Un total de 48 millones de personas están sin empleo en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) Autor: Internet Publicado: 21/06/2021 | 09:25 pm
En París se conoció que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), rebajó sus previsiones de crecimiento económico mundial para 2015 y 2016, al tiempo que consideró esencial incentivar la inversión, de acuerdo con un despacho de Prensa Latina fichado en la Ciudad Luz.
El Producto Interno Bruto (PIB) avanzará este año 3,1 % desde 3,6 % previsto en noviembre pasado, sobre todo por el débil comportamiento del primer trimestre de este año, detalló en un informe dado a conocer en esta capital. Para 2016, los cálculos apuntan a que el indicador crecerá 3,8 puntos, también por debajo de 3,9 % estimado con anterioridad.
Las cifras menos favorables corresponden a Estados Unidos, país para el que prevé un avance del PIB de 2 % en 2015 y de 2,8 % en 2016, lo cual contrasta con 3,1 % y los tres puntos, respectivamente, adelantados hace unos meses. La OCDE atribuyó el deterioro en las estimaciones al fortalecimiento del dólar y el gradual endurecimiento de las condiciones financieras, entre otros factores.
En la zona euro, la actividad será apoyada por los precios más bajos del petróleo, la depreciación de las divisas y de las medidas monetarias. En el caso de América Latina, prevé que el avance económico se recupere en la segunda mitad de 2015 y gane más velocidad hacia su crecimiento potencial en 2016, aunque con notables diferencias entre los países.
Según la Organización, este repunte en la actividad vendrá motivado por una mayor demanda externa. "Reformas estructurales adicionales en América Latina contribuirían de forma importante a las perspectivas económicas de medio plazo y a fortalecer el progreso social alcanzado durante la última década".
Las reformas profundas deberían centrarse en cuatro prioridades: aumentar la productividad, reducir la desigualdad, reforzar las instituciones y mejorar la sostenibilidad, enfatizó.
Un compromiso continuo con estas prioridades de política no sólo contribuiría a un mayor crecimiento económico sino también a potenciar la resistencia frente a nuevos choques y reducir el riesgo de bruscas ralentizaciones como resultado de la evolución de la economía global, recomendó.








