El camarón de cultivo cuenta con gran aceptación en el mercado europeo. Autor: Periódico Adelante Publicado: 17/06/2026 | 10:14 am
Aunque existen registros ancestrales de captura y retención de camarones en lagunas costeras en Asia con métodos extensivos tradicionales, el nacimiento de la camaronicultura moderna e industrial se atribuye al Motosaku Fujinaga, quien en la década de 1930 del pasado siglo logró el primer desove en cautiverio y la metamorfosis de las larvas del camarón japonés (Penaeus japonicus).
En Cuba su introducción inició en la década de 1970, cuando se obtuvo el primer desove artificial en laboratorios de la Universidad de La Habana con la especie autóctona camarón rosado (Penaeus notialis). A partir de entonces, la camaronicultura, con sus altas y bajas, ha marchado de la mano de la ciencia.
En Guajaca, en la provincia de Holguín, en el oriente del país, se encuentra una de las granjas de cultivo intensivo del crustáceo. Por su diseño, es la de mayor rendimiento por hectárea de las que integran la Empresa para el Cultivo del Camarón.
Con oficina central en La Habana, tiene Unidades Empresariales de Base (UEB) en varias provincias. Cuenta con dos laboratorios encargados de la producción de larvas, uno en Cienfuegos y otra en el oriente, en Manzanillo, provincia de Granma. La entidad agrupa granjas camaroneras en Holguín, Granma, Las Tunas, Camagüey y en Sancti Spíritus.
El cultivo del camarón se realiza en estanques en tierra, pero fundamentalmente con agua de mar y en algunos casos, con una determinada concentración de agua dulce, que proviene de ríos cercanos a las granjas, explicó en exclusiva a Opciones, Michel Sola Vega, director adjunto de la Empresa para El Cultivo del Camarón.
En Cienfuegos, que es un centro de reproducción, trabaja totalmente con agua del mar y es la que más cercana está a la costa, mientras que las entidades de engorde se encuentran algo más alejadas y se alimentan de agua mediante canales que se nutren a partir de estaciones de bombeo.
Estas producciones se rigen por las estaciones del año. «Hay países que logran cultivar seis meses. En el caso de Cuba, por el clima que tenemos, podemos hacerlo el año entero. Cuando salen del estadío larval de los laboratorios, hacen sus tres meses de engorde en las granjas hasta su cosecha. De ahí pasa a la industria y luego, a la comercialización», describió.
Los rendimientos en el país, dijo, son bastante similares a los que se obtienen internacionalmente, pues dependen de la alimentación y se trabaja esencialmente con alimentos importados, al nivel de los estándares internacionales.

Michel Sola Vega, director adjunto de la Empresa para el Cultivo del Camarón. Foto: Raquel Sierra.
De acuerdo con el director adjunto, los camarones de cultivo se diferencian en alguna medida de los de mar, básicamente porque la alimentación es distinta. «El alimento en la plataforma es natural, más diversas y variada y en el caso del camarón de cultivo es ciento por ciento pienso específico de camarón para cada estadío y la edad que tenga; por supuesto genera cambios en su textura y su sabor, pero tiene muy buena aceptación».
En el 2019 se logró el mayor volumen productivo de la empresa, a partir de un crecimiento sostenido desde 2014, con casi 7 000 toneladas; a partir de entonces se ha dificultado por el tema energético y también por la genética. Para este último elemento, señaló, se trabaja por encontrar genética para renovar los bancos existentes y, a partir de ese momento, arrancar con animales nuevos, lo que contribuye a elevar los volúmenes productivos y la estabilidad.
Los destinos de estas producciones, explicó, pueden ser los mercados internos, por ejemplo, el turismo y las ventas en moneda nacional en pescaderías priorizadas y la exportación. «La aceptación es buena, se comercializan fundamentalmente bajo las marcas Batabanó y Conga, que son reconocidas de desde hace muchos años», destacó.
El camarón de cultivo de Cuba se exporta «fundamentalmente a España y a otros países de la Unión Europea y tienen muy buena aceptación», precisó.
En tiempos de contingencia
Como toda la economía, estas producciones sienten los impactos de la actual situación energética. Según explicó Sola Vega, de una forma u otra todas las producciones dependen de la energía y se ven afectadas. En el caso del camarón, por lo niveles de bombeo que demanda, tiene un impacto mayor, además, debido a que se trata de grandes extensiones de tierra que se deben preparar para la siembra y necesitan gran cantidad de combustible.
Al estar diseminados por todas las provincias del país, agregó, también dificulta la logística. Ante estas realidades, apuestan por la eficiencia y por producir donde sea más rentable el proceso. Añadió que «existen granjas que son intensivas y otras extensivas y nos vamos moviendo en dependencia de donde podamos ahorrar más combustible y adaptarnos a las situaciones que se presentan».
Crecer con ciencia
Las mejoras en la calidad de las postlarvas de camarón y la reducción de los impactos ambientales en sistemas acuícolas son tantos a favor de una alianza universidad-empresa, que se extiende más allá de la provincia de Camagüey, con impactos en la camaronicultura cubana en general.
«Este es el resultado de un proyecto territorial (PT): Biofloc con probióticos, una opción para mejorar la calidad de la postlarva del camarón Penaeus vannamei, que desarrollan de conjunto la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz y la Empresa del Camarón, entidad que permitió la introducción y la generalización de la tecnología a escala productiva», explicó Yulaine Corrales Barrios, de la alta casa de estudios de esa provincia cubana.
«A partir de la implementación de la tecnología, una de las principales ventajas de su utilización es que permite que no se realice el recambio de agua durante el ciclo del camarón, es decir, facilita que se neutralicen los niveles tóxicos de nitrato, nitrito y amonio que son letales para el camarón y queden por debajo de los parámetros letales para las postlarvas», abundó la investigadora.
Al no necesitarse recambio de agua, dijo Corrales Barrios, se produce un ahorro considerable de electricidad. Este es el resultado más importante de la tecnología.

Yulaine Corrales Barrios, investigadora de la de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte. Foto: Raquel Sierra.
Durante su utilización en el cultivo en el Centro de Desove Yaguacam, en Yaguanabo, provincia de Cienfuegos –en un ciclo de unos 10 días-, se dejan de utilizar 300 de petróleo por concepto de electricidad para el bombeo de agua. Con ello, evitan la emisión de 132 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.
Ese centro es responsable de producir postlarvas para todas las Unidades Empresariales de Base productivas de la Empresa del Camarón, donde comienza el engorde del crustáceo, hasta que alcance la talla y peso comerciales.
Por otra parte, agregó, «durante la generación y aplicación de la tecnología, se puede sustituir hasta un 50 por ciento el alimento comercial y llega a ser un probiótico natural, porque está mejorada con prebióticos y probióticos. Al consumirla la postlarva, mejora su sistema inmunológico, aumentan su peso, su talla y supervivencia». De acuerdo con una de las autoras del estudio, con este modelo, a nivel del tracto gastrointestional, se incrementan las bacterias benéficas y mejora la microbiota intestinal.

En el Centro de Desove Yaguacam, en Yaguanabo, en la provincia de Cienfuegos, se ahorra combustible con la aplicación del resultado científico de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte. Foto: Perfil de Facebook del Gobierno Provincial de Cienfuegos.
Para Sola Vega, por primera vez, la Universidad de Camagüey, llega al cultivo del camarón con nuevos ingredientes y la empresa le brinda la posibilidad de hacer las pruebas, con buenos resultados, fundamentalmente, al encontrar larvas más desarrolladas, mejor supervivencia y talla a la hora de la cosecha, antes de pasar al engorde.
«Esto, indiscutiblemente es un excelente resultado: contar con larvas más fuertes y tener mejor supervivencia .Se traduce en mejores resultados en las camaroneras y producciones superiores de camarón, con un menor costo», indicó el directivo.
Considera muy relevante que investigadores cubanos estén participando de conjunto con la empresa estatal socialista, en este caso la del Cultivo del Camarón, y que vayan juntos hacia un trabajo de semejante magnitud.
A su juicio, existen diferentes ámbitos en los que se puede trabajar hoy y la universidad los tiene identificados. «Poco a poco debemos ir avanzando de conjunto, la empresa y la universidad, en todas estas temáticas, que fundamentalmente apoyen la eficiencia en la producción».
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Ventajas El cultivo controlado de camarón ofrece beneficios económicos, sociales y nutricionales: -Económicas y comerciales: alta rentabilidad y divisas, al tratarse de un producto de alta demanda internacional. -Eficiencia de espacio: produce un alto volumen de biomasa de alto valor por unidad de superficie si se compara con la ganadería tradicional en tierra. -Ambientales y de sostenibilidad: reduce la presión sobre las poblaciones silvestres de camarón en los océanos; la pesca de arrastre tradicional es una de las más destructivas para los fondos marinos. -Aprovechamiento de suelos marginales: permite utilizar terrenos salinos o costeros que son inútiles para la agricultura. -Sociales y alimentarios: genera empleo en zonas costeras o rurales apartadas y proporciona proteína de alta calidad
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