Miércoles
04 de Marzo  2026 

Nuestras playas en primeros planos


Miércoles 04 de Marzo de 2026 | 09:03:59 AM 

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Redacción Opciones

Debido a su conservación, belleza y variedad y, a pesar de la diversificación de ofertas, las playas cubanas siempre están en los primeros planos y sobresalen en la preferencia de los visitantes y los locales.

Según reseña PL, esa condición de excelencia recibirá adecuada exaltación durante la próxima Feria Internacional de Turismo (FITCuba 2026) que propondrá como producto clave el de Sol y Playa, un escenario de excepción como el balneario de Varadero, y el segmento de mercado canadiense.

Con más de 5 746 kilómetros de costa y un archipiélago que sobrepasa los 4 000 cayos e islas, Cuba es un paraíso para quienes buscan la conjunción perfecta entre sol, arena y mar. La gran mayoría de esas locaciones poseen arenas doradas y aguas turquesas, ideales para solazarse a cualquier hora del día.

El país cuenta con aproximadamente 430 playas naturales, según el Instituto de Oceanología. De estas, unas 50 presentan desarrollo e infraestructura necesarios para el turismo internacional. La combinación de aguas cálidas, arena fina, arrecifes coralinos y una posición geográfica privilegiada, la convierten en un destino de sol de primer orden mundial

Una naturaleza privilegiada

Las playas cubanas se caracterizan por su diversidad geográfica. En el norte, desde La Habana hasta Holguín, predominan las extensas de arena blanca y fina, con aguas  tranquilas y tonalidades que van del turquesa al verde esmeralda, protegidas por la plataforma insular y barreras de coral.

En la costa sur, las playas suelen ser más estrechas, con arena más oscura (dorada o incluso negra en algunas zonas de origen volcánico), y un mar de oleaje más fuerte y azul intenso (la mayoría presenta una pendiente suave, ideal para el baño familiar).

Los arrecifes son fundamentales. La segunda mayor barrera de coral del mundo se extiende a lo largo de la costa norte, lo que no solo crea un paraíso para el buceo y el esnórquel, sino que también protege las playas de la erosión y modera el oleaje.

Si bien todas las regiones costeras tienen esas joyas, algunas destacan por su fama internacional. En primer término está Varadero (Matanzas), la playa más famosa de Cuba. Se extiende a lo largo de 22 kilómetros en la península de Hicacos.

Su arena es blanca, fina y pura, compuesta principalmente por coral pulverizado. Allí se concentra la mayor oferta hotelera (todo incluido) del país y, aunque presenta un desarrollo notable, conserva una calidad excepcional de aguas y arena.

Le siguen, en opinión de analistas, Cayo Coco y Cayo Guillermo (Ciego de Ávila): parte del archipiélago Jardines del Rey, conectado con tierra firme por un pedraplén.

Estas son sinónimo de intimidad y naturaleza virgen. Cayo Guillermo destaca por su Playa Pilar, nombrada así por Ernest Hemingway, con dunas de más de 15 metros de altura, santuario de flamencos rosados.

Otras de relevancia son las Playas del Este, en La Habana, entre las que destacan Santa María del Mar, Bacuranao y Guanabo, a solo 20 minutos de la capital, principal balneario local, con un ambiente vibrante y más orientado al turismo masivo.

Le sigue Cayo Largo del Sur (Archipiélago de los Canarreos). Allí destacan Playa Sirena y Paraíso, de arenas blancas y aguas cristalinas. Es un destino exclusivo, solo accesible por avión o catamarán.

También se menciona en Holguín a Guardalavaca, cuyo nombre que se refiere a su historia como refugio de ganado. Es una bahía de aguas tranquilas, con un entorno auténtico y cercano a sitios histórico-arqueológicos de aborígenes.

Y por último, a manera solo de ejemplos, aparece Playa Ancón (Trinidad, Sancti Spíritus):, la mejor de la costa sur que combina el atractivo de una playa coralina con la proximidad a la ciudad museo de Trinidad, Patrimonio de la Humanidad.

Valor de uso de las playas

El uso turístico de las playas cubanas tiene una historia particular, porque a finales del siglo XIX y principios del XX, los balnearios cercanos a las ciudades (como El Vedado o Playas del Este en La Habana) comenzaron a emplearse como sitios terapéuticos y de ocio por la burguesía criolla.

Se construyeron cabañas y clubes sociales, y en la década de 1950 Varadero se consolidó como el Cancún de la época, destino de la élite norteamericana y del juego, con hoteles como el Internacional y el Kawama, bajo un modelo de turismo de lujo y casino.

El siguiente período transcurrió de 1960 a 1970, cuando el turismo se reorientó hacia lo nacional y a países socialistas. Las instalaciones se usaron con frecuencia para vacaciones de trabajadores.

Llegó entonces la década de 1990 y con la caída del bloque socialista, Cuba apostó fuertemente por el turismo internacional de sol y playa como fuente vital de divisas.

Se inició la construcción masiva de hoteles en Varadero, Cayo Coco y otros polos, en joint-ventures con empresas extranjeras.

Se crearon, entre otros, los grupos Cubanacán, Gran Caribe y Gaviota, , en particular este último para desarrollar cayos del norte como Santa María.

Ya para el Siglo XXI se busca diversificar la oferta más allá del todo incluido y se promueven el turismo de naturaleza, cultural,  y náutico.

La conservación de los ecosistemas costeros (dunas, manglares, arrecifes) gana importancia ante amenazas como la erosión y el cambio climático, y las playas se posicionan en primeros planos del atractivo turístico.

Datos y conservación

Gran parte de la plataforma insular cubana está rodeada de playas y cayos. En cuanto a extensicón, tiene aproximadamente 67 000 kilómetros cuadrados,

Amenazas como la erosión costera fenómeno acelerado por el cambio climático (elevación del nivel del mar), la construcción inadecuada y la extracción desmesurada, elementos enfrentados por el gobierno, afecta a más del 80 % de las playas arenosas.

Existe un Programa Nacional de Protección de Playas que incluye monitoreo constante, prohibición de extracción de arena, regeneración artificial con arena dragada (como en Varadero) y restauración de dunas y vegetación nativa (uva caleta, Hicaco).

Además, se recomienda un turista responsable, que use los accesos designados, evite caminar sobre la vegetación de duna, no extraiga arena o corales, y use protector solar biodegradable para preservar los arrecifes.

Las playas cubanas ofrecen mucho más que un paisaje idílico. Son la puerta de entrada a una experiencia que combina relax absoluto en entornos naturales privilegiados con la posibilidad de sumergirse en la cultura, la historia y la calidez caribeña.

Desde el famoso balneario de Varadero hasta la intimidad de un cayo virgen, la arena cubana es testigo de la transformación del país y sigue siendo su principal reclamo para el mundo. Su futuro depende de un equilibrio delicado entre el disfrute turístico y la protección de ese frágil e invaluable patrimonio natural, bajo programas exigentes que implican una protección de toda esa belleza.

Esto lo reseñan documentos del Instituto de Oceanología, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) y el Estudio Nacional sobre la Erosión de las Playas Cubanas y Medidas de Adaptación.

Otras reseñas sobre el asunto las aporta el Ministerio de Turismo de Cuba (Mintur), el Anuario Estadístico del Turismo, entre muchos más estudios e indicadores que corroboran lo descrito.

Pero al margen de textos, indagaciones, opiniones y reseñas, se trata de un panorama poético, extendido por todo el archipiélago, que aún tiene mucho que aportar al turismo.

 

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