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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Bavaria, para cada ocasión

Casi 300 años después, la séptima generación de los Swinckels´ ha logrado modernizar la industria y llevar la cerveza Bavaria a 120 países

La máquina del tiempo gira sin cesar. Tras un primer toque, el botón se detiene en 1719, cuando en la ciudad de Lieshout aparece por primera vez registrado el emprendedor Laurentinus Moorees, a cargo de un negocio de cerveza artesanal. Pasados unos años, una de sus hijas se casó con un hombre de apellido Swinckels´, quien asumió la fábrica, devenida tradición y sobreviviente de siglos e inundaciones.

Otro leve roce a la tecla nos traslada a 2015. Casi 300 años después, la séptima generación de los Swinckels´ ha logrado modernizar la industria y llevar la cerveza Bavaria a 120 países, además de sumarle a su portafolio otros surtidos.

Según Arnoud van Shaik, gerente de exportaciones, una empresa familiar es algo especial. "La filosofía es pensar en generaciones y el objetivo, pasar la batuta a la próxima generación en mejor estado".

Hecha realidad esa filosofía, Bavaria se convirtió  en la única cervecería mundial donde está implementada -completamente demostrable-, la norma ISO 26000, una guía que fija líneas en materia de Responsabilidad Social establecidas por la Organización Mundial para la Estandarización, hoy considerada un nuevo modelo para la sostenibilidad.

Con tres fábricas, sucursales en España, Francia, Inglaterra, Cuba, México, Sudáfrica, Uganda y abriendo otras en Senegal, Canadá e Italia, el negocio tiene ventas por 520 millones de euros, una cifra que  la familia aspira multiplicar en los próximos cinco años.

Las esencias

Tradición centenaria, tecnología moderna, materias primas de calidad y responsabilidad hacen de la cerveza Bavaria una de las más conocidas internacionalmente y con crecimientos sostenidos en sus ventas.

A lo largo de los años la mayor fábrica de cerveza independiente de Europa decidió tejer sus propios caminos y creó su casa de malta, hoy una garantía para la calidad. "Todas las cervezas se producen a partir de esta materia prima, no hay ni azucares ni cereales. A su vez, somos capaces de jugar con los diferentes tipos de malta, tanto para el porcentaje de alcohol como  el color, que difiere en dependencia del tipo de la cebada", señala.

Otro elemento vital es el agua, garantizada a partir de una fuente propia, ubicada a 300 metros de profundidad, una fortaleza capaz de  producir una cerveza diferente. El tercer ingrediente de la mezcla es el lúpulo, importado desde Estados Unidos, Alemania o Francia. "Esos son los elementos que podemos ajustar para la producción de cerveza, buscando diferentes opciones, además del empleo de dos tipos diferentes de fermentación. Con nuestra tecnología, somos capaces de fabricar cualquier tipo de cerveza, para cada momento".

Las exquisiteces no son pocas: una vez al año, los grandes clientes controlan la fábrica; cada 15 minutos se toman muestras de cada producción; el peso se comprueba lata por lata y al menor daño se retira de la línea, como parte de un proceso totalmente automatizado, al cual solo tienen acceso los supervisores, ataviados con ropa especial.

Con igual rigor se producen al año un millón de hectolitros de bebidas de malta sin alcohol y seis millones de hectolitros de cerveza, para un equivalente diario de unos ocho millones de unidades, de diferentes formatos.

El mercado cubano

Por su  condición de fábrica, explica Van Shaik, Bavaria tiene la capacidad de ofrecer a los clientes cubanos una cerveza para cada gusto, producir lo que quiere consumir el cliente, con una gama que va desde la Bavaria, la 8.6 en toda su gama, la cerveza sin alcohol, la Claro tipo mexicana, así como nuevos productos, entre ellos la malta Optimalt y el  energizante Tigón.

Desde  hace dos décadas en Cuba se ha transitado por lo que Arnoud van Shaik califica de "curso de aprendizaje con dificultades y éxitos". "Estamos muy orgullosos de la presencia durante 20 años en el mercado cubano, en los que la cerveza, por su buen sabor, ha ganado el reconocimiento de los consumidores", dijo.

Con ventas dirigidas fundamentalmente a las cadenas de tiendas y al turismo, Bavaria persigue para 2016 fortalecer su presencia en el país, "no solo de la cerveza Bavaria, sino de las marcas introducidas más recientemente como la cerveza Claro, Optimalt y Tigón, con el objetivo de tener una presencia estable en un mayor número de puntos de ventas y así llegar a más consumidores".

En términos de volumen, la cerveza Bavaria es el producto líder, sin embargo, cada marca tiene su posición en el mercado.

De acuerdo con Liliam Santos García, especialista en marketing de la oficina  de Bavaria en Cuba, en la XXXIII edición de la Feria Internacional de La Habana la empresa estará ubicada en una carpa en el área exterior, en calle 8 y lateral del Pabellón 2, con actividades promocionales, dirigidas a clientes mayoristas y usuarios finales. "La presencia en la bolsa comercial busca afianzar la marca Bavaria y asociar a ella los nuevos productos: cerveza Claro, energizante Tigón, la malta Optimalt, las 8.6 en toda su gama".

Nacida en Lieshout, la casi tricentenaria Bavaria, anduvo mundo y llegó a La Habana, para quedarse.