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Semanario Económico y Financiero de Cuba

¿Un futuro petrolero para Cuba?

Las noticias más recientes confirman que el sector petrolero cubano se mantiene dinámico y continúa generando interés de cara a posibles inversiones y desarrollos

Al terminar junio, los más de 160 pozos petroleros en explotación de la provincia de Matanzas produjeron 761 000 toneladas de crudo y 162 millones de metros cúbicos de gas. En fecha cercana, David Pathe, director ejecutivo de Sherrit, declaró que Cuba es un lugar notablemente estable para hacer negocios, y que el renovado entorno de relaciones con Estados Unidos debe beneficiar el desempeño de la empresa.

En 2014 la corporación canadiense, con operaciones en la Isla desde 1992, prorrogó por 10 años más su contrato con la Unión Cuba- Petróleo (Cupet), lo cual le permitirá explotar de manera conjunta los pozos de crudo y gas natural en territorio cubano hasta 2028. Durante 2013 la firma produjo 20 042 barriles diarios de petróleo nacional, cerca de dos tercios del volumen total. Y según ellos existen potencialidades para crecer.

Asimismo, un mes atrás, Ricardo Cabrisas Ruiz, vicepresidente del Consejo de Ministros, sostuvo una reunión de trabajo con Francisco de Lemos, director de la Sociedad Nacional de Combustibles de Angola, Sonangol.

En una visita al país africano -el segundo mayor exportador de crudo en el continente-, Cabrisas calificó de estrecha y segura la cooperación petrolera entre ambas naciones, y adelantó que la primera perforación de Sonangol en aguas profundas estaría a punto para la producción entre 2016 y 2017, en dependencia de dónde se ubique la plataforma de extracción.

Las noticias confirman que el sector petrolero cubano se mantiene dinámico y continúa generando interés de cara a posibles inversiones y desarrollos. Actualmente especialistas de Cupet promueven oportunidades de negocio con la Isla en países como China y Rusia.

A este objetivo contribuye el Estudio Regional de las Potencialidades de Hidrocarburos en el Golfo de México, presentado a la prensa en mayo último, durante la Convención de Ciencias de la Tierra, efectuada en La Habana. "Son búsquedas en escenarios geológicos complejos, pero estamos seguros de que hay petróleo y que lo vamos a descubrir", refirió en esa ocasión RafaelTenreyro, director de Exploración de Cupet. La Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Cuba abarca 112 000 kilómetros cuadrados y está dividida en 59 bloques.

Otra buena nueva tiene que ver con el escenario de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Hace pocas semanas, el Departamento del Tesoro publicó un paquete de medidas, entre las que resaltaba que la Isla podría importar mercancías, equipos y maquinarias con componentes norteamericanos hasta un 25 %. Anteriormente esa cantidad se restringía al 10 %, y resultó un factor de tensión en cuanto al funcionamiento de la plataforma Scarabeo 9 en aguas ultraprofundas cubanas.

Teniendo en cuenta la jurisdicción limítrofe en el Golfo (junto con México), la actividad petrolera deviene una esfera de potencial interés entre Cuba y Estados Unidos, no solamente en materia de extracción, sino también respecto a las investigaciones sísmicas, prevención de riesgos ambientales, y el enfrentamiento a posibles derrames y accidentes.

Pros y contras

En opinión del especialista Jorge Piñón, profesor de la Universidad de Texas, existen tres retos -además del bloqueo- con respecto a los esfuerzos nacionales por encontrar yacimientos en la ZEE: los bajos precio del petróleo, las nuevas posibilidades de exploración en aguas mexicanas, y los cuatro pozos secos perforados anteriormente.

Además, el grueso de la experiencia cubana se concentra en la explotación en tierra y en aguas someras. En cambio, las operaciones offshore son mucho más complejas y delicadas, tanto desde el punto de vista técnico como de inversión. De modo que aquí resulta casi imprescindible la participación de knowhow y capital extranjero.

"Aunque 50 años de confrontación con Estados Unidos y haber sobrevivido al fin del campo socialista europeo han demostrado la capacidad del Estado cubano para enfrentar problemas monumentales con tal de preservar la soberanía de la nación, lidiar con las grandes trasnacionales petroleras no es una panacea para ningún país del Tercer Mundo”, ha escrito el académico cubano Jesús Arboleya.

"A pesar de que la política cubana ha sido diversificar estas inversiones con vistas a reducir la dependencia, a la larga se trata de un control monopólico a escala mundial, capaz de ejercer presiones brutales sobre las políticas nacionales".

En adición, hay que tener en cuenta las interacciones -en cuanto a comportamientos en bolsa a escala global- con otras materias primas como el níquel, según señala el profesor Yarbredy Vázquez, del Centro de Investigaciones de Economía Internacional (CIEI), en el artículo Relaciones dinámicas entre el precio del níquel y del petróleo.

"Los vínculos dinámicos entre el precio del níquel y el del petróleo, se fundamentan en el hecho de que el crudo se ha convertido en un insumo esencial de la producción del metal y en la extracción del mineral. Se conoce que la fabricación de acero, el principal uso industrial del níquel, es intensiva en combustibles fósiles. La extracción también se ha vuelto intensiva en petróleo, con un promedio de entre 20 % y 25 % de los costos globales de esta actividad por concepto de energía".

Marco legal

Durante los debates en la Asamblea Nacional, previos a la aprobación de la Ley 118, Rodrigo Malmierca, ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, se refirió a la pertinencia de contar con una Ley de Hidrocarburos, en el contexto del proceso de ordenamiento institucional y jurídico del país.

Actualmente la Ley 118 consigna que la inversión extranjera en Cuba se orienta, entre otros objetivos, al cambio de la matriz energética nacional, mediante el aprovechamiento de fuentes renovables de energía.

Eso significa que, a la par de las operaciones petroleras, el uso de energías limpias constituye una prioridad, sin que ello implique demasiada contradicción, pues la quid radica en el porciento de utilización de cada variante, mayoritariamente inclinado hoy hacia los hidrocarburos.

Por otra parte, la Cartera de Oportunidades de Inversión Extranjera incluye proyectos en ocho bloques en aguas someras, 25 parcelas a lo largo del territorio nacional, 52 bloques disponibles en la ZEE; así como posibles iniciativas para extraer las reservas de petróleo, empleando métodos de recuperación secundaria, en determinados yacimientos ubicados en la franja Norte Habana-Matanzas, y en la cuenca central, en la provincia de Ciego de Ávila.

Desde febrero de este año rige la Resolución 299 del Ministerio de Energía y Minas (Minem), que norma el procedimiento para certificar empresas foráneas con interés en hacer negocios en la rama del crudo y el gas cubanos. Paralelamente, la Resolución 289 del Minem, dio lugar al Grupo de Trabajo para controlar y mejorar las regulaciones rectoras en circunstancias de derrames de hidrocarburos en tierra.

Perspectivas

En 2014 Cupet suscribió acuerdos de colaboración con las compañías rusas Zarubezhnetfy Rosneft, a partir de los cuales la primera realiza actualmente la recuperación de pozos ya explotados en la zona noroeste de la Isla, mediante el método de inyecciones de vapor de agua desmineralizada. Ello permite que el petróleo pierda viscosidad, y al hacerse más ligero puede emerger y extraerse.

De igual forma, se prevé que Rosneft cuente con una base logística en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM). Allí, las 241,6 hectáreas del área A-4 estarán destinadas a servicios logísticos especializados en la prospección y explotación petrolera aguas afuera.

La empresa venezolana PDVSA avanza en la construcción de infraestructura para almacenar combustibles residuales en Matanzas, y también existen planes en pos de modernizar y ampliar la refinería de Cienfuegos y la de Santiago de Cuba, y construir otra en Matanzas.

Si bien las labores actuales se enfocan en la parte norte occidental de la Isla, en la llamada "provincia petrolera" Habana-Matanzas, los estudios han posibilitado delimitar las zonas con potencialidades de mayor y menor producción. A juicio del director de Exploración de Cupet, prácticamente todo el territorio nacional es perspectivo para la exploración petrolera.