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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Se intensifica defensa de una supermoneda global

Cada vez  son más los defensores de la creación de una supermoneda global, que reemplace al dólar,  propuesta de algunos líderes y personalidades mundiales para contener la crisis financiera iniciada en 2008.

El uso del dólar estadounidense como moneda internacional se estableció mediante los  acuerdos de Bretton Woods, resoluciones de la conferencia monetaria y financiera  de las Naciones Unidas realizada en 1944, en la cual se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo.

Como es conocido, el billete verde se ha tornado muy volátil -lo cual beneficia a unos y afecta a otros- por lo que se aboga por tener una moneda que sea estable a largo plazo y su emisión no dependa de decisiones políticas internas de ningún país individual y, por lo tanto carezca de las deficiencias inherentes a las monedas nacionales.

China y Rusia han pedido que el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial emitan una moneda supranacional y también un panel de economista de  las Naciones Unidas se pronunció por una  nueva divisa global.

Por su parte, el extinto presidente venezolano Hugo Chávez sugería el petro, una moneda supranacional sustentada en las grandes reservas de petróleo de los países productores del crudo.

Entre los que han expresado la necesidad de  sustituir el dólar se incluyen el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el Premio Nobel estadounidense Joseph Stiglitz, quien recomendó impulsar una transformación completa de la arquitectura económica global para superar la actual crisis financiera y evitar su repetición.

Prensa Latina acaba de publicar declaraciones al respecto de Justin Yifu Lin, ex economista principal del Banco Mundial. “El dólar estadounidense debe ser reemplazado por una "supermoneda" global para lidiar con las consecuencias de la crisis y crear un sistema financiero mundial más estable”, afirmó el académico chino.

Lin, actualmente profesor de la Universidad de Beijing, señaló que expandir el cesto de las divisas principales -el dólar, el euro, el yen japonés, la libra esterlina o incluso el yuan— no resolvería los problemas generados por la crisis financiera de 2008.

No obstante, instó a la comunidad internacional, en especial a Estados Unidos y a la Unión Europea, a tomar parte activa en las nuevas iniciativas sobre divisas e infraestructuras.

 Para incentivar la economía mundial azotada por la crisis financiera, el Economista chino propuso lanzar una "iniciativa global de infraestructuras" que impulse el crecimiento en los países pobres y en desarrollo y a la vez beneficie a las economías avanzadas.