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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Campaña tabacalera 2015-2016 inicia carrera de relevos hacia los habanos

Se han contratado con los productores plantar 25 582 hectáreas, con un rendimiento de 1,06 toneladas por hectárea

Los habanos se ven espléndidos en sus estuches o fuera de ellos, son una mezcla de aroma, textura, sabor y elegancia. Sin embargo, para llegar hasta la caja sufrieron una larga metamorfosis. Solo piense, el tabaco tapado, destinado a las capas de los puros, requieren más de 260 actividades en el campo en menos de tres meses de cosecha, asegura Osmany Calero, jefe de producción de la Unidad Básica de Producción Cooperativa Simón Bolívar.

Hace apenas unos días, en los campos de esta cooperativa de Artemisa, de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco Lázaro Peña, como en el resto de las áreas de las 14 provincias cubanas que producen la hoja, iniciaron la siembra de tabaco de la temporada 2015-2916.

De acuerdo con Gonzalo González Pérez, director de producción del grupo empresarial Tabacuba, se han contratado con los productores plantar 25 582 hectáreas, con un rendimiento de 1,06 toneladas por hectárea.

Esa cifra, para la que se han garantizado en tiempo y forma la mayoría de los recursos, representaría un total de  27 040 toneladas, con prioridad del tabaco para capa, fundamentalmente en las empresas dedicadas a este tipo de hoja: Lázaro Peña, de Artemisa, así como en San Juan y San Luis, en Pinar del Rio; en Matanzas y Ciego de Ávila.

En la campaña anterior, explica González, en el país se cosecharon 23 798 hectáreas del cultivo y 24 300 toneladas, para 1,02 toneladas por hectárea. "Un anhelo de Tabacuba era llegar a una tonelada por hectárea, ahora trabajamos por incrementar la producción a partir del crecimiento de los rendimientos, porque el potencial de las variedades que estamos plantando es superior, por lo tanto, con tecnologías, con atenciones, podemos lograr hasta 1,2-1,3 toneladas por hectárea, según el tipo de tabaco".

La innovación al surco

La Lázaro Peña aporta el 45 % de toda la capa que produce Cuba. Entonces, por ahí le entra la innovación a la agricultura tabacalera, como banco de pruebas para los proyectos de desarrollo que el país prioriza para este sector, cuyos dividendos proporcionan divisas frescas.

Allí se emplea la siembra de posturas producidas bajo casa, en bandeja, considerada la tecnología más avanzada del mundo en este paso del proceso. Pero este es solo un primer escalón de la modernización diseñada para la rama. "Cuando hablamos de introducción de tecnología, se trata de extender este sistema a todo el tabaco tapado del país, en primer lugar, y después, al resto. Existe un propósito de que en 2020, todo este cultivo, unas 35 000 hectáreas, sea por esta tecnología", adelanta González.

La fotografía completa es mucho más abarcadora: introducción de sistema de riego eficiente por goteo en el total de las áreas tabacaleras. "Sin agua no puedes plantar, y con estas tecnologías pueden lograrse más rendimiento y calidad, y se ahorra fuerza de trabajo".

"En el mundo hoy son muy comunes las máquinas de siembra, pero no en el tabaco tapado, porque eso lo producimos nosotros y muy poca gente. La calidad de Cuba es casi inigualable, y una de las esencias es que se hace de forma manual. Hemos decidido ir introduciendo tecnología que nos ayude en la productividad - porque la fuerza de trabajo deviene hoy un problema para el desarrollo tabacalero-, pero solo siempre y cuando no atente contra la calidad", asevera el directivo.

"Estamos hablando incluso de empezar en 2016, por esta empresa, con máquinas que hacen el surco, fertilizan, riegan y siembran, con equipos de aplicación de productos fitosanitarios, microelementos, biofertilizantes y maquinarias más eficientes, y además, emplear un preparado que elimina los hijos (deshije químico), con el consiguiente ahorro de fuerza de trabajo y reducción de roturas en las hojas", apunta.

Los campos se benefician también con sistemas de siembra más efectivos y nuevas variedades, tecnología de cura controlada, que se prevé ir extendiendo a todo el país, unidos a programas para transformar las cámaras de fermentar. Ante las condiciones de calor en las naves, donde fundamentalmente fuerza femenina ejecuta las labores, "debemos buscar tecnologías más nobles, que humanicen el trabajo en las escogidas y despalillos y también en las fábricas de tabaco".

A juicio de González, "después del 90, este es el año  que más aseguramiento han tenido  los recursos para la temporada, en fertilizantes, productos fitosanitarios, el diésel. Un agricultor que tenga fertilizantes, productos fitosanitarios y diésel para el riego, tiene lo vital y el resto, lo pone él. Hay un renacimiento de la producción tabacalera".