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Semanario Económico y Financiero de Cuba

En máximos históricos las bolsas estadounidenses

Aunque es pronto para señalar recesión económica inminente, no puede esperarse tal desenlace para 2020

“Los indicadores económicos adelantados usados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se han adentrado en zonas de peligro que coinciden en apuntar desaceleración. La gran mayoría de los organismos oficiales, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional (FMI) o la OCDE y de analistas, expertos, economistas o gestores están revisando las proyecciones de crecimiento a la baja y muchos de ellos coinciden en identificar el año pasado como el año en que finaliza el ciclo económico expansivo de la última década. En caso de acertar en sus previsiones, surge la incertidumbre y dudas razonables sobre la dureza del impacto que causará en las economías (gobiernos, empresas y particulares) lastradas por unos niveles de deuda históricamente altos y difíciles de gestionar sin crecimiento económico”, plantea Antonio Iruzubieta, analista financiero independiente en el artículo BOLSA ¿Es la hora de replantearse estrategias? Y  añade:

(…) “En las últimas décadas, se ha observado que los mercados financieros han anticipado y/o arrastrado a las economías a las grandes recesiones...  

“En este sentido, la inquietud sobre aquellos agentes con excesos de deuda más disparatados cobra mayor protagonismo, tal como recordó el FMI el pasado 16 de noviembre, en su Informe de Estabilidad Financiera Global, alertando de excesos y particularmente en el sector de leveraged loans o préstamos apalancados,  excesos especulativos alcanzando niveles amenazantes.

“Los inversores se alejan del riesgo de deuda corporativa, el volumen total del mercado de deuda corporativa se ha duplicado desde 2007, hasta superar los nueve BILLONES -trillones- actuales. Para comparar cifras, no por ello riesgos directos, el volumen total de Subprime en 2007 rondaba los TRES BILLONES...

“La desaceleración global avanza lenta pero segura y aunque aún es pronto para señalar recesión económica inminente, no es descabellado esperar tal desenlace para 2020. Será entonces cuando termine el impulso de la reforma fiscal de Trump, aquella que se iba a pagar por sí sola pero que en realidad es responsable de catapultar el déficit y la deuda a niveles insólitos y, por tanto, cuando los beneficios de la reforma se convertirán en lastres para la economía. El ratio de Deuda-PIB americano se ha situado holgadamente sobre la polémica cota del 100 %, está en el 105 %, y subiendo con un déficit esperado para el presente año fiscal próximo al 5 % y superando por primera vez en la historia la marca del BILLÓN de dólares...”

Con la bolsa americana en máximos históricos y la economía coronando ya su expansión más larga de la historia, los estadounidenses celebran el tradicional 4 de julio en un momento de fatiga. Un debilitamiento que se deja notar en algunos de los pilares que respaldan la marcha del país, como es el mercado laboral.

En una sesión en la que tanto los mercados de bonos como los de acciones subieron con fuerza, la mayoría de los principales índices bursátiles europeos y estadounidenses cerraron en máximos anuales, con el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq Composite marcando nuevos máximos históricos.

Debemos resaltar que, a diferencia de los otros dos índices estadounidenses, que ya habían alcanzado en 2019 varios máximos históricos, el Dow Jones no lo hacía desde el 3 de octubre del año pasado, habiéndose quedado algo más rezagado que el resto al estar integrado por muchos valores de corte industrial, los cuales se han visto más penalizados por el conflicto comercial entre EE.UU. y China.

Es curioso que, en una jornada tan significativa como la del 4 de julio, las celebraciones de los estadounidenses estén protagonizadas implícitamente por productos Made in China. De los casi 6,3 millones de dólares en banderas importadas el año pasado, casi todas llegaron desde el Gigante asiático. Tradicionalmente, los estadounidenses gastan más de 1 000 millones de dólares en fuegos artificiales cada año, gran parte de los cuales se utilizan durante el 4 de julio, y el 99 % de son importados del país asiático.

Pero lo más llamativo del  jueves último volvió a ser el hecho de que tanto los bonos como las acciones volvieron a subir al unísono, con las rentabilidades de los primeros, especialmente en Europa, marcando nuevos mínimos históricos.

En los mercados financieros, salvo el parqué londinense, el Footsie 10, que cerró en negativo (-0,08 %) al detenerse en 7 603,58 unidades, el resto de las plazas  subieron: e1 Dax de Fráncfort hasta 12 629,90; el parisino Cac 40: 5 620,73 (-0,03 %); el Dow Jones estadounidense: 26 966,00 (0,67 %) y el Nikkei de Tokio: 21 702,45 (0,30 %). 

El parqué tokiota cerró sus dos sesiones anteriores en verde, animada por la decisión de Washington y de Pekín de reanudar sus negociaciones para cerrar su guerra comercial, adoptada por los presidentes de EE.UU. y China, Donald Trump y Xi Jinping, cuando asistieron el pasado fin de semana a la cumbre del G20 en Osaka.

Pero ya comenzó a rebajarse el optimismo, según los analistas, teniendo en cuenta que hay mucho camino por recorrer a partir del momento en que se sienten a la mesa los negociadores de ambas partes.

Tras las fuertes subidas de la sesión de la víspera, los índices bursátiles se mostraron algo más débiles en la sesión del jueves pasado. Quizás a los inversores les ha dado un poco de vértigo pensar que los índices europeos se encuentran en máximos anuales.

A los inversores también les pesó que Wall Street cerrara por la festividad del Día de la Independencia. Y en la víspera de la publicación del informe oficial de empleo americano correspondiente al mes de julio y que puede tener la capacidad de alterar la decisión de la Reserva Federal norteamericana sobre los tipos de interés en la reunión que mantendrá el próximo 31 de julio. El mercado pone una bajada del precio del dinero. 

En el mercado de divisas, el tipo de cambio entre el euro y el dólar se mantenía prácticamente sin cambios en el entorno de 1,1285 unidades. 

En el mercado de materias primas, caída del precio de la onza de oro: al cierre de la sesión europea se dejaba un 0,25%, hasta los 1 415 dólares.

El barril de Brent, de referencia en Europa, retrocedía un 0,6%, hasta los 63,43 dólares Con la bolsa americana en máximos históricos y la economía coronando ya su expansión más larga de la historia, los estadounidenses celebran el tradicional 4 de julio en un momento de fatiga. Un debilitamiento que se deja notar en algunos de los pilares que respaldan la marcha del país, como es el mercado laboral.

En Nueva York la jornada bursátil del miércoles anterior  se  inició   con alzas superiores al 0,2 % para sus principales indicadores. Así, el Nasdaq y el S&P 500 subieron un 0,24 % y el Dow Jones, un 0,22 %.

Por su parte, las principales plazas europeas, que iniciaron el día con ascensos, ampliaban también sus ganancias a media sesión, aunque ligeramente por debajo del ascenso de Madrid. Así, Fráncfort se revalorizaba un 0,8 %, mientras que Londres y París avanzaban un 0,7 %. Por su parte, el barril de Brent iniciaba la jornada con avances del 0,43 %, hasta situarse en los 62,67 dólares.

Prácticamente plano fue el tono de la Bolsa de Nueva York tras su apertura el martes último, ya que sus tres principales indicadores cotizaban con poca fuerza tras la resaca del G20. Así, tanto el Dow Jones, como el S&P 500 y el Nasdaq cayeron menos de un 0,1 %.

Las principales plazas europeas también se mantenían cerca del equilibrio, siendo Londres la que más se revalorizaba (+0,49 %); mientras que París (-0,17 %) y Fráncfort (-0,09 %) pugnaban por dejar el terreno negativo. Al término de la jornada bursátil en Nueva York, el Dow Jones de Industriales subió 0,26 % o 69,25 puntos, hasta los 26 786,68 enteros.

Al cierre de los parqués neoyorquinos, el oro subía hasta los 1416,80 dólares la onza, la rentabilidad de los bonos del Tesoro a diez años caía por debajo del 2 % hasta el 1,976 %, en tanto que el dólar ganaba terreno al euro con un cambio de 1,1284.

El petróleo protagonizó una fuerte caída y el precio del crudo intermedio de Texas (WTI) cayó ese martes un 4,8 % y cerró en 56,25 dólares el barril entre temores a la desaceleración económica y pese al acuerdo alcanzado por la OPEP y sus aliados para extender sus recortes de producción hasta finales de marzo de 2020.

Las principales plazas europeas también se mantenían cerca del equilibrio, siendo Londres la que más se revalorizaba (+0,49 %); mientras que París (-0,17 %) y Fráncfort (-0,09 %) pugnaban por dejar el terreno negativo. La Bolsa de Tokio a cerró la jornada con cambios mínimos, apenas un 0,11 % al alza, hasta finalizar en los 21 754 puntos.  La OPEP acordó el pasado lunes en Viena prorrogar hasta el 31 de marzo de 2020 el recorte de la producción que entró en vigor en enero.

Las bolsas de Europa empezaron julio con optimismo. Tras fuertes altas acumuladas (del 15%, en el caso del EuroStoxx 50), el Viejo Continente cotizó el primer día de este mes con subidas generalizadas, alzas que fueron precedidas por las plazas asiáticas y que afianzaron Wall Street con sus nuevos máximos históricos. Los inversionistas negociaron 1 492 millones de euros. ¿El principal motivo de todos estos ascensos? La nueva (y esperada) tregua comercial entre Estados Unidos y China, acordada el pasado fin de semana en el marco de la cumbre del G 20 que se celebró en Osaka (Japón).

 Este encuentro fue anunciado a mediados de junio y, desde entonces, creó una alta expectación entre los analistas e inversores. Entre otras cosas, el Coloso norteño aceptó no imponer más aranceles al Gigante asiático China (una habitual amenaza de Trump en las últimas semanas) y levantar parte del veto sobre la fabricante de móviles Huawei.

Pese a todo, los expertos señalaron que no se debían lanzar las campanas al vuelo todavía. Tal y como afirmaron analistas las dos naciones están aún lejos de cerrar un acuerdo en toda regla. Persisten desacuerdos importantes entre ambos países, tanto en lo relativo a Huawei como en la escasa disposición de China a acometer las reformas estructurales que le exige EE.UU.

Para estos expertos, la baja probabilidad de que la nueva tregua entre las dos potencias vaya a resolver sus problemas de fondo se refleja en que apenas han variado las expectativas del mercado de que la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) reduzca los tipos de interés en su próxima reunión, a finales de mes. Es decir, se espera que el Banco Central estadounidense recorte el precio del dinero. (Fuentes: elEconomista.es, finanzas.com,televisa. NEWS)