Autor: Ledys Camacho Casado Publicado: 17/02/2026 | 10:24 pm
Durante más de seis décadas, Cuba ha estado sujeta a medidas coercitivas unilaterales debido al férreo bloqueo estadounidense cuyos efectos han sido documentados en distintos sectores, incluida la educación.
En los últimos años, esta realidad se ha visto agravada por fenómenos hidrometeorológicos y sísmicos que han impactado infraestructuras escolares y procesos de aprendizaje en diversas provincias del país.
De acuerdo con estimaciones sectoriales, estas restricciones han generado pérdidas significativas, traducidas en carencias de papel y materias primas que limitan la impresión de cuadernos y textos, así como en dificultades para renovar mobiliario, equipamiento e infraestructura.
Se calcula que más de 2,000 escuelas requieren apoyo urgente, en tanto se estima un déficit de 26,000 docentes, con efectos en la calidad y la cobertura educativa en los distintos niveles.
Junto a las metas prioritarias del país para poder sostener y mantener en alto la educación cubana, sobresale el acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que propone articular esfuerzos en torno a acciones concretas que reduzcan vulnerabilidades estructurales y fortalezcan la resiliencia del sistema de enseñanza y aprendizaje.
Al respecto, Cira Piñeiro, Viceministra primera de Educación en Cuba, agradeció la contribución de ese organismo internacional al fortalecimiento de las capacidades docentes y de las comunidades educativas del país, entre otros aportes significativos.
Comentó que la escasez de combustible actual, ha obligado a implementar ajustes temporales como modalidades semipresenciales y reorganización de horarios que han afectado a más de un millón de estudiantes en todo el territorio nacional.
Anne Lemaistre, representante de la Unesco en Cuba y directora de la Oficina Regional en La Habana, informó sobre los resultados de las acciones derivadas de las prioridades en el apoyo a la continuidad del sector educativo en el actual contexto de emergencia.
Ante la prensa nacional y extranjera, la funcionaria de la Unesco hizo un llamado a los socios internacionales a sumar esfuerzos de la cooperación global para apoyar la continuidad de la educación en la mayor de las Antillas.
Se trata - dijo- de garantizar que cada niño y adolescente en Cuba pueda continuar aprendiendo y que las instituciones de enseñanza en todos los niveles permanezcan como espacios seguros, inclusivos y protectores para estudiantes, docentes y comunidades.
Cuba enfrenta actualmente una situación compleja derivada del incremento de las restricciones externas por un arreciado bloqueo que impide la importación de combustible, con impactos directos en el funcionamiento de servicios esenciales, entre estos la educación.
"En este contexto, la Unesco junto al MINED, monitorea y evalúa de manera continua los riesgos e impactos en sus áreas de mandato, con especial atención a la continuidad educativa y la protección del derecho a la educación", subrayó Lemaistre.
Entre las urgencias se señalan las acciones con vistas a lograr sostenibilidad energética que implica que el 50 % de las escuelas en Cuba (unas 5,000) tenga acceso a fuentes renovables.
También se propone que similar cantidad de centros educativos cuente con huertos escolares y prácticas de educación nutricional, así como que los cerca de 80,000 docentes más afectados puedan acceder a recursos y apoyos complementarios en articulación con los esfuerzos nacionales en curso.
Para el futuro inmediato se prevé que los estudiantes más afectados, unos 600,000, tengan acceso a materiales escolares y al desarrollo de habilidades, mientras cerca de 25,000 jóvenes permanezcan liderando proyectos de resiliencia comunitaria.
Insistió que con el apoyo oportuno, coordinado y sostenido, es posible salvaguardar la continuidad del aprendizaje, mitigar riesgos y fortalecer la resiliencia del sistema educativo cubano frente a desafíos actuales y futuros.
"Cada día sin combustible compromete la alimentación escolar, el transporte de docentes y estudiantes y la electricidad necesaria para sostener los programas educativos. Para nosotros, que la sociedad funcione comienza por la escuela; es lo primero que debe recuperarse", remarcó la funcionaria.
"La Unesco insta a movilizar financiamiento para asegurar que el aprendizaje continúe de manera segura. El costo de la inacción recaería sobre toda una generación", puntualizó la ejecutiva.
UNA RUTA POR LA ESPERANZA
En respuesta a los daños provocados por el huracán Melissa, en octubre de 2025, en las provincias orientales de Granma y Santiago de Cuba, la Unesco, en coordinación con el Ministerio de Educación, desplegó recientemente la ruta “Reconstruir la Esperanza”, una intervención integral orientada a restablecer el aprendizaje y fortalecer la resiliencia de las comunidades educativas.
La iniciativa incluyó apoyo socioemocional para estudiantes, docentes y familias, el fortalecimiento de capacidades docentes y ls ejecución de proyectos liderados por jóvenes para reconstruir confianza, sentido de pertenencia y bienestar en los entornos escolares.
Además de materiales educativos, se entregaron recursos deportivos, recreativos y musicales, y se desarrollaron talleres que integraron el arte como herramienta para promover la recuperación y fortalecer la cohesión comunitaria.
Durante el último año, la Unesco ha contribuido a la respuesta educativa en 41 escuelas, alcanzando a más de 10 000 estudiantes y 1 000 docentes.
La intervención incluyó 14 escuelas afectadas por los huracanes Rafael, Óscar y el terremoto en Guantánamo, Granma, Artemisa y La Habana, y 27 escuelas impactadas por el huracán Melissa en Granma y Santiago de Cuba.
Esas acciones, financiadas por el Fondo de Emergencia para el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 de la Unesco, consolidan un enfoque que articula recuperación educativa, bienestar socioemocional y participación juvenil.
Al implementar esa ruta, la Unesco subraya que la educación es un derecho humano fundamental y, en contextos de emergencias, un factor de protección, estabilidad y esperanza.
Las escuelas son más que espacios de enseñanza: funcionan como mecanismos de protección social que ofrecen estructura, rutinas seguras, contención emocional y acceso a servicios esenciales.
Por ello, garantizar su funcionamiento estable y continuo constituye un componente central tanto de la respuesta humanitaria como de las estrategias de desarrollo sostenible.








