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18 de Abril  2024 

Ganado menor, una vía posible

Las conferencias versan sobre alimentación, reproducción, manejo y genética, entre otros, de las especies ovina, caprina y cunícula


Miércoles 27 de Septiembre de 2023 | 09:43:16 AM 

Autor

Raquel Sierra

Ante una situación alimentaria y financiera compleja, con unos 2 000 millones de dólares destinados a la importación de comestibles cada año, Cuba enfrenta retos para revertir la situación. Una vía posible para aportar proteínas, consideran expertos, es el fomento de especies de ganado menor.

Cuando el rebaño de ganado mayor continúa en declive y obtener una vaca demanda no menos de dos años y no alcanza a recuperar el papel que logró jugar, chivos, ovejos, conejos y cuyes constituyen parte de la solución.

Experto opina

Para el médico veterinario Jorge Ignacio Acosta Albiol, director de ciencia del Instituto de Investigación para el Mejoramiento Animal (CIMA-GT), son varios los argumentos para desarrollar en Cuba esas especies. Entre esos ubicó el tema demográfico: “cada día son más las personas adultas en el país y se plantea que para el 2030 aproximadamente tres de cada cuatro cubanos tendrán 60 años y más. Estas especies son fáciles de manejar y los adultos mayores pueden trabajar con esas”. Por otra parte, consideró, los pequeños mamíferos necesitan menos espacio y, por sus características, pueden ser manejados por mujeres y niños, en tanto las instalaciones que necesitan son de costos relativamente moderados y pueden construirse con materiales más disponibles.

De acuerdo con Acosta Albiol, hoy se le confiere un papel importante al desarrollo de los municipios y estas especies pueden ser una fuente importante de alimento para las familias, complementando la canasta básica desde lo local.  Además, para darles de comer pueden utilizarse subproductos de cosecha y de la industria, lo que facilita su manejo.

En el contexto del cambio climático, otro tanto a favor es su adaptabilidad, pues se aclimatan mejor que el ganado mayor. opinó.

Sin embargo, “el ganado menor no está atravesando sus mejores momentos. Hoy, en Cuba, la masa no es elevada y desde el punto de vista genético, también ha disminuido la beneficiada con un programa de mejora genética”, alertó. “El país, en primer lugar, tiene que fortalecer el manejo de la genética en el sector estatal.

La Empresa de Ganado Menor (Egame), que administra estos recursos, tiene una tarea  muy importante: incrementar producciones propias, aumentar los núcleos genéticos y los centros multiplicadores, donde se trabaja con precisión la mejora, para entonces llevar esos genes mejoradores a los rebaños comerciales en manos de los productores”.

Para el director de ciencia del CIMA-GT, las importaciones para “refrescar la especie”, son importantes, porque “generalmente, cuando se importa un ejemplar, este tiene un nivel de productividad superior al del nuestro, sin embargo, lo más importante no es  importar semen ni embriones, sino rescatar la producción de nuestros rebaños”.

Existe una raza cubana, el ovino peligüey, altamente resistente y demandada por países de América Latina. “Cuba debe trabajar intensamente en su mejoramiento y llevarla a un proceso de selección para la producción de carne. Paralelamente, se puede impulsar el cruzamiento, a partir de la importación de material genético de esta raza.

Acosta Albiol destaca otros elementos a tener en cuenta: la importancia que deben otorgarle al tema los gobiernos de los municipios, como parte de sus estrategias de desarrollo local, estrechamente vinculadas con la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional; así como la necesidad de conceder créditos con condiciones ventajosas a quienes deseen producir, de manera que se logre constancia en la producción, que el productor viva de ella y “no tenga al ganado menor como una producción complementaria o de alcancía”.

Los protagonistas

Raúl Vladimir Picart, productor individual de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Sabino Pupo, de Boyeros, opina que “con la situación actual con la leche, podemos lograr niveles de producción superiores y mucho más rápido en el tiempo con cabras que con vacas”. Los vacunos necesitan al menos tres años para que den leche, pero “si una cabra parió y eres eficiente, a los seis meses esa hembrita puede estar dando leche de alto valor”.

De acuerdo con Picart, en las condiciones de Cuba, una buena cabra puede dar dos litros de leche diarios y hoy las vacas apenas promedian tres. No es solo pensar “en la producción diaria, sino lograr cabras que estabilicen el ordeño y sean más duraderas en el tiempo”, lo que se logra con eficiencia y aplicando la ciencia, mejorando la genética y la selección. A la cabra hay que atenderla, pues “da un producto de calidad bromatológica( ciencia que estudia todos los aspectos relacionados con los alimentos para conocer su composición cualitativa y cuantitativa )superior a la vaca”. No podemos esperar cuatro años por una vaca”, enfatizó.

Para Picart, es preciso con urgencia desarrollar caminos no solo para la leche de cabra, sino también para la carne, que junto con las conejas dan alimento en un corto periodo. 

En Remedios, Villa Clara, el productor Delvis Crespo González, asociado al proyecto Autoabastecimiento Local para una Alimentación Sostenible y Sana, conocido como ALASS, ha visto crecer su rebaño de cabras Saneen: de 80 ejemplares a 250 y la aspiración de llegar este año a 300. Crespo González coincide con el criterio de Picart: fomentar la cría de ganado menor en Cuba “nos va a ayudar  a resolver más rápido del problema que tenemos hoy en nuestro país con la alimentación y obtener carne y leche”.

Médico de profesión y diputado al Parlamento cubano, Andy González Santana, de 38 años, es productor de la Unidad Empresarial de Base Cultivos Varios de la Empresa Agropecuaria Obdulio Morales, de Yaguajay, en la provincia de Sancti Spíritus. “En la finca La Milagrosa, próxima a la comunidad de Júcaro, en 10 caballerías de tierra en usufructo, nos dedicamos a la ganadería en toda su expresión: ganado mayor y menor y, en este, específicamente, ovino y caprino, aves de corral y cerdo criollo, así como alimentos para estos animales de cara a la sequía”, explicó.

La iniciativa familiar de producir ganado menor comenzó en 2018 y ha sido muy intensa, “decididos a crecer, aprender y aportar dentro de la ganadería”. Para el joven, esta es una de las alternativas que se trabaja hoy en el país para obtener proteína animal.

Insertados en el Programa Apoyo Estratégico a la Seguridad Alimentaria Sostenible en Cuba (SAS-Cuba) han recibido un grupo de recursos, pero sobre todo, “conocimientos basados en la aplicación de la ciencia y la tecnología, que transversalizan todas las tradiciones y las atenciones culturales a la ganadería menor, lo que ha propiciado los resultados que hoy tenemos: un patio con 200 reproductoras de ovinos peligüey de tez bermeja y 100 reproductoras caprinas, en las que hemos ido incursionando con la inseminación artificial, buscando mejoramiento genético del rebaño y apoyar también el desarrollo de estas especies en el municipio”.

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