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Semanario Económico y Financiero de Cuba

¿Cómo se planifica una zafra azucarera?

Los preparativos de la zafra 2011-12 se encuentran hoy en pleno proceso en el país, en busca de garantizar las condiciones necesarias para la arrancada a tiempo de cada ingenio y su eficiente desempeño ulterior

Son muchas las labores que ejecutan actualmente los miles de trabajadores del sector con el propósito de  lograr ese objetivo, desde la siembra, limpia y atenciones agrotécnicas, hasta el desarrollo de las inversiones requeridas y el alistamiento de la maquinaria agrícola e industrial.

Según expertos, todas esas tareas son importantes y decisivas para  contribuir a extraer más azúcar de la materia prima, y porque también forman parte de la propia planificación de la zafra.

En declaraciones a Prensa Latina, el director de Control y Análisis del Ministerio del Azúcar, Osiris Quintero, destacó entre los elementos más importantes incluidos en ese último aspecto, la meta de aprovechamiento de las capacidades potenciales fabriles y del rendimiento industrial.

A su juicio, esos dos indicadores son esenciales en el diseño y cumplimiento de los objetivos de una campaña azucarera.

Recomienda analizar las últimas cinco zafras, examinar la molienda que se logró en ese período, quitar la mejor y la peor campaña de ese grupo, seleccionar las otras tres y la media de estas será el plan de explotación de las capacidades para la venidera cosecha.

"El central que no cumpla con la zafra planificada de esa manera es porque trabajó mal", sostuvo Quintero, quien consideró que esa forma de planificación favoreció la realización exitosa de la campaña 2010-11.

Cada ingenio tiene una fecha de arrancada óptima, estudiada a esos efectos, y cuando se viola, no es por la voluntad de nadie, sino porque carece de suficiente materia prima para iniciar la molienda en el mejor momento.

 La zafra es un combate muy tenso y hay que planificar bien, y esto último comienza con la siembra de caña, pues la base de esta programación la constituye la organización de la cosecha, definida por el tipo de suelo, las variedades de la gramínea y la composición de cepas.

 Según el directivo, a partir de esos dos últimos factores se dispone iniciar el corte de caña de azúcar en una fecha determinada y el balance de los recursos que intervendrán en el cultivo y la producción.

 En la actualidad se aprecia una mejor situación en los aseguramientos de la campaña 2011-12, en la recepción de los recursos destinados a reparar la maquinaria y los centrales, estimó.

 Además, se hizo a tiempo la discusión del preplan en todos los centrales, definidas las reparaciones ordinarias y generales, y las inversiones.

 Algunas mejoras 

Pese a ser muy similar a la que la precedió en el tamaño de la producción, en la campaña de 2010-11 se cumplió el plan azucarero en la fecha prevista y con resultados favorables en los indicadores fundamentales de la eficiencia.

"Disminuyó el consumo de petróleo en las plantas eléctricas del sistema, mientras la cosecha se realizó en más de 90 % mediante combinadas,  sobre todo en las provincias de  Matanzas, Holguín y Ciego de Ávila, que tienen todo el corte mecanizado", señaló Quintero.

No obstante, es insatisfactorio el rendimiento promedio por máquina, si bien mejoró comparado con cosechas anteriores, a partir de la introducción de tecnologías más modernas y mayor suministro de piezas.

El propósito de la agroindustria es crecer progresivamente mediante la producción eficiente de azúcar y derivados, que siempre tendrán un papel muy importante.

El proyecto vitrina 

De acuerdo con Quintero, el rediseño de la agroindustria azucarera cubana concibe un central de nuevo tipo como punto fundamental de su concepción, lo cual implica la introducción de tecnologías avanzadas en cosecha, tiro, irrigación de la caña y en el proceso industrial.

Sobre el particular explicó que desde hace varios años se aplica en la empresa Jesús Rabí (a unos 120 kilómetros al Este de la capital) un novedoso proyecto, denominado Vitrina, porque va encaminado a lograr la excelencia en todas las esferas del quehacer azucarero.

Esta iniciativa presupone una transformación del agro, la cosecha y el transporte, además de un grupo de ventajas en la producción agrícola en general.

 Su implementación en la mencionada empresa incluyó la instalación de 30 máquinas electrificadas de riego, así como otros medios para el suministro artificial del agua.

También, seis cosechadoras Case III, siete rastras Scania y nueve tractores de alta potencia, todos medios de tecnología brasileña, de muy alto rendimiento y capacidad.  La aplicación de las nuevas tecnologías permite superar las 80 toneladas de caña por hectárea y el uso más racional del transporte, a partir del ahorro de recursos materiales y humanos.

El proyecto se introducirá progresivamente en las restantes empresas azucareras del país según los resultados que se obtengan en la zafra.