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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Apuesta por las fuentes renovables de energía

Presente y futuro prometedores esperan a un país que invierta responsablemente en las fuentes no convencionales, ante el reto que representa el inminente agotamiento de los combustibles fósiles y nucleares

"Conectarse a las fuentes renovables de energía garantizará un futuro justo, sostenible y solidario para todos". Tal afirmación podría considerarse como la meta inmediata a la que debía aspirar la mayor parte de los países, preocupados por cuánto más durará la civilización humana si se mantiene el actual esquema energético, despilfarrador y altamente contaminante, basado en fuentes convencionales.

La dependencia de la matriz energética mundial de fuentes convencionales de energía como el carbón, el petróleo y el gas, -con tiempo de vida finita y de gran poder contaminante- más la agravante de la modificación de la composición química de la atmósfera debido al cambio climático se reconocen como amenazas a la existencia humana entre todos los problemas globales en el siglo XXI.

En momentos en que muchos se cuestionan si las fuentes renovables de energía podrán suplir consecuentemente las necesidades y urgencias que hoy se satisfacen por la quema de combustibles fósiles, causante de los más graves problemas de contaminación ambiental del globo terráqueo, Cuba asume el desafío de cambiar su esquema energético en pos de un verdadero desarrollo sostenible.

Un enfoque que combina la obtención de energía eléctrica introduciendo el principio de  la generación descentralizada con fuentes convencionales y la aplicación y estudio de la factibilidad para el uso de otras no habituales y supletorias como la fotovoltaica, la hidráulica, la eólica, la biomasa y el biogás, entre otras.

Ya hoy en la Mayor de las Antillas se hace impostergable continuar profundizando en los estudios de evaluación e identificación de las tecnologías más correctas para la utilización de las fuentes de energía desde la realidad de cada territorio, así como su impacto ambiental y las nuevas potencialidades de recursos nacionales, especialmente en aquellos de carácter renovable que contribuyan a impedir el continuo deterioro del medioambiente.

Muchos expertos aseguran que el país cuenta con la capacidad para favorecer la implementación de las energías renovables, y ya en 2010, por ejemplo, el aporte de estas fuentes más amigables con el entorno natural, representó 18,8 % del total de la energía primaria producida en el país.

No obstante, se calcula que podrían instalarse más de 8 000 Mw (actualmente solo está emplazado 6,83 % de ese potencial ya identificado en el país), el cual constituye el principal reto para decidir las vías para lograr un cambio de matriz energética basada hoy en hidrocarburos líquidos y gas, esencialmente, teniendo en cuenta que la ínsula caribeña, en su estrategia de desarrollo socioeconómico, apuesta por una producción energética más limpia y sustentable.

Cuba es un país que a largo plazo tomará un papel preponderante en Latinoamérica en el campo de la energía renovable, teniendo en cuenta que su empresariado tiene reconocida calificación al respecto y sus profesionales y técnicos, un vasto conocimiento propiciado también por el nivel educacional logrado en estos años.

La multiplicidad y variedad de estas fuentes menos contaminantes van desde la energía hídrica hasta la eólica, la solar y la fotovoltaica, la biomasa forestal y cañera, el biogás, la geotermia, el uso del hidrógeno y la energía del mar; a lo cual se suma la eficiencia energética en la construcción de partes, piezas y equipos para el desarrollo de estas energías, del transporte; así como el despliegue de la cogeneración y la expansión de los molinos de viento para el bombeo de agua.

Energía a lo infinito

Con la Revolución Energética como pivote, la eficiencia y el ahorro de recursos se convierten en el punto central de esta primera etapa del nuevo paradigma cubano.

El viceministro de la Industria Básica, Juan Manuel Presa Sagué, manifestó al intervenir en la VII Conferencia Internacional de Energía Renovable (CIER 011), realizada  en el Palacio de Convenciones de La Habana, que Cuba, dependiente aún de las importaciones petroleras en un por ciento considerable, tiene amplio interés en desarrollar las fuentes renovables de energía.

En un examen de la evolución de la producción mundial de petróleo desde 1930  hasta 2050, se demuestra que estamos en pleno pico de consumo del crudo, aunque sus reservas identificadas en tierra resultan finitas, pero las que están en las profundidades del lecho marino, en particular en el océano Ártico y el Golfo de México, todavía son incontables por las barreras a vencer para su acceso.

Al estimar que la Isla cuenta en la actualidad con amplias potencialidades para desarrollar aun más esas tecnologías, el Vicetitular se refirió al empleo de paneles fotovoltaicos, calentadores solares, minihidroeléctricas y plantas de biogás que emplean desechos orgánicos.

Vaticinó un futuro prometedor a los proyectos en marcha para introducir en el país generadores eólicos, pues hay lugares con vientos casi constantes y con la velocidad que se requiere.

Destacó que en el archipiélago cubano coexisten unas 26 814 instalaciones que utilizan fuentes renovables de energía: 8 677 molinos de viento, 6 477 calentadores solares, 9 624 sistemas fotovoltaicos, 173 instalaciones hidroeléctricas, cuatro parques eólicos (20 máquinas), 554 plantas de biogás, 608 hornos de producción de ladrillos con biomasa forestal, 57 turbogeneradores y 67 calderas.

Por ejemplo, con el potencial hidroenergético identificado, que es de 848 megawatts, con una generación anual promedio estimada superior a 1 900 gigaWatts-hora, se ahorrarían más de 450 000 toneladas de combustible en comparación con la generación de los grupos electrógenos y dejarían de emitirse a la atmósfera 1 300 000 toneladas de dióxido de carbono (CO2).

Al cierre de diciembre de 2010 la instalación de tecnologías energéticas renovables que producen electricidad aportaron 570,4 gigaWatts-hora (unos 13 días de generación del país) y sustituyeron 146 513 toneladas de petróleo.

En cuanto a su sustento energético, Cuba al triunfo revolucionario de 1959 con una población de seis millones y medio de habitantes, contaba con 56 % de electrificación; mientras hoy, con más de 11 millones de pobladores, esa cifra es de 98 %, en su mayoría gracias a la conexión con el Sistema Electroenergético Nacional, más otras fuentes que abastecen parcialmente algunas viviendas en zonas aisladas o en las montañas.

Hoy la nación está a la vanguardia del continente en la materia, y realiza un trabajo destacado en comunidades rurales y serranías del Escambray, así como también en otras regiones de Sancti Spíritus, Granma y Villa Clara, entre otras.

Casi innumerables resultan las principales inversiones ejecutadas con los recursos del país en el período 2006-2010, cuando se cambió a una forma de generación distribuida y prácticamente se tuvo que introducir 1 300 MW de generación de diesel para acabar con los molestos apagones.

Luego se desarrolló un programa de más de 1 000 MW de generación de fuel así como de ahorro y uso eficiente de la energía con el cambio total de equipos eletrodomésticos y de bombillos incandescentes por ahorradores.

Es en ese contexto de la Revolución Eenergética que la Perla del Caribe despliega un todavía modesto programa de fortalecimiento de las fuentes renovales de energía, por el cual se construyeron y pusieron en funcionamiento tres parques eólicos de prueba con una potencia de 11,25 MW y se instaló un túnel de viento que permite la calibración en Cuba de los anemómetros.

Se asume incluso el análisis de la disponibilidad del viento con instalaciones meteorológicas adquiridas para este fin, y se ha  confeccionado el mapa eólico del país a partir de mediciones de acuerdo con normas internacionalmente reconocidas.

En este lapso se construyó y puso en marcha una fábrica de calentadores solares de tubos al vacío para producir más de 30 000 equipos, cada año, en tres turnos de trabajo y con potencialidades para la explotación.

Se adquirieron e instalaron 2 500 calentadores solares, fundamentalmente en el turismo e instalaciones sociales, puesto que la población cubana utiliza agua caliente para el baño como tradición, incluso en el verano.

La industria azucarera adquirió tecnología para la recolección de la paja de caña y la preparación de la biomasa forestal (ya existe un pequeño proyecto en la Isla de la Juventud que debe multiplicarse en los próximos años).

Se instalaron 2 500 molinos de viento para la extracción de agua y se construyeron 133 digestores de biogás empleados en la cocción de alimentos y en la generación de electricidad.

En Pinar del Río se amplió la capacidad de la fábrica de módulos fotovoltaicos, perteneciente al Ministerio de la Informática y las  Comunicaciones (de dos hasta 10 MW/año).

Estos productos han beneficiado a los habitantes de zonas remotas de Cuba,  Venezuela, y Bolivia, entre otros países que consumen  la energía solar fotovoltaica.

Al cierre de diciembre de 2010 las instalaciones de tecnologías energéticas renovables que producen electricidad (parques eólicos, hidroeléctricas y unidades de cogeneración de los centrales azucareros), aportaron 570,4 GW/h (unos 13 días de generación del país) y sustituyeron 146 513 toneladas de petróleo.

Con el viento a favor

Un aparte requiere la energía eólica, que califica entre las más limpias pues durante su operación los aerogeneradores no emiten Gases de Efecto Invernadero (GEI), no generan residuos tóxicos y no necesitan agua en el proceso de generación eléctrica como en las centrales térmicas.

Según los estudios sobre las locaciones de los posibles parques eólicos a instalar en todo el país, podrían construirse varios en tierra con una potencia mayor de 2 000 MW (existe una red de referencia y pronósticos de esta fuente energética y se han elaborado dos versiones del mapa eólico de Cuba).

También el uso de la energía del viento para el bombeo de agua es una aplicación bastante extendida y ya en la actualidad funcionan unos 8 000 molinos que garantizan agua para 670 000 cabezas de ganado, con un ahorro anual de 31 000 toneladas de combustible fósil y sin emisiones contaminantes (Cuba cuenta con una fábrica de molinos de viento de un elevado porcentaje de integración nacional).

En cuanto a la bioenergía, están instalados 478,5 MW en la industria azucarera y el primer Grupo Electrógeno de 50 kW a partir de la gasificación de la biomasa forestal, en Cocodrilo, Isla de la Juventud.

Existen experimentos para obtener biocombustibles líquidos y, respecto al uso del biogás, son muchas las posibilidades que ofrecen los desechos sólidos de los vertederos, porcinos, vacunos, avícolas, vegetales y humanos, para la producción de electricidad y gas, potencialidades que solo se utilizan hoy en una ínfima parte.

Para aprovechar la energía térmica se cuenta con dos fábricas productoras de calentadores solares de distintos diseños, una ubicada en Ciego de Ávila, que produce calentadores de tubos al vacío, y la de Nueva Gerona, Isla de la Juventud, municipio especial que promete convertirse en un polígono de las energías renovables.

Durante estos años se desarrolló la creación de calentadores compactos de alta eficiencia, apropiados e idóneos para nuestras condiciones climáticas, con materiales de gran calidad y se continúa el desarrollo de nuevos modelos, con el objetivo de utilizar materiales cubanos, lograr un mejor producto y disminuir los costos.

También en 2007 se introdujo la tecnología de calentadores de tubos al vacío y hoy es usada en el sector del turismo.

Durante más de dos décadas se han desarrollado modelos y tecnologías de secado solar para maderas, plantas medicinales, granos y semillas entre otros, que ya permiten el uso industrial de estas cámaras con grandes ventajas económicas.

Se ha logrado también el desarrollo de secadores con tecnologías constructivas modulares de avanzada en función de lograr mayores progresos en su generalización.

En la solar fotovoltaica, el país posee una línea de ensamblaje de paneles en Pinar del Río y entre las obras y objetivos electrificados con estos sistemas se encuentran más de 400 consultorios del médico de la familia, hospitales y 2 364 escuelas primarias en las montañas y zonas rurales.

La caña de azúcar es, por excelencia, una planta altamente energética (bagazo-miel-alcohol-paja). Los centrales azucareros pueden producir durante todo el año un considerable por ciento de la actual generación de electricidad del país, por ello se trabaja en la remodelación de las plantas eléctricas de las fábricas en activo, así como se aboga por el uso intensivo de las diversas biomasas ( 25 % del territorio nacional tiene biomasa forestal y existe más de un millón de hectáreas de marabú).

El potencial hidroenergético identificado es de 848 MW con una generación anual promedio estimada superior a 1 900 GW/h. Ello ahorraría más de 450 000 toneladas de combustible comparado con la generación de los grupos electrógenos dejándose de emitir a la atmósfera 1 300 000 toneladas de CO2.

Para unas 25 000 personas y objetivos económicos en zonas aisladas prestan servicios 180 centrales hidroeléctricas, con el aprovechamiento de cientos de pequeños saltos de agua, más de 200 presas hidroacumuladoras permiten la regulación de la frecuencia del abastecimiento de ese vital líquido.

Además de su carácter renovable y de sus ventajas ambientales, la utilización de la energía solar en sus diferentes manifestaciones, directas e indirectas, aporta seguridad e independencia energética, sobre todo para naciones pequeñas y en vías de desarrollo como Cuba.

No en balde el presidente de CUBASOLAR, el doctor Luis Bérriz Pérez, aseveró que si los combustibles fósiles y nucleares han sido las fuentes energéticas del capitalismo y el imperialismo pues con ellas han dominado el mundo, las del socialismo serán las fuentes renovables de energía, que pertenecen a todos.

Una realidad mejor

Entre los principales proyectos a ejecutar en suelo cubano en los próximos años, el viceministro citó los parques eólicos en los cuales es posible instalar de inmediato hasta 600 MW con alto coeficiente de utilización y las plantas de generación de electricidad a partir de biomasa cañera, con un potencial que va de 100 a 150 MW.

Ilustró con las plantas de biogás para generar electricidad a partir de desechos porcinos, vegetales y otros, con un potencial que pudiera llegar a 100 MW, además de los parques fotovoltaicos, con una capacidad pronosticada de hasta 200 MW.

Se prevén además pequeñas centrales hidroeléctricas, con un potencial en tiempos normales (sin sequías o intensas lluvias) de entre uno y tres MW, para un total de 100 MW y las plantas de generación a partir de biomasa forestal.

En todos estos se pretende contribuir a una mayor rentabilidad y aplicar los mecanismos de desarrollo limpio del Protocolo de Kyoto, entre otras acciones.