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18 de Abril  2024 

El cuidado medioambiental en la ruta revitalizadora de la agroindustria azucarera

Una propuesta de Cuba, presentada recientemente en el contexto de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 28), tiene como visión una cadena de valor positiva para las personas, la naturaleza y el clima, en torno a la caña de azúcar


Jueves 14 de Diciembre de 2023 | 09:24:46 AM 

Autor

Raquel Sierra

Buscar nuevos caminos para la caña de azúcar en Cuba y otros países productores, de manera que pueda ser revitalizada y recupere su viejo esplendor con rostros diversos y con un enfoque medioambiental, inspiró a la Mayor de las Antillas a lanzar la Alianza internacional para la circularidad de una agroindustria de la caña de azúcar resiliente y baja en carbono (Alianza Climática Agroazúcar Circular).

Esta iniciativa, presentada en el contexto de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 28), realizada entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, despertó interés en diferentes naciones y organizaciones participantes de la cita y su presentación es apenas un paso para comenzar a entreabrir una puerta que necesita Cuba y su otrora primera industria.

Nace una estrella

Según dio a conocer Noel Casañas, vicepresidente del Grupo Empresarial Azucarero Azcuba, la iniciativa tiene como antecedente la fundamentación sobre la necesidad de revalorizar la agroindustria de la caña de azúcar en el contexto del cambio climático con un enfoque de circularidad hecha por un grupo de países, con el apoyo de la Secretaría del Marco Decenal de Producción y Consumo Sostenible del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en julio pasado, durante la XIV Convención sobre Medio Ambiente y Desarrollo.

Con posterioridad, en noviembre pasado, sesionó el Taller Internacional sobre la revalorización de la agroindustria azucarera, al que asistieron representantes de países vinculado a ella: Brasil, Sudáfrica, México, Guatemala, Argentina, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Alemania y Cuba, quienes enfatizaron la pertinencia de establecer la Alianza Internacional.

¿De qué se trata? La iniciativa promueve la formulación de políticas para impulsar la circularidad de la agroindustria, con indicadores relevantes de medición de su impacto y de proyectos con esquemas financieros innovadores, es un espacio para asociarse, consolida una visión y compromisos compartidos, donde la cadena de valor cierra los ciclos de producción y consumo y promueve enfoques de seguridad alimentaria y consumo sostenible.

A su vez, se propone identificar medidas para asegurar los compromisos con las Contribuciones Nacionalmente  Determinadas, que son reducciones previstas de las emisiones de gases de efecto invernadero en virtud de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, para limitar el aumento de la temperatura en el planeta.

La alianza, que se establece sobre bases voluntarias y con respeto de las circunstancias nacionales, también tiene el propósito de contribuir al cumplimiento de las estrategias nacionales sobre biodiversidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: ODS 1, fin de la pobreza; ODS 2, hambre cero; ODS 9, industria, innovación e infraestructura; y ODS 12, producción y consumo responsable.

Para ello, se propone promover la cooperación y mejorar el intercambio de conocimientos, el acceso y la aplicación de tecnologías y prácticas de mitigación y secuestro de carbono, mejorar las mediciones y estimaciones de emisiones de gases de efecto invernadero y secuestro de carbono.

Según destacó en la presentación Odalys Goicochea, directora general de Medio Ambiente, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, en su surgimiento, la industria azucarera trajo beneficios económicos obtenidos con condiciones de trabajo degradantes y daños al medio ambiente.  Sin embargo, dijo, en la actualidad el sector exhibe avances en la eliminación de sus impactos ambientales, con experiencias en diferentes países que apuntan a que existen vías para revitalizar esa agroindustria.

Elba Rosa Pérez, ministra cubana de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, consideró la alianza como “un instrumento innovador en la lucha contra el cambio climático”, a la vez que exhortó a todas las partes interesadas a unirse a ella. “Llegar hasta aquí ha sido un reto, pero el reto mayor es continuar, poner operativa la alianza, que funcione y que podamos dar los resultados que están esperando nuestros gobiernos y pueblos”.

Para Maximiliano Puig, vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio de República Dominicana, la historia de cinco siglos de la industria azucarera en el continente americano debe verse a la luz de los nuevos fenómenos, entre ellos, uno  amenazante: el cambio climático.

La manera de abordar la industria azucarera ante esta amenaza es verla como una oportunidad y qué posibilidades puede ofrecer frente al gran desafío global de este momento, entre ellas, su capacidad como sumidero de carbono, consideró.

De acuerdo con Wenseslao Carrera Doral, experto en Mitigación del Citma, la iniciativa de revitalizar la agroindustria azucarera en el contexto del cambio climático podría resultar vital para alrededor de 77 países. “Estamos hablando de adaptación, de mitigación, de circularidad, de innovación y de erradicación de la pobreza y elevación del nivel de vida de las personas que están vinculadas a esas comunidades”, destacó.

Esta propuesta de alianza internacional, que liderará la agroindustria azucarera cubana, se enfocará también en identificar e impulsar proyectos para la movilización de recursos vinculados a la agroindustria, bajo el concepto de circularidad.

El vicepresidente del Grupo Empresarial Azucarero Azcuba, destacó la visión común sobre la necesidad de sumar a diferentes actores para transitar con un enfoque circular de la cadena de valor del azúcar y lograr su sostenibilidad económica, social y ambiental en beneficio de los pueblos.

COP 28, camino complicado

La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 28) he resultado nuevamente un escenario complejo en la búsqueda de posiciones comunes que permitan avanzar en el cumplimiento del Acuerdo de París, adoptado en 2015.

Al intervenir en la Cumbre de Acción Climática, el Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, señaló: “Esta COP debe ser un espacio para compromisos serios y ambiciosos. Saludamos la decisión adoptada que operacionalizar el Fondo para pérdidas y Daños. Acogemos los compromisos anunciados para comenzar a capitalizarlo, pero advertimos que aún son insuficientes para las necesidades de los países en desarrollo”.

Díaz-Canel enfatizó en que desde la Conferencia de París los países en desarrollo han impulsado numerosas acciones climáticas, pero ha faltado solidaridad y no se han materializado los compromisos de los países desarrollados en correspondencia con sus capacidades y responsabilidades históricas.

De igual manera, afirmó que aunque Cuba contribuye con menos del 0.1 por ciento de las emisiones globales, ratifica “el compromiso de implementar nuestra Contribución Nacionalmente Determinada y de avanzar en una Estrategia de Transición Energética para un modelo de desarrollo mucho más resiliente y bajo en carbono.” Hacia ahí se propone ir la nación.

Por su parte, la ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, Elba Rosa Pérez Montoya intervino en nombre del Grupo de los 77 más China en el Resumen del Segmento de Alto Nivel de la COP 28 y señaló que "las evidencias científicas recopiladas hasta hoy nos indican que el mundo avanza hacia un aumento de temperatura superior a los dos grados Celsius, lo cual amenaza seriamente la especie humana y la estabilidad de los ecosistemas en el planeta".

Según apuntó, los países desarrollados tienen que asumir un liderazgo más ambicioso y consistente en el enfrentamiento al cambio climático, dada su responsabilidad histórica por las emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero y la disponibilidad de recursos y tecnologías con que cuentan para reducir sus emisiones.

Resulta preocupante que, mientras urge aumentar la ambición climática, los países desarrollados persisten en sus elevados niveles de emisiones. Los países desarrollados deben cumplir con su obligación de liderar la acción y el apoyo al clima, indicó.

"Lograr volúmenes de financiación adecuados, predecibles, accesibles y oportunos y proporcionar los medios de aplicación que necesitan los países en desarrollo son imperativos para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y proporcionar la financiación necesaria para apoyar la aplicación de las necesidades identificadas en las contribuciones nacionalmente determinadas, los planes nacionales de adaptación y cualquier otro instrumento político pertinente que corresponda a las necesidades específicas de los países en desarrollo", enfatizó.

El reto actual en muchas de nuestras naciones, apuntó, reside en la doble tarea de hacer frente al cambio climático y perseguir el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.

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