Autor: Internet Publicado: 21/06/2021 | 09:34 pm
A poca distancia de Valparaíso e Isla Negra, donde sobresale una de las Casas-Museo de Pablo Neruda, Viña Matetic se consagra hoy a una producción de vinos orgánicos en hermosos valles de Chile.
La idea de hacer las bebidas de carácter orgánico y biodinámico no es en modo alguno una consigna, como revelaron el gerente general, Arturo Larraín, y el enólogo Julio Bastidas, dos apasionados del tema.
El primer impacto son las ovejas pastando dentro de los cultivos de uvas. Viña Matetic, que debe su nombre a una familia chilena de ancestros croatas, utiliza más de 2 000 animales para conservar sus cosechas en estado absolutamente natural.
"Nuestra meta es cero químicos, pero tampoco estamos ajenos a plagas y otros fenómenos. Ovejas, gallinas, gansos y vacuno hacen el trabajo en la tierra y luego elaboramos diversos preparados naturales", explica Bastidas.
“El suelo necesita de compostajes (abono orgánico) y de varias formas logramos nutrirlo con elementos extraídos de la naturaleza y de los animales”, acotó.
El experto mostró la forma de recolección de flores de manzanilla y otras plantas medicinales, que se concentran y fermentan con desechos animales y luego se entierran, para devolverle a la tierra sus capacidades.
“Hay un concepto de empresa global, integrada, con apenas 60 trabajadores en plantilla y en temporada de cosecha 100 en total, para cubrir las 160 hectáreas de viñedos costeros con variedades de clima frío".
El gerente Larraín detalló que Matetic produce solamente vinos de alta gama de precios que van de 20 dólares en adelante la botella, con una producción de 58 000 cajas al año y exportaciones a 32 países. "Vendemos poco más de 3 000 000 de dólares y estamos especializados en las variedades Syrah, Pinot Noir, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Rieslin, Gewurztraminer y Blend, en las marcas Corralillo, EQ y el ícono Matetic", precisó el directivo.
Una degustación del Syrah EQ 2012 permitió apreciar la calidad de un producto sustentable, creado por la casa y que mereció recientemente el Premio como Mejor Vino Biodinámico del Mundo otorgado por el concurso International Wine Challenge de Londres.
Como prueba inequívoca del compromiso con el medio ambiente, sobresale la bodega, diseñada en conjunto con el arquitecto noruego Laurence Odfjell, con capacidad para almacenar 300 000 litros y un diseño de flujo gravitacional.
La historia se completa con un hotel de siete habitaciones, rodeado de una espectacular belleza natural, en medio del silencio y la oportunidad de conocer los viñedos, la Casa de Neruda en Isla Negra y otros placeres del campo. (PL)








