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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Recuperar el trono del cacao

En octubre pasado, el huracán Matthew destruyó buena parte de las plantaciones de cacao, coco y café, los principales renglones exportables de Baracoa

Cuando despertó en la mañana del 5 de octubre de 2016, se le partió el alma. El huracán Matthew, de categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson, de cinco, no solo le había llevado la casa, había destruido también su fuente de sustento y el de otras muchas familias de la villa primada de Cuba: los cultivos de cacao, café y coco.

Solo en los campos que circundan a Baracoa, indican especialistas, el fenómeno hidrometeorológico afectó a más de 3 635 hectáreas de cacaotales y buena parte de los árboles que brindan sombra a esa planta, y con ello, asestó un duro golpe a la economía de los agricultores dedicados a ese cultivo en el municipio que más aporta ese rubro exportable en Cuba.

Amarilis Durán Lores, técnica de control de calidad de la Empresa Agroforestal y Coco de Baracoa, fue una de las personas damnificadas por el más potente huracán del Atlántico en los últimos 10 años. “Todo quedó en el piso, lo que más se perdieron fueron los árboles de sombra, imprescindibles para el cacao y el café”, cuenta.

Los daños de Matthew tuvieron fuerte impacto en los indicadores de la empresa. La exportación de cacao, fundamentalmente a Europa, se vio afectada, pues de las 400 toneladas pactadas, solo pudieran enviar 250. Hacia ese destino, indica Durán Lores, mandan dos surtidos: cacao tipo A y fino de aroma. 

El huracán frenó los incrementos en el acopio, como resultado de las medidas para estimular el aumento de la producción, entre estas la Resolución No. 240/2015 del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), que estableció nuevos importes de acopio -tanto del cacao listo para su procesamiento en la industria como del destinado a la exportación-, que garantizarán ganancias razonables a los productores, sin generar pérdidas a las empresas comercializadoras.

La recuperación lleva tiempo y no poco esfuerzo. Justo esas labores ocupan desde entonces a la Empresa Agroforestal y Coco Baracoa, que tiene como misión la compra, beneficio y comercialización de café, cacao y coco y demás productos agroforestales al mercado interno y la exportación.

Volver a comenzar

Pasados seis meses, aunque no ha sido fácil, la recuperación del cultivo es alimentada tanto por el agua que no ha dejado de caer, como por el esfuerzo de quienes se desempeñan en el sector y de decenas de trabajadores forestales de varias provincias que acudieron a brindar su ayuda. “Con las lluvias algunas plantaciones se han ido recuperando, pero se trabaja intensamente en el restablecimiento de los viveros, la siembra acelerada de especies de rápido crecimiento para sombra y el traslado a Baracoa de semillas de cacao de otros municipios, como Sagua de Tánamo (Holguín), Tercer Frente (Santiago de Cuba) y San Antonio del Sur (Guantánamo) para emplearlas como patrón de injerto”, señala Amarilis Durán.

De las 3 635 hectáreas de ese renglón agrícola afectadas, se deben restablecer 2 255, en dependencia del grado de afectación, la juventud de las plantaciones y su rendimiento.  Hasta la fecha, se estima que en ese municipio se recuperaron 2 012 hectáreas, el 89 % del área posible a rehabilitar de los daños ocasionados por Matthew.

Paralelamente a la reanimación de esos cultivos, en el municipio mayor productor de cacao de Cuba se avanza en la rehabilitación de los centros de beneficio y otras infraestructuras cacaoteras, que sufrieron pérdida de cubiertas y otros daños al paso del meteoro, dijo la técnica en control de calidad.

Tras el restablecimiento de los 53 viveros averiados o destruidos se pone énfasis ahora en la producción de posturas, tarea que exige la construcción de otros nuevos en lo cual se avanza.

Según explicó a la prensa Alexis Toirac Perera, director de la Empresa Agroforestal y Coco, el rescate que se lleva a cabo en el restante  11 % (unas 240 hectáreas), incluye el sellaje  de plantaciones ligeramente afectadas, jóvenes y con aceptable población y  rendimiento,  pese a daños en las ramas y en el tallo, por la caída de árboles sobre estos.

Café y coco

Las plantaciones de café también se recuperan de los daños del caprichoso huracán, que se estima destruyó parcialmente el 62 % de las plantaciones. Una vez superados los contratiempos del ciclón, el programa de desarrollo de la aromática planta comprende incrementar la producción del grano, para su exportación.

En el caso del coco, de las 6 408 hectáreas existentes en Baracoa hasta el paso del huracán, el 90 % se perdió en su totalidad, al ser derribadas las plantaciones sin posibilidad de recuperarse. Las que quedaron en pie fueron severamente dañadas. De acuerdo con fuentes locales, ese cultivo fue el más perjudicado de todos en Baracoa y la provincia con cerca de 1 000 000 de cocoteros derribados por la fuerza de los vientos de Matthew.

Esto representó un retroceso en las acciones emprendidas en 2016 para recuperar y desarrollar ese cultivo, cuya producción y acopio descendieron significativamente en los últimos años, en detrimento de la economía estatal y la de los productores.

Según  reportes de prensa, en 1990 Baracoa produjo 27 600 toneladas de coco, en tanto, en 2015 apenas alcanzó 8 000 toneladas, de las cuales solo se compraron a los productores 1 400, fundamentalmente con destino a las industrias conserveras de Baracoa, Guantánamo y Santiago de Cuba. Entre las causas principales de la merma en las cosechas se relacionan el bajo rendimiento por hectárea como consecuencia de la desatención agrotécnica al cultivo, a la ausencia de fertilización, azote de ácaros, escaso incentivo para el acopio por bajo precio de compra al productor y frecuentes impagos.

El programa de rescate del coco en esta región -previo al huracán-, incluyó desde las mejoras tecnológicas en unidades de procesamiento, entre estas la extractora de aceite, hasta el incremento del precio por el acopio, de 60 pesos por una calidad única a 2 600 pesos por la tonelada de primera calidad, 1 956 pesos el de segunda, y de 3 261 pesos el destinado a semilla.

Tras Matthew, indican especialistas, las plantaciones demorarán unos cinco años en recuperarse, luego de que el huracán arrasara con buena parte de las plantas. En tanto, apunta Durán, se desarrollan nuevas líneas de trabajo con vocación exportable: el procesamiento de agua, harina y aceite  de coco, este último para productos de cosmetología.

La mano amiga de la ciencia

Según reportes de prensa, la Universidad de Guantánamo (UG) dio el sí para el apoyo científico a las tareas recuperativas en los municipios dañados por el huracán Matthew y lo consideró una tarea de prioridad para la institución.

De acuerdo con el doctor Arturo Breff, rector de la UG, el centro de altos estudios integra un diagnóstico participativo para el diseño y fortalecimiento de un sistema de producción de cacao agroecológico en las áreas dedicadas a ese cultivo en el macizo Sagua-Baracoa, asiento de las mayores áreas de esa planta esterculiácea, severamente afectadas por el meteoro.

Mirar al futuro

El retroceso que representó el huracán no limita las estrategias hacia el futuro en las tres líneas fundamentales de la empresa. Una de estas, explica la técnica en control de calidad, es la terminación del secadero de Cane, en Cayo Guín, que asumirá el procesamiento de todo el cacao que se acopie de las unidades empresariales de base, así como la siembra de otros cultivos para el aprovechamiento del tiempo y de la fuerza de trabajo.

“Hoy ya se ve cómo comienzan a recuperarse los tres cultivos, y aunque las producciones no llegarán tan pronto a sus mejores momentos, confiamos en que Baracoa dará café, cacao y más adelante, su coco”.