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La naturaleza selecta del Parque Nacional Caguanes

El Parque Caguanes, declarado por la Unesco como Reserva de la Biosfera, es uno de los hábitats costeros mejores conservados del archipiélago cubano

La naturaleza singular del Parque Caguanes lo convierten en uno de los hábitats costeros mejores conservados del archipiélago cubano y una de las principales áreas protegidas declaradas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) como Reserva de la Biosfera.

Por su ubicación en el litoral norte cubano y su extensión de más de 22 000 hectáreas de áreas marinas, cayos, manglares, ciénagas y cavernas este Parque Nacional resguarda un variado catálogo de especies de la flora y la fauna caribeña y cubana.

Caguanes se extiende desde Cayo Aguada hasta Cerrotico de Judas y constituye área núcleo dentro de la Bahía de Buena Vista, Sitio Ramsar desde el año 2000, una extensa franja que abarca territorios de las provincias Villa Clara, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila.

Sin embargo, este paisaje privilegiado también sintió la fuerza destructora del huracán Irma que a inicios de septiembre afectó la costa norte del centro occidente cubano con intensos vientos, precipitaciones y olas de más de cinco metros de altura.

Según informe presentado al Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (Citma), en Caguanes se estima la muerte de unos 500 flamencos y otros 1 000 ejemplares de aves acuáticas como garzas, sevillas y corúas y se reportan perjuicios en los ecosistemas más importantes: marino, de manglar, bosques y cayos.

Los embates del poderoso fenómeno meteorológico provocaron valiosas pérdidas en la biodiversidad, que todavía evalúan los expertos, quienes confirmaron que, a pesar de Irma, Caguanes todavía preserva sus probados valores paisajísticos.

 Un edén costero

El Parque Nacional Caguanes, declarado por la Unesco como Reserva de la Biosfera, abarca una porción de la región norte del municipio de Yaguajay, provincia de Sancti Spíritus, a unos 360 kilómetros al este de La Habana.

Aunque la mayoría de su extensión es marina (unas 11 990 hectáreas), en su composición sobresalen Cayo Caguanes, que da nombre al parque, la Ciénaga de Guayaberas y otros 10 islotes llamados Cayos de Piedra debido a su morfología única en el archipiélago cubano.

En su contexto geográfico destaca el sistema de colinas, cámaras subterráneas y dolinas de deslumbrante belleza, donde los procesos de erosión y disolución han provocado la formación de elementos físicos peculiares como puentes y arcos naturales, grutas y cuevas sumergidas, dando paso a un peculiar paisaje.

Allí se localizan unas 200 especies animales dispersas en los diferentes hábitats identificados. Más de 80 de estas se consideran endémicas, lo que confirma la vasta representatividad de la fauna cubana y caribeña en Caguanes.

Entre los muchos secretos del parque, los expertos señalan el endemismo local representado por cinco moluscos, además de la existencia de todas las especies de murciélagos cavernícolas de Cuba, entre estas la mayor colonia de la denominada pescador, identificada en cuevas del territorio nacional.

Además se calcula la convivencia de más de 230 especies de la flora pertenecientes a 177 géneros correspondientes a 75 familias.

Entre las formaciones vegetales presentes destaca el manglar, principal barrera protectora contra los fuertes oleajes que degradan las costas bajas, regulador del avance de la salinización tierra adentro y que, en efecto inverso, retiene los sedimentos arrastrados por las corrientes hacia la costa.

Allí se han identificado cuatro especies básicas: mangle rojo, mangle prieto, patabán y yana los cuales, a su vez, sirven de refugio a gran variedad de plantas y animales.

Otros ecosistemas privilegiados del área son el bosque semidesiduo sobre substrato calcáreo y la zona marina.

El primero constituye hábitat idóneo para el desarrollo de una biodiversidad valiosa a nivel nacional y regional donde destacan especies como tocororos, cartacubas, iguanas, murciélagos mariposa (el más diminuto del mundo) y la única esponja cavernícola conocida.

Por otra parte, el ecosistema marino -compuesto por rocas, manglares y agua- sirve de refugio a manatíes y flamencos, que inundan de color rosa las lagunas del paisaje costero.

Secretos de la prehistoria cubana

En convivencia armoniosa con la naturaleza, el Parque Nacional Caguanes conserva claves de la prehistoria cubana que los expertos reconocen como de suma importancia tanto para entender la formación del archipiélago como para descubrir evidencias de sus primeros pobladores.

Por ejemplo, en el área de los Cayos de Piedra -distribuidos sobre la bahía formando un rosario de pequeñas islas- se encuentra un núcleo geológico constituido por 14 cúpulas cársicas de rocas calcáreas del mioceno, cuya antigüedad se calcula entre 25 y 30 millones de años.

Asimismo, sus cuevas constituyen zonas espeleológicas muy representativas del país con más de 40 sitios arqueológicos, de los cuales 39 se encuentran precisamente en los cayos.

Estas evidencias confirman la presencia en el área de los dos grupos principales de culturas aborígenes que poblaron el archipiélago cubano: recolectores, pescadores y cazadores y las comunidades neolíticas que practicaban, además, la cerámica y la agricultura.

Como evidencia de esta etapa permanecen 263 pictografías de colores negro y rojo y los restos de un antiguo poblado palafítico con material arqueológico, como gubias de concha, cerámicas decoradas, hachas petaloides, cuentas de collares, colgantes y otros símbolos.

La resistencia a la naturaleza

Precisamente por sus valores paisajísticos y evidencias espeleoarqueológicas únicas en esta parte de la Isla, Caguanes representa una de las zonas más vulnerables de la costa centro norte de Cuba, la más afectada por el azote del fenómeno Irma.

El director de ese Parque Nacional, Niorgis Valentín, explicó que las mayores afectaciones fueron a poblaciones de aves, peces y a gran parte de las 3 800 hectáreas de mangle.

Ejemplares de corúas de mar, sevillas, marbellas, zarapicos, gaviotas y garzas sufrieron los embates del mar y el viento que dañaron con particular fuerza a las poblaciones de flamencos, explicó Valentín.

Por su parte el delegado del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente en la provincia, Leonel Díaz, consideró como lamentables los perjuicios ocurridos a la flora del lugar, en particular a las poblaciones de mangle, unas de las mejores del país, pues se encontraban alejadas de cualquier vertimiento industrial y debido a su ubicación costera, “calculamos que cerca de 40 % sufrió daños parciales”, puntualizó.

En una valoración preliminar, Valentín explicó que las formaciones vegetales azotadas deben recuperarse en un plazo de dos o tres años, aunque no así los individuos de árboles más antiguos de especies como palmas y mangle localizados en Ciénaga de Guayaberas.

De igual forma, los expertos pronostican una favorable recuperación de la avifauna por las condiciones naturales para la nidificación y el desarrollo de las familias afectadas.

Este parque constituye un área muy importante para el centro de Cuba por la cantidad de sus ecosistemas marinos costeros, lo que posibilita el hábitat de todas estas especies que habitualmente nidifican, se desarrollan y hacen la vida normal, agrega el director.

Se trata de un hábitat conservado que no obstante el devastador paso de Irma, posee condiciones para que los ecosistemas se restablezcan por sí mismos, devolviéndole a Caguanes los encantos de la naturaleza selecta de la costa norte cubana. (PL)