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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Economía en Miami para unos, hambre para otros

En los cuatro condados de Miami, el 13,4 % de los habitantes a veces no saben cómo van a asegurar su próxima comida

Pese a las grandes campañas informativas donde se enaltecen las bondades de la ciudad estadounidense de Miami, la realidad se va abriendo paso hasta en los mismos diarios de esa comunidad en los cuales, en pequeñas ocasiones, publican la verdadera situación de pobreza e inseguridad de miles de sus habitantes, muchos de ellos niños y personas de la tercera edad.

¿Sabía usted que un estudio realizado por Feeding South Florida, denominado Mapa de la brecha alimenticia 2016, muestra que 784 110 personas en los cuatro condados de Miami, 13,4 % de los habitantes, a veces no saben cómo van a asegurar su próxima comida? Lo que es más, indica que de esa población por lo menos 264 280 menores van a dormir con hambre.

Artículos publicados en los periódicos El Nuevo Herald y Diario de las Américas (ambos controlados por la ultraderecha cubanoamericana, especializados en publicar informaciones falsas, peyorativas y manipuladas contra Venezuela, Cuba y muchos de los gobiernos progresistas de América Latina) y otro en la revista La Nueva Réplica, señalan los enormes problemas que padecen miles de ciudadanos en ese Estado del llamado Primer Mundo, que cada día ve aparecer por sus calles a personas que se unen al ejército de los pobres.

A los diarios en cuestión no les ha quedado más remedio que señalar las graves circunstancias existentes en las ciudades miamenses.

Indica un artículo del Herald publicado el 18 de mayo, que en una zona turística, donde acuden visitantes de todo el mundo para disfrutar del sol, el mar y la buena comida en restaurantes de alta categoría, permanecen cientos de miles de personas, incluso niños, que todas las noches se van a la cama sin haber ingerido alimento alguno.

Significa que eso es exactamente lo que pasa en los cuatro condados (Palm Beach, Broward, Miami-Dade y Monroe) que componen el sur de la Florida y, según el estudio del Feeding South, muestra que las peores condiciones de inseguridad alimenticia, como el documento califica la situación, están en Palm Beach, considerado como de los condados más acaudalados de Florida.

Aunque muchos pasan hambre, el conjunto de problemas varía de condado a condado y perjudica en alto grado a los niños pues el estudio asegura que bajo la denominada inseguridad alimentaria se halla 22,5 % de los menores en Palm Beach; 21,8 % en el condado Miami Dade; 20,6 % en el condado Broward y 20,2 en el condado Monroe.

Los individuos mencionados en el estudio como afectados por la sofisticada denominación de deficiencias alimenticias incluyen a los que reciben cupones del Gobierno para comprar alimentos, a quienes no califican para recibir estos pero que dependen de programas de emergencia como comedores, a los que no tienen hogar o no pueden acceder a sitios al aire libre donde sirven comida gratis y a los imposibilitados de comprar alimentos.

El Diario de las Américas se refiere a las penurias de muchos ciudadanos, y cataloga de escalofriante que, para una ciudad del llamado Primer Mundo como Miami-Dade, 24,5 % de los hispanos de la tercera edad en vivan en la pobreza.

Según la organización Miami Matters, que valora los índices del nivel de vida, la salud y otros pormenores, asegura que casi un cuarto de la población hispana que sobrepasa los 65 años de vida, cerca de 50 000 personas, vivo, o trata de sobrevivir, por debajo del índice de 11 500 dólares al año estipulado por el Gobierno federal.

Los mayores de edad, que viven por debajo del nivel de pobreza, conforman un grupo muy vulnerable, dadas las limitaciones físicas, las necesidades médicas y el aislamiento social de que son objeto, manifiesta el comunicado emitido por el grupo independiente, que cuenta con el apoyo de The Health Council of South Florida y un equipo de analistas que estudia las características del nivel de vida de la sociedad.

Quienes llegan a la tercera edad viven prácticamente sujetos a las entradas económicas que provienen de la jubilación, los planes especiales de retiro o la ayuda suplementaria de la seguridad social, subrayó el documento.

El informe, asegura el periódico, no es capaz de reflejar las penurias económicas que cada uno de esos 50 000 seres humanos afronta a diario, porque no les alcanza el dinero para pagar un pequeño apartamento que cuesta de 700 a 900 dólares al mes, la electricidad y el seguro del medicare, entre otros gastos.

A esas penurias se suma una que atenta aún más contra la salud de sus habitantes pues existen en Florida 850 000 personas pobres que no tienen acceso al Medicaid (ayuda del gobierno a personas enfermas y de bajo nivel adquisitivo).

Ellos deben seccionar las pastillas a la mitad, piden prestado dinero o sacan sus fondos de retiro para los copagos, y esperan meses o a veces un año para ver al médico. Es una manera agotadora y azarosa de recibir atención médica, especialmente cuando las personas sufren su momento más vulnerable: cuando están enfermas, dice un artículo de la versión en inglés de The Miami Herald.

En un extenso reportaje gráfico firmado por Max Lesnik, la revista La Nueva Réplica explica que a Miami le llaman la capital del sol por las aguas claras y calientes de sus playas de arena fina que atraen a sus entornos millones de turistas todos los años.

También, dice, es la ciudad de los sueños derrumbados de varios miles de hombres y mujeres que andan sin hogar ni destino, convirtiéndose en lo que las estadísticas del censo poblacional clasifican como desamparados. Son los homeless (sin hogar) de quienes tanto se habla con palabras de compasión pero que, de verdad, reciben muy poca -o nula- atención.

La Nueva Réplica cita numerosos casos, entre ellos el de Ramón Fonseca, cubano que arribó a Estados Unidos en 1980 por el puente de Mariel y está desempleado y sin hogar, vive ¨donde lo agarre la noche en una calle cualquiera del centro de la ciudad. Come lo que consigue y se baña cuando llueve.

En 10 gráficas aparecidas en la revista se muestran las penurias de miles de inmigrantes que no han podido hallar el llamado sueño americano.