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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Somelier y viñedos en Cuba

Anónimos agricultores que en los surcos del sur de la capital del país, hacen que el plantío de uvas deje de ser aquí un cultivo exótico.

El reciente recorrido de un grupo de experimentados y noveles sommeliers de Ciudad de La Habana por el viñedo de la Empresa de Cultivos Varios de Batabanó, invitados por Bodegas del Caribe, originó las más agradables sorpresas, tanto de los nuevos especialistas de la hotelería cubana, como de los bisoños cultivadores de la vid que se empeñan en lograr un producto de origen genuinamente cubano.

Y es que ese intercambio -hasta hace muy poco inimaginable en suelo de Cuba-ha permitido descubrir un admirable lenguaje común entre quienes hoy en esta isla caribeña se adentran en el universo de los vinos tanto desde renombrados hoteles, restaurantes y tiendas especializadas, como entre los casi anónimos agricultores que en los surcos del sur de la capital del país, hacen que el plantío de uvas deje de ser aquí un cultivo exótico. Según Yamir Pelegrino Rodríguez, presidente del Club, “para nosotros es importante venir a beber de la base, andar el campo donde se cultiva la vid -aún de manera incipiente-, pero con sus primeros logros que hemos comprobado los participantes en esta visita, en su mayoría, trabajadores de hoteles, restaurantes, especialistas de empresas proveedoras de vino, tiendas y demás establecimientos comerciales de la capital cubana”.

Para Ernesto Cárdenas Díaz, del restaurante Sierra Maestra, del hotel Habana Libre, “venir a este lugar resultó una experiencia inolvidable y valiosa para nosotros, porque es fundamental conocer sobre el vino que se vende, sus orígenes, variedades, formas de cultivar, apodar, cosechar y otras muchas cosas. Siempre en una explicación y sugerencia que hagas al cliente sobre una determinada marca, tienes que saber al dedillo todo ese producto y si no tienes base no lograrás tu propósito”.

También Alejandro Reyes Herrera, , con diez años en el sector de la gastronomía, considera que fue esta “una experiencia maravillosa, estoy tratando de recolectar las hojas de las diferentes variedades de uvas que están plantadas aquí para mostrarlas a clientes y a otras personas interesadas. Es una base de estudio interesante y provechosa.

“Me ha impresionado, comó, se dan las uvas, el esfuerzo de los participantes en este proyecto, quienes demuestran que es factible este cultivo en la Isla, y muy especialmente su dedicación por cultivar bien y que rinda para lograr un buen vino cubano”.

Según Yamilé Muñoz Pang, con 12 años en la gastronomía, las motivaciones para hacerse sommelier se las despertó el maitre de su hotel durante un curso especializado, “y no quise dejar pasar esta oportunidad que me ofreció ahora el Club de Sommelier, para continuar aprendiendo más sobre el mundo de los vinos”.

Jesús Sifredo Pares, sommelier del Complejo Turístico La Giraldilla, comentó que nunca antes había visitado un viñedo como este, “donde he visto in situ sus características naturales y sobre todo, constatar la disposición laboriosa de los hombres que atienden esta plantación. Todo esto contribuye a enriquecer nuestros conocimientos y vivencias, que trasladaremos luego a los clientes, y nos valdrá, además, para testificar que en Cuba también se pueden lograr buenos vinos”.

Para el sommelier Carlos Arturo Pérez Aguilar, del Hostal Valencia, de La Habana Vieja, fue una grata sorpresa ver lo que se hace en el viñedo de Batabanó, “porque Cuba –al menos lo que se dice- no es un país apropiado por su clima para el cultivo de la uva, y sin embargo, ya hay aquí una experiencia que puede ser muy fructífera para lograr un vino verdaderamente cubano, con una calidad aceptable, que puede interesar al turista que busca el producto genuino de la nación que visita”.

Por su parte, la especialista Miriam Francisca Alfonso Sosa, capitana de salón del Hotel Armadores de Santander, del Centro Histórico de la capital, explicó que nuevos cursos de adiestramiento sobre la actividad del sommelier y la comercialización de los vinos en el mercado cubano, se desarrollarán en otros polos turísticos del país.

La también profesora adjunta de la cátedra de sommeliería del Centro de Altos Estudios de Hotelería y Turismo del Hotel Sevilla, subrayó que para poder vender hay primero que conocer, y lo que busca el Club de Sommelier con el apoyo de Formatur, es precisamente contribuir a que los profesionales del sector sepan más sobre el tema para que su gestión de venta sea mejor.

Respaldados por Bodegas del Caribe se iniciará un curso para sommelier y vendedores del polo turístico de Cayo Santamaría, en el litoral norte de Villa Clara, con el objetivo de trasmitir conocimientos básicos sobre el mundo de los vinos, su comercialización y la marca cubana Castillo del Wajay.