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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Avanzar con apoyo científico

Importantes investigaciones se dedican al desarrollo de la camaronicultura en el país. Participan en proyectos de corte internacional

Cerca del mar, con evidente vocación acuática y marinera, se distingue el Centro de Investigaciones Pesqueras (CIP), al oeste de la capital cubana. El ambiente creado entre científicos y profesionales de elevados conocimientos confiere un hálito de exclusividad, enriquecido por más de medio siglo de experiencias en la rama pesquera, de gran   relevancia en la economía nacional.

Desde su apertura en 1959, hasta el presente, el CIP trabaja vinculado con los recursos pesqueros, aunque más adelante se le añadieron las temáticas de acuicultura y procesamiento industrial, esa última a partir de 1989, explicó el doctor Rafael Tizol Correa, director de dicha institución.

Subrayó que es un centro de ciencias aplicadas, relacionado con la producción y explotación sostenible de los recursos, y las indagaciones se encauzan hacia la obtención de las mayores capturas posibles, pero siempre desde las perspectivas de garantizar el futuro.

Cubre sus proyectos mediante cinco subdirecciones de investigación, tres de las cuales atienden temas de pesquería de las especies de mayor significación para el sector, a partir de  un desempeño que permite a la industria actualizar su gestión y avanzar con eficacia, argumentó el Director.

Entre las numerosas pesquisas destacó las referidas a langostas y camarones, en primer lugar, y también a peces de escamas y otros como el pepino de mar, algunos moluscos, jaiba y cangrejo, entre otras especies, que se pescan en menor cantidad, aunque se mantiene el control para su explotación sostenible.

Asimismo, se investiga sobre temas afines con el desarrollo de la acuicultura, principalmente, la marina y el cultivo del camarón. Señaló Tizol Correa que "colateralmente se realizan otras búsquedas en todas las ramas con el objetivo de alcanzar el desarrollo exitoso de las producciones  y también en cuanto a la sanidad, incluida la acuicultura de agua dulce -tilapias y carpas-,  "aspecto en el cual nuestro Centro desarrolla un trabajo importante", acotó.

En esta entidad se encuentra el Laboratorio de Referencia de la autoridad competente para temas de control de la calidad en dicha rama. Por ello, allí se realizan todos los análisis correspondientes para certificar los productos pesqueros destinados a la exportación y al consumo nacional.

Vinculado con organizaciones internacionales, dicho Centro participa en un grupo de proyectos. Entre estos sobresale el que estudia el área geográfica del Archipiélago Sabana-Camagüey, para su conservación y manejo sostenible, al cual están integrados diversos organismos cubanos y colabora el Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

De vital trascendencia resultan otros programas de desarrollo dedicados, específicamente,  al cultivo de peces marinos, en cooperación con Japón y otro del mismo tipo, impulsado de conjunto con Noruega. Aseguró Tizol que ambos responden al objetivo de incrementar en el futuro, la producción de peces por una vía no habitual.

Además informó sobre la ejecución de otro plan para el engorde de langostas, con asesoría de Vietnam, y aunque es incipiente todavía, el Director del CIP opinó que en el futuro mediato podrá dar resultados positivos y utilizarse en la economía del país.              

Indicó que los proyectos son desarrollados por dicho Centro hasta la fase piloto y cuando la producción pasa a mayores escalas, el Gobierno le da continuidad". Igualmente,  señaló que además de investigar, se brindan servicios científico-técnicos. "Desde hace algunos años -dijo- realizamos trabajos en el exterior".

Al respecto, mencionó un programa desarrollado en Jamaica dedicado a la conservación de langostas y, además, recordó varios trabajos de apoyo a diferentes países del Caribe para ampliar los conocimientos sobre el manejo de la langosta. Añadió que "también hemos tenido especialistas trabajando en temas de organizaciones de pesquerías, en Venezuela y otros tipos de colaboración con México y Panamá".

Camaronicultura

Solucionar todos los aspectos en los cuales puede incidir una investigación para mejorar las producciones del camarón blanco del Pacífico (Litopenaeus vannamei), es la misión principal del proyecto para la optimización del cultivo de esa especie en Cuba, aseguró el doctor en Ciencias Biológicas, Bárbaro Jaime Ceballos, al frente de dicho plan del CIP.

En su opinión, la camaronicultura podrá avanzar a partir de ese estudio cuyo contenido se centra en el beneficio del manejo de la especie, así como en la elevación de la calidad, de los rendimientos productivos y de las modificaciones de sistemas de alimentación: "Esperamos que con eso y con las tareas actuales realizadas por la empresa, mejoren los resultados del país", puntualizó.  

Destacó como un logro la mejoría observada en la producción de las llamadas semillas de camarones, en los centros de desove ubicados en Yaguanabo, provincia de Cienfuegos, y en Manzanillo, territorio de Granma.

Acerca de las prioridades de este año, Ceballos resaltó el uso de pro-bióticos para mejorar la calidad de la postlarva en la supervivencia, y en su engorde mientras permanece en estanques de tierra, lo cual representa el objetivo final, pues allí se obtienen los camarones de exportación.

Otro aspecto mencionado por el científico fue el mejoramiento del manejo del cultivo después de la cosecha, de manera que este crustáceo como producto final tenga un valor adecuado, en concordancia con las normas internacionales de exportación. Explicó que un camarón de calidad requiere de la talla exigida por las mencionadas regulaciones y estar libre de defectos aparentes como necrosis, cambios de coloración en la cabeza, mal sabor, y que no esté blando. También señaló la posibilidad de diversificar los mercados para hacer aportes al país mediante la comercialización de camarones en distintas variantes de valor agregado.

Entre los países de la franja tropical, Cuba tiene condiciones naturales para el cultivo del camarón blanco del Pacífico, introducido en el país en 2003, y según Ceballos, dio resultados muy alentadores y buenas producciones. Sobre el asunto puntualizó: "Aunque se siguió trabajando en esa especie, se requiere de la atención especial de técnicos y administrativos para garantizar los insumos, adecuadas condiciones de trabajo y que se haga el cultivo como debe ser". 

Aclaró que la decisión de desarrollar esa especie se corresponde con su elevada tasa de crecimiento, mejor conversión del alimento, mayor supervivencia y buena respuesta a los sistemas de cultivos intensivos.

Explicó que "de las dos especies de camarón que se encuentran en aguas cubanas, solo una, se ha podido domesticar para el cultivo en ambiente controlado: el camarón blanco  (Litopenaus schmitti) lo cual fue un logro de la ciencia cubana y permitió el desarrollo de una actividad económica que se ha mantenido en producción por más de 15 años y hoy con el cultivo de otra especie de este crustáceo, esta vez foránea, se dirige a un proceso de revitalización que le permitirá ponerse al nivel del desarrollo tecnológico actual, e insertarse competitivamente en el mercado mundial".

Preservar especies

El Centro de Investigaciones Pesqueras incluye en su quehacer el estudio y las recomendaciones al organismo superior, acerca del volumen de camarones que se debe capturar cada año. También propone medidas al Departamento de Ciencias y Regulaciones Pesqueras del Ministerio del ramo, para preservar ese recurso.

La doctora Gilma Delgado Miranda, subdirectora de la Subdirección de Camarón Marino, del CIP, destacó la importancia de su protección por tratarse del segundo renglón exportable del mar, en Cuba. Recordó que en la década de 1980, aportaba alrededor de 40 millones de dólares anuales y debido a la reducción drástica de sus capturas, ahora genera entre seis millones y ocho millones de dólares anuales para el país.

Dicha disminución se debe a la fuerte influencia del medioambiente sobre esa especie, dado su corto ciclo de vida. Al respecto, la subdirectora señaló: "Como investigadores lo único que podemos hacer es buscar formas de manejo sostenible de la pesquería del Camarón Rosado (Farfantepenaeus notialis) en su medio natural y cuya captura se realiza en embarcaciones. "Es un camarón con muy buena calidad y todo lo que se captura se exporta", puntualizó.

Según la investigadora también se han realizado numerosos estudios con el objetivo de extender los períodos de veda. Anteriormente eran de dos a tres meses, ahora se llevan a cabo vedas de hasta de seis meses, y además, se procura que la pesquería comience a principios de año, cuando aumentan los rendimientos, ya que los camarones alcanzan las mayores tallas.

Algo favorable para preservar la especie, en opinión de la experta, es asignar cuota de captura a cada empresa, determinar el número de barcos y los días de pesca que deben realizar. Solo cuatro entidades pesqueras del país, las de Cienfuegos, Ciego de Ávila, Santa Cruz del Sur, en Camagüey, y la de Manzanillo, en Granma, se dedican ese desempeño.

A partir de los estudios efectuados se decidió disminuir el número de embarcaciones. En la actualidad solo 30 asumirán dichas pesquerías, informó Gilma Delgado y aseveró que "se ha planteado un plan de captura anual de 633 toneladas porque tuvimos en veda total el golfo de Guacanayabo, durante tres años y una zona de Júcaro donde pesca la empresa de Ciego de Ávila, a la cual vedamos 14 cuadrículas, teniendo en cuenta la importancia que  tienen para el desove y que aporta la mayor cantidad camarones a las otras áreas".