,  entonces hay que ahorrarla”, comenta una vecina de la comunidad, con una población de algo más de 19 000 habitantes.

La provincia de Ciego de Ávila, afectada por la ausencia de precipitaciones durante los últimos tres años, no es la única, también está Santiago de Cuba. De acuerdo con recientes reportes,  en la Isla alrededor de 860 900 personas presentan afectaciones parciales con el agua.

Desde el punto de vista de la capacidad de embalses, el mayor impacto lo reciben el territorio avileño, Sancti Spíritus y Camagüey.  En general, el país se encuentra a menos del 38 % del llenado de las presas.

Si alguien piensa que las precipitaciones de abril y mayo solucionaron el problema, no es así. José Antonio Hernández Álvarez, director de Uso Racional del Agua del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), declaró recientemente que “a pesar del buen comportamiento de las precipitaciones en el mes de abril y en lo que va de mayo (62 %), se mantiene la sequía. Los embalses están solo al 38 % de su capacidad, alrededor de 1 400 millones de metros cúbicos de agua por debajo de la media para la etapa”.

Como parte de las medidas emergentes, en las ciudades cabeceras de Santiago de Cuba, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila se han emprendido obras constructivas de interconexión de sistemas que permiten mover el valorado líquido desde zonas con mejores condiciones a otras desfavorables.

Pero, no son solo las aguas superficiales las escasas. La que se esconde debajo de la tierra muestra también índices bajos. De acuerdo con Hernández, de los 100 acuíferos que se controlan por Recursos Hidráulicos, hoy existen unos 22 con situación desfavorable y otros 10,  en estado crítico.

La tierra de la Zaza

La Zaza, el mayor embalse del país, tiene la cara fea. La sequía que padece la provincia espirituana afecta a unas 145 346 personas, a quienes el agua les llega mediante carros cisternas o en ciclos extendidos.

Datos ofrecidos por las autoridades en mayo, durante el ejercicio Meteoro 2017, indican que 64 fuentes de abasto a la población están completamente agotadas, entre estas la presa Siguaney y otros 39 pozos están parcialmente deprimidos; al mismo tiempo, las nueve presas espirituanas acumulan solo el 13 % de su capacidad de embalse.

A finales de mayo, a la Zaza le quedaba solo el 11 % de su capacidad de diseño, al acumular solo 110,6  millones de metros cúbicos de agua. Según la delegación provincial del INRH, la actual situación representa el nivel más bajo de la obra en los últimos 30 años.

Con capacidad para acumular 1 020 millones de metros cúbicos, ese embalse provee el líquido a importantes programas de desarrollo y a la agricultura, además de ser el mayor reservorio de peces de agua dulce de país. Sin embargo, en este 2017 está lejos de cumplir sus propósitos: el aliviadero principal no vierte agua desde el 7 de noviembre del 2013.

Ciego de Ávila

De acuerdo con varias fuentes, las presas de la provincia de Ciego de Ávila se encuentran al 10,7 % de su capacidad de llenado. En 10 de los 15 segmentos en los que se divide el manto freático existe la prohibición de usar el riego por gravedad y en cuatro no se puede hacer ningún tipo de riego, mientras que la cuenca norte está al 22 % de su capacidad, lo que afecta a los poblados que se abastecen de ella.

En ese contexto, la empresa de tubos de polietileno de alta densidad Ciegoplast, de Ciego de Ávila, tiene una condición particular: para no detener la producción de elementos destinados al ahorro de agua, aplica medidas de restricción de consumo en el proceso de enfriamiento de las tuberías que produce y de las máquinas. No satisfechos con eso, van por más: y toda la que emplean la reciclan, montaron canales y un depósito para acopiar las lluvias -cuando caigan-, y repararon los lugares que pueden generar fugas, entre otras, explicaron a la prensa directivos de esta industria donde se elaboran tuberías de diferentes diámetros para la rehabilitación de pequeñas y grandes conductoras.

Tiempos de tinajones vacíos

La historia cuenta que los tinajones -esas grandes vasijas de barro empleadas para almacenar el agua de lluvia que identifican a este territorio-,  tienen presencia en Camagüey desde 1620 y que a mediados del siglo XVII la mayoría de las casas contaba con esos recipientes. En 1900 se contabilizaron en la ciudad un total de 16 483 de estos reservorios.

Ahora, tal vez alguno que otro se haya llenado, pero ni las lluvias ocasionales de mayo han podido aliviar la tensa situación que vive el más extenso territorio de Cuba, donde las fuentes de abasto de agua a la población y planes de la economía agropecuaria acumulan cada vez menos.

Los 53 embalses principales que administra el INRH contienen apenas el 21,3 % de llenado de sus capacidades hídricas, indicó en encuentro del Grupo Provincial de enfrentamiento a la sequía la ingeniera Alina Leal, delegada del instituto en la provincia.

Entre las medidas urgentes que requiere  el territorio se encuentran la corrección de salideros en toma de agua, conductoras, redes hidráulicas y en las instalaciones interiores de los consumidores estatales y el sector residencial, que se acometen de forma paralela a la concientización de la población y las entidades económicas sobre el ahorro de ese valioso recurso.

Unido a eso se coordinan otras acciones entre las autoridades municipales, el INRH, el Ministerio de la Agricultura y el grupo Azcuba para aforar y activar sus pozos potables que favorezcan el abasto a las comunidades afectadas inmediatas. En municipios como Sibanicú se proyectan la construcción y rehabilitación de fuentes subterráneas lo que permitirá aproximar el acarreo de agua mediante camiones cisterna a los asentamientos rurales necesitados.

Además de las afectaciones para el abasto a la población, las industrias y la agricultura, la sequía ocasiona gastos adicionales no despreciables en combustible. Por eso, las labores emergentes se acompañan de soluciones como la creación de cargaderos de agua, así como la colocación de tanques en lugares públicos de abasto de las zonas con mayor déficit, lo que evitará trayectos de hasta 30 kilómetros de los carros cisterna, una opción que llegaría a los 13 municipios camagüeyanos, indican reportes de prensa. En esta última alternativa, en la provincia existen experiencias de eventos previos de sequía.

Medidas

En el país se ha creado un Grupo Temporal Nacional para el Enfrentamiento a la Sequía, que monitorea y fiscaliza las acciones dirigidas a los organismos de la administración central del Estado.

Ante la situación de sequía que impacta a poblaciones completas y a los diferentes sectores de la economía, se adoptan medidas como: control de los índices de consumo de organismos, instituciones económicas y sociales, tales como hospitales, hoteles, escuelas, industrias, entre otros.

En el caso de la agricultura -que consume el 60 % del agua que se bombea-, en los territorios afectados se ha limitado el riego por aniego por su ineficiencia y, donde la situación es más desfavorable, se ha restringido totalmente la actividad.

Donde las condiciones lo permiten se trabaja con sistemas más eficientes y se promueve ampliar la utilización de riego por goteo y el localizado, entre otros.

De acuerdo con el director de Uso Racional del Agua del INRH, en sectores económicos como industria y turismo, se introducen tecnologías más eficientes y de menos consumo de agua. En hoteles y hospitales se han aplicado medidas de mantenimiento en los sistemas hidrosanitarios, dijo.