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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Repaso a la exploración de petróleo en Cuba

Osvaldo López Corso, jefe del Departamento de Exploración del Centro de Investigaciones del Petróleo (Ceinpet), y jefe del Proyecto de Exploración en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Cuba en el Golfo de México, conversó en exclusiva con OPCIONES

Actualmente un equipo de especialistas de Cuba Petróleo (Cupet) y Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) realiza una evaluación regional de toda la cuenca de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Cuba en el Golfo de México.

El objetivo es determinar dónde ubicar futuros pozos con mayor coeficiente de acierto, respecto a los que se perforaron anteriormente, afirma Osvaldo López Corso, jefe del Departamento de Exploración del Centro de Investigaciones del Petróleo (Ceinpet), y jefe del Proyecto de Exploración en la ZEE.

Repsol, de España, una de las primeras compañías petroleras que operó en la ZEE, abrió en 2004 el pozo Yamagua, a 25 kilómetros al norte de Boca Jaruco. En 2012 llevó a cabo una segunda perforación, así como la firma Petronas, de Malasia, y Pdvsa.  Fueron perforaciones complejas, debido a su ubicación en aguas ultraprofundas, entre 1 700 y 2 200 metros.

Ninguno de estos produjo crudo, situación que, si bien puede ser desalentadora, resulta común en relación con las experiencias en otras áreas petroleras.

"La Zona abarca más de 100 000 kilómetros cuadrados, y no podemos decir que dondequiera que se perfore encontraremos petróleo. De hecho, en el sur de Estados Unidos a veces se abren pozos y no dan crudo, y en México pasa lo mismo, en medio de un área donde hay perforaciones altamente productivas", explica López Corso.

"En estos momentos existen varias empresas extranjeras interesadas en la exploración petrolera en Cuba, en tierra; porque solo las grandes compañías tienen calificación para poder explorar y explotar costa afuera, pues todos los procesos son mucho más caros. Las firmas necesitan ciertas condiciones para que se les dé un permiso de licitación en estos bloques".

A pesar de que los pozos fueron secos, brindaron gran cantidad de información que el directivo califica como valiosísima para seguir evaluando regionalmente toda la cuenca. "En esos hubo manifestaciones puntuales de petróleo, pero costa afuera no basta con que haya manifestaciones, sino que tiene darse un volumen grande, una producción de aproximadamente 4 000 o 5 000 barriles diarios -en un solo pozo- para que sea rentable su explotación", argumentó.

Esos indicios permitieron analizar el subsuelo en pos de nuevas conclusiones. "Se determinó que ese petróleo provenía de horizontes más profundos que a los niveles donde se llegó. Por ejemplo, la excavación de Catoche, de Petronas, terminó a 4 666 metros con respecto al nivel del mar (aproximadamente 2 000 metros de agua, y 2 000 y tantos de subsuelo), y el petróleo que hubo allí a los 1 600 metros se demostró que no provenía de ahí, sino de zonas más profundas".

Tal escenario resulta similar a lo ocurrido en otras regiones. "En el Mar del Norte se hicieron  más de 15 perforaciones, y todas fueron secas. Después los estudios determinaron que había que profundizar más, porque realmente el potencial productor no estaba en el punto donde habían terminado los pozos, y en estos momentos constituye una de las cuencas petroleras más prolíficas del mundo".

Varios factores conspiran contra el éxito final del proceso. "Uno de esos radica en los bajos precios del petróleo actualmente: no es lo mismo arriesgarse a perforar sabiendo que el crudo se venderá a 100 dólares el barril, que cuando se cotiza a 45 o 46 dólares el barril, como ahora.

"Además, abunda el jefe de la ZEE, la exploración costa afuera cada año cuesta más caro cualquiera de las que tenemos prevista para una futura campaña de perforación puede valer más de 250 millones de dólares. Esas cuestiones puramente económicas obstaculizan un poco el desarrollo la actividad costa afuera".

Una Zona Económica Exclusiva o mar patrimonial se define como la franja marítima que le corresponde a los estados con costa, y que abarca un área aproximada de 200 millas más allá de las 12 correspondientes al mar territorial.

A principios de los años 2000, se lanzó la inversión extranjera en la ZEE de Cuba en el Golfo de México, una de las cuencas marítimas más abundantes en yacimientos de petróleo, comparable con el Mar del Norte y el Golfo Pérsico.

"Los trabajos de exploración están marcados por períodos: en un primer momento se hace el reconocimiento regional en tierra, pues conociendo bien lo que hay se puede prever lo que existe costa afuera. Comienzan a hacerse estudios sísmicos en el mar, a fin de tener una idea de cuál es la configuración de las rocas en el subsuelo. Y así empiezan a delimitarse zonas con potencial".

Historia

El inicio de la exploración petrolera en Cuba data de 1881, cuando ya existían algunas empresas de energía operando en el país. En esa primera etapa el objetivo no era el petróleo tal cual, sino el asfalto, que se explota en superficie, como una mina a cielo abierto.

"Se trata de la destrucción de un campo petrolero: el crudo fluye hacia la superficie, allí se combina con el oxígeno y pierde propiedades, se hace más viscoso, más denso", apunta López Corso. Entre finales del siglo XIX y principios del XX se exportaban anualmente millones de toneladas de asfalto cubano hacia Estados Unidos.

Según los escasos registros que se conservan, el primer pozo, perforado en Motembo, al este de Villa Clara, ofreció un petróleo de mucha calidad, sin embargo las producciones eran muy bajas, solo algunas decenas de barriles por día.

Luego se abrieron algunos en las inmediaciones de Villa Clara, en Matanzas y en Sancti Spíritus. Se descubrieron campos petroleros en Catalina, Cristales, Jarahueca… en la región central. Entre las décadas de 1940 y 1950 se perforaron los pozos de Bacuranao y Cruz Verde, que también produjeron. 

A partir de los años 60 empiezan a gestarse convenios con la URSS y el antiguo Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). "Comenzaron a hacerse muchos trabajos geológicos, no solo petroleros sino también regionales, de mapeo, de áreas con determinado riesgo sísmico, estudios de suelos, búsquedas de minerales no metálicos y sales, que realmente incrementaron muchísimo el conocimiento científico en Cuba", abunda Osvaldo López.

"Se llevaron a cabo campañas de perforación a nivel nacional, y a principio de los 70 se descubren los campos Boca Jaruco y Varadero. Estos constituyen los dos yacimientos tipo de la Franja petrolera cubana, los más estudiados y donde está la mayor densidad de pozos perforados"

En 1992 la actividad petrolera en Cuba se abre a la inversión extranjera. A mediados de los 90 se transforma el paradigma de perforación de pozos verticales o ligeramente inclinados. "En 1996 la firma canadiense Sherrit decide perforar el primero de terminación horizontal, en el yacimiento de Puerto Escondido, que ya se conocía, en estos los volúmenes de crudo se multiplicaron por 10 hasta alcanzar 1 000, 2 000 barriles diarios, pero anteriormente se explotaban mediante pozos verticales, que no producían mucho".

Ello se debe a la geometría de los campos petroleros cubanos, que son cúpulas, donde la mayor densidad de petróleo está en la parte alta. "Se rompió un esquema de manera tan positiva, que hoy todos los pozos de la franja petrolera del norte del país tienen terminación horizontal. En estos momentos se hacen perforaciones cercanas a los 7 000 metros de largo. O sea, que de cierta manera ya estamos produciendo petróleo costa afuera, porque los equipos de exploración se ponen muy cercanos a la línea de costa, y los hoyos terminan a cinco o seis kilómetros. Se obtiene petróleo en el mar, pero desde tierra".

Esta práctica abarata notablemente las operaciones, pues así un pozo puede costar entre 15 y 20 millones de dólares; en cambio, en el mar, el valor sería de 150 y hasta 200 millones de dólares, para extraer el mismo crudo. "Por lo tanto, la estrategia de Cuba es tratar de explotar todo lo que podamos desde tierra, para que el proceso sea más rentable", concluye Osvaldo López Corso.

Alrededor de 97 % de la producción petrolera cubana se concentra en la llamada Franja Norte de Crudo Pesado, entre La Habana y Matanzas. Aquí un buen pozo puede brindar más de 2 000 barriles diarios. El otro por ciento proviene de pequeños depósitos en Ciego de Ávila y Sancti Spíritus, algunos de ellos explotados hace más de 60 años.

Hoy en día Cuba extrae entre 3,5 y 4 millones de metros cúbicos de petróleo por año, volumen que se utiliza en su totalidad para generar electricidad, y satisface aproximadamente la mitad de la demanda energética nacional.