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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Reconocen avances de la biotecnología cubana

Unos 600 especialistas de más de 40 naciones se reunieron en La Habana para intercambiar conocimientos sobre las aplicaciones médicas en este campo y conocieron el avance de varios proyectos desarrollados en la Isla para la obtención de nuevos fármacos en el enfrentamiento de enfermedades como el cáncer, el VIH/Sida, la hepatitis B y C, y el dengue, entre otras

Las industrias farmacéutica y biotecnológica cubanas constituyen hoy el segundo renglón de exportaciones del país y, solo el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) aportó, al cierre de 2011 y por segundo año consecutivo, más de 100 millones de dólares a la economía nacional.

Pero, como afirmó el doctor Luis Herrera Martínez, director general de esa institución, más allá de aportar significativos ingresos, la biotecnología cubana obtiene decenas de productos con el inapreciable valor social de contribuir al diagnóstico, prevención y tratamiento de más de veinte enfermedades.

Una buena ocasión para constatarlo fue Biotecnología Habana 2012, un evento efectuado en el Palacio de Convenciones, dedicado a las aplicaciones médicas en este campo y que contó con la participación de unos 600 delegados de más de 40 naciones.

Se evidenció en cada una de las jornadas del encuentro por qué Cuba tiene la industria biotecnológica mejor establecida entre los Estados en vías de desarrollo, cuya fortaleza  radica en la integración, en la concepción de ciclo cerrado que permite obtener resultados de impacto en lo social, económico y humano, y en la capacidad de transferir tecnología a otros países

El CIGB posee 231 registros sanitarios en 57 países, con más de 900 patentes y, la venta de sus productos alcanza a unas 35 naciones, según destacó el connotado científico, quien se refirió al sistema de salud pública y atención primaria en la ínsula caribeña, que responde a los estándares más elevados en el orbe, como el programa nacional de inmunización que contempla 11 vacunas para proteger contra 13 enfermedades (de estas  ocho antígenos son elaborados en la Isla).

Desde 1981 se potenció el desarrollo de la biotecnología en Cuba y un decenio más tarde se crea una estructura de coordinación horizontal entre 51 instituciones que conforman el Polo Científico del Oeste de La Habana, con una colaboración sin interés de competencia alguna.

Vitrina de productos para la salud

Científicos de instituciones y centros responsabilizados con las indagaciones y exámenes destinados a obtener curas y tratamientos para diversas dolencias y enfermedades, se reunieron en Biotecnología Habana 2012, con una agenda que  permitió adentrarse en el análisis de disímiles temas como la biología del cáncer y su tratamiento, enfermedades infecciosas, inflamación, autoinmunidad, proteómica, farmacogenómica, bioinformática, neurodegeneración, los avances terapéuticos en dolencias cardiovasculares y autoinmunes, enfilados al hallazgo de nuevas drogas.

Se dieron a conocer también investigaciones y ensayos clínicos relativos a fármacos contra diversos tipos de cáncer, la inmunoterapia con anticuerpos y vacunas y los progresos en el desarrollo de medicamentos contra la hepatitis B y C, así como proyectos de vacunas para tratar tumores de próstata y cérvico-uterinos, entre otros estudios.

Especialistas del CIGB, del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) y del Centro de Inmonología Molecular (CIM), entre otros, son quienes lideran o participan en estos programas cuya trascendencia e impactos tienen su punto de mira en el mejoramiento de la salud humana, la calidad de vida y la salvación de millones de personas en el planeta.

Un acercamiento a los resultados de la isla antillana en la ejecución de diferentes proyectos posibilitó el foro, entre esto los referentes a candidatos a vacunas profilácticas y terapéuticas que desarrolla Cuba contra el dengue y el VIH/SIDA, para lo cual ejecuta un programa nacional y multidisciplinario de investigaciones, con resultados favorables hasta el momento, aunque habrá que esperar varios años, cuando se rebasen los estudios y fases de prueba actuales, para tener una total certeza sobre su respuesta efectiva.

Además, se mostraron las indagaciones y el desarrollo de inmunógenos para el tratamiento de dolencias crónicas, y de especial connotación resultó la presentación de los ensayos clínicos de la vacuna terapéutica cubana para combatir la hepatitis B (por vía nasal) primera de su tipo en el mundo, la cual, según declaró el doctor Gerardo Guillén Nieto, logra una respuesta sostenida en más del 50 % de inmunidad durante un año.

Un resultado relevante es el relacionado con Heberprot-P, medicamento cubano, único en el mundo, que se utiliza en el tratamiento a la úlcera de pie diabético, y evita la amputación de ese miembro inferior en la mayoría de los casos. Precisamente en diciembre próximo, según se anunció en este foro, se dedicará un congreso a este producto, considerado líder en la carpeta del CIGB.

Con la entrega de la renovación de la certificación ISO 9001 de 2008 a este centro, por parte de  representantes de la Oficina Nacional de Normalización de Cuba y la Agencia  Española de Normalización, Agustín Iruleguin y Martín Pita, respectivamente, se ratifica la excelencia de su sistema de gestión de la calidad.

Esperanzados pero cautelosos

Muy bien recibido por la comunidad científica es el nuevo candidato vacunal contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, ya probado con éxito en ratones y del que se hará un ensayo clínico con pacientes seropositivos.

Se trata del TERAVAC-VIH-1, desarrollado en Cuba por instituciones como el CIGB, en colaboración con el IPK,  el cual se encuentra en proceso de investigación y responde a una estrategia que comenzó antes del año 2001 pues durante más de cuatro décadas, diversos centros del país trabajan en este propósito.

El Doctor en Ciencias Enrique Iglesias Pérez, quien lidera el proyecto de investigaciones de vacuna contra el VIH en el CIGB, informó que este compuesto ya recibió la aprobación de las autoridades regulatorias cubanas para iniciar el ensayo clínico Fase 1, que incluye a un número reducido de seropositivos. que "no están en etapas avanzadas" de la enfermedad.

El estudio busca obtener un nuevo candidato multiantigénico para el VIH tipo 1, que comprende una proteína recombinante con partículas semejantes al virus, obtenida por ingeniería genética, que usa esta mezcla como potenciadora de la respuesta inmune.

Al apuntar que este sería un ensayo clínico terapéutico, puntualizó que las expectativas no deben ir más allá, ya que en el mundo se han hecho más de cien estudios y ensayos en el escenario profiláctico y terapéutico, pero todos han fallado: "solo el RV144 en Tailandia ha tenido una modesta respuesta que puede indicar algún nivel de protección". .Aseguró que es muy importante ser objetivos y no transmitir a los pacientes y sus familiares, falsas esperanzas, pues el ensayo es para medir seguridad y no busca en este primer momento efectos terapéuticos.

El nuevo candidato vacunal contra el VIH se probará, en un primer momento, en un escenario terapéutico y, en este caso, se apuesta por la inducción de una respuesta celular contra el virus, de modo que se destruyan las células infestadas, y se estimule un nivel de réplica que también podría dar resultados positivos.

Explicó el especialista que no existe un modelo animal que reproduzca la enfermedad del VIH tal cual sucede en humanos, lo que hace muy complejo el estudio y análisis de los resultados preclínicos, y por ende hay que ver los efectos futuros con cierto escepticismo.

El VIH tiene una ocurrencia en Cuba de solo un 0,19 % (más de 12 000 casos detectados desde 1986), cifra inferior a la de la mayoría de los países del mundo, pero el enfrentamiento a  esa pandemia es una de las prioridades de la ciencia, que abarca o mismo la prevención y la educación como las acciones de investigación, en la búsqueda de vacunas terapéuticas y profilácticas, y de terapias antirretrovirales que alivien a los pacientes.

Hoy la Isla invierte más de 200 millones de dólares al año en programas de promoción, prevención y atención a pacientes enfermos de SIDA, lo que incluye el tratamiento gratuito para cada uno con medicinas retrovirales, algunas de la cuales se producen en el país.

El SIDA, un gran desafío

Junto a Teravac, el IPK está en fase de investigación de un candidato vacunal terapéutico - GM3-, con el Centro de Inmunología Molecular, que ya transita por una fase dos de estudios clínicos, y del que se han obtenido resultados bastante satisfactorios, aunque hacen falta muchos estudios todavía y no se puede pensar que ya es esta una solución.

Jorge Pérez, director del IPK, explicó que el compuesto funcionaría como un inmunógeno para todas las personas seropositivas, y hasta el momento se alcanzó una respuesta no reactogénica ni tóxica, pero habrá que esperar varios años antes de tener una vacuna efectiva.

"El gran reto es, sin dudas, alcanzar los resultados tan esperados en los seres humanos, pero cuando se investiga nunca se sabe cuál será el desenlace, y en cuestión de VIH la incertidumbre es mayor", acotó.

Cuba está entre los tres países que tienen al ciento por ciento de la población seropositiva bajo tratamiento, de ella el 87 % se mantiene con vida y, según precisó el experto, esta estrategia de investigación junto a los programas de prevención han permitido que por primera vez disminuya la incidencia de contagio de VIH, aunque muy poco, así como la cantidad de personas infestadas con situaciones crónicas, y que sean menos las muertes.

Usar la ciencia para un mundo mejor

"Cuba es un magnífico ejemplo de cómo se pueden integrar el conocimiento y la investigación científica", según reconoció el biólogo y profesor estadounidense Peter Agre, Premio Nobel de Química 2003, quien se refirió a los retos inmediatos y futuros que enfrenta la humanidad, ante las contradictorias diferencias en un mundo cada vez más globalizado y en medio de una crisis internacional que alcanza severas magnitudes.

Agre, nombrado Presidente de Honor de Biotecnología Habana 2012, exaltó los aportes de la nación caribeña en esta rama, en beneficio de la salud de sus habitantes y de otros pueblos, y la prioridad que dan las autoridades de la Isla a la prevención de enfermedades para  incrementar la calidad y expectativas de vida, que alcanza hoy casi 80 años de edad.

El también director del Instituto de Investigaciones sobre malaria Johns Hopkins, tiene la convicción de que la ciencia es impredecible, y por tanto no se pueden prever todas las variantes en una investigación. Precisamente, su descubrimiento de los canales de agua en la membrana celular (nombrados acuaporinas), resulta de gran impacto en diversos campos de la medicina, como en las indagaciones sobre varias enfermedades, entre estas la malaria y la diabetes.

Al subrayar la necesidad de identificar posibilidades y oportunidades para promover la colaboración científica, el académico norteamericano ponderó los resultados de la ínsula antillana en la investigación, desarrollo y producción de medicamentos, algunos únicos en el orbe, que benefician a pacientes cubanos y de otras latitudes.

Consideró que una de las grandes expectativas creadas con la revolución científica es la capacidad de tomar una información biológica y desarrollar a partir de ella diversos tratamientos, fármacos de avanzada y métodos cada vez más efectivos de diagnóstico.

Calificó como un suceso muy relevante el desarrollo de la biotecnología cubana, y precisó que le gustaría mucho poder constatar dentro de unos años al resultado final e impacto de los promisorios proyectos de investigación, experimentos y ensayos ejecutados para la obtención de medicamentos, fármacos y vacunas como la Pentavalente, que ya forma parte del programa nacional de inmunización.

"El patrimonio más grande de Cuba hoy son sus científicos jóvenes, con un valor mayor incluso que el de los resultados que se exhiben en este evento", indicó Agre, al evaluar el potencial, rigor y nivel de esta rama en el país antillano, donde ha podido observar una favorable motivación y entusiasmo entre quienes hacen ciencia.

"En ese sentido, tenemos mucho que aprender de ustedes", subrayó el estudioso, quien labora en la Universidad de Duke, en Dirham, Carolina del Norte.

En cuanto a las marcadas diferencias entre el mundo desarrollado y los menos avanzados en materia tecnológica, enfatizó que esta isla caribeña es un ejemplo de cuánto se puede lograr y cuán lejos somos capaces de llegar en este campo, en contraposición a la actuación de las transnacionales que monopolizan la industria biotecnológica y la convierten en un gran negocio.

"Este país es una lección maravillosa de cómo se puede integrar el conocimiento y la investigación científica, que incluye la búsqueda de complejas vacunas y el impulso de una medicina preventiva, de modo que se alcancen indicadores de salud de calidad.

"La ciencia puede ser beneficiosa, en tanto sea empleada para fines positivos, pues esta solo provee la verdad, la explicación. El uso que se haga de ella depende del hombre y las decisiones que tome para su aplicación, porque no es lo mismo el desarrollo y la investigación de la energía nuclear con fines pacíficos, que su implementación para la fabricación de armas. Ante todo debe haber conciencia pública y política de los perjuicios o males que acarrean estos avances para el equilibrio de la sociedad", puntualizó el experto.

"Cuba es un ejemplo del avance que se puede alcanzar desde un país aún en vías de desarrollo. Tienen importantes proyectos de investigación en vacunas, y tras el triunfo de la Revolución han tenido un avance tremendo que ha permitido erradicar enfermedades como la malaria, tan frecuente en otras naciones, entre ellas Haití, a pocos kilómetros de acá.

"No se trata solo del despliegue tecnológico y científico, también se requieren buenas normas y estrategias de salud más certeras. Aquí he visto que tienen un programa nacional para enfermedades como el dengue, con acciones de fumigación y medidas preventivas", acotó.

El científico señaló que la ciencia y sus hombres en todo el mundo tienen ante a sí grandes retos, entre ellos la persistencia de enfermedades como la polio, la viruela, el VIH, entre otras de gran incidencia, que son muy complejas en su prevención y tratamiento.

Para Agre, Cuba puede aportar al desarrollo de una vacuna para prevenir la malaria con investigaciones que podrían resultar "muy útiles" a otros países para combatir esa enfermedad, sobre la que él realiza estudios.

En cuanto a su optimismo sobre la posibilidad de una colaboración científica entre la ínsula caribe´ña y EE.UU, manifestó que es ridículo que algunos políticos estadounidenses sigan encasillados en ver a esta Isla como su enemigo, pues es evidente que nos necesitamos unos a otros...solo con la ciencia y la amistad podremos hacer un mundo mejor, concluyó.