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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Frutales, un mundo por conquistar

Estos cultivos demandan producciones más competitivas que puedan satisfacer las necesidades nacionales y también insertarse con mayor presencia en el mercado internacional

La Estrategia Económico-Social para el impulso de la economía y el enfrentamiento a la crisis mundial provocada por la Covid-19 contempla como uno de sus aspectos centrales la producción nacional de alimentos, “fuente principal de alimentación del pueblo y de acumulación para el desarrollo”.

Entre las principales medidas para fijadas para ello, indica el documento,  se encuentran impulsar el autoabastecimiento municipal de productos agropecuarios a partir de su implantación hasta el nivel de consejo popular, comunidades, unidades productoras y productores, de modo que haya mayor adecuación con la demanda local. En ese sentido, los mayores aportes se concentrarán en hortalizas, viandas, granos, frutas, ganado menor y acuicultura, y deberá estar sustentado Ccon un mínimo de recursos importados.

Por otra parte, se priorizaría el desarrollo de las exportaciones y su encadenamiento con los productores agropecuarios y la industria nacional, para los fondos exportables, frutas, vegetales, tabaco, carbón vegetal, café, cacao, productos apícolas y otros, sobre la base de  financiar  los gastos con los ingresos por exportaciones de los propios productos.

Esas medidas, que contemplan entre sus prioridades a las frutas, demandan de resultados superiores en la producción de las diferentes variedades de frutales.

Panorama de los frutales

De acuerdo con datos publicados por el Ministerio de la Agricultura, en la actualidad el Grupo Agrícola (GAG) cuenta con un registro de plantaciones de 54 702 hectáreas (ha) de frutales, de ellas están en producción 41 319 y en fomentos 13 537.

La composición por variedades revela que la mayor cantidad de áreas se concentran en el mango, con 21 219 ha; piña, 4 339 ha; guayaba, 4 236 ha; fruta bomba, 2 878 ha; coco, 2 404 ha,  aguacate 688 ha y otros cultivos, 6 890 ha.

En años recientes -indica la fuente- la producción de frutales manifestó un comportamiento favorable, pues se alcanzaron crecimientos anuales: 2017, 147 051 toneladas (t); en el 2018, 274 199 t (para un incremento de 86 %;), y 2019, cuando se cosecharon 299 551 t, para un alza de 9 %.  Para el 2020 se estimó un cumplimiento del plan de 209 100 t, lo que representaba un decrecimiento de unas de 90 451 t.

Entre las estrategias adoptadas se incluyó el fomento de las siembras. Pese a dificultades por la falta de insumos y tecnologías del cultivo, entre 2017 y 2019 el comportamiento fue ascendente: en el año 2017 se sembraron 4 719 ha, en 2018, 8 075, para un aumento de 71 %, mientras que en 2019, se creció en un 10 %,  para un total de 8 894 ha plantadas.

Donde nacen las frutas

En Cuba existe un programa de cooperativas seleccionadas para impulsar el programa de frutales, iniciado en junio de 2008, que abarca en la actualidad 353 unidades, las cuales ocupaban, hasta octubre de 2020, 26 393 hectáreas, cifra que representa el 19 % de toda el área dedicada a la producción de frutales en el país.

Hasta esa fecha, se habían sembrado 6 545 ha de 5 925 planificadas, en tanto, se obtuvieron 99 951 t, de 85 501 proyectadas, muy distante aun de la demanda de frutas para la industria, el turismo, el consumos y otros destinos, entre ellos, la exportación. Estadísticas indican que una tonelada de mango en el mercado internacional puede cotizarse a unos 2 610 dólares, mientras que la de pulpa puede alcanzar alrededor de 1 218.

Al cierre de octubre de 2020 el Grupo Agrícola del Ministerio de la Agricultura de Cuba, contaba con un inventario de plantaciones de 11 907 ha de cítricos, de ellas, estaban en producción 7 419 ha y en fomento 4 487.

De acuerdo con información del GAG, el efecto de las plagas y enfermedades, así como la insuficiencia de los insumos necesarios para la atención a las plantaciones, ha venido acelerando un decrecimiento en la producción de cítricos. El aseguramiento de la tecnología del cultivo en estos últimos años ha sido muy inestable, agravándose más en el 2020, cuando prácticamente no se pudo acceder a financiamiento para garantizarla.

Proyectos, un impulso

A los programas de desarrollo de la fruticultura en Cuba tributan dos proyectos: el de Fincas Integrales de Frutales y Agrofrutales. El primero,  que cuenta con un financiamiento aprobado de 10,4 millones de dólares, promueve la experiencia de fincas integrales que fomentan cultivos permanentes de frutales, con cultivos temporales intercalados por un período, en la misma línea de siembra, lo cual permite a los finqueros y trabajadores agropecuarios, sembrar cultivos de ciclo corto como el tomate, maíz, frijoles, entre otros.

Esa experiencia, que abarcó al sector cooperativo y estatal en las provincias Artemisa, Mayabeque, Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Camagüey, se propuso aprovechar los recursos de inversión en el fomento del cultivo principal y con un mínimo de costos, se procuran producciones adicionales con alta rentabilidad que permiten el financiamiento de cultivo permanente con los recursos de la finca y la forma productiva a la que pertenezca.

Según trascendió, el proyecto Fincas Integrales de Frutales, con un alcance 3,8 millones de dólares ya concluyó toda su implementación.

En el caso de Agrofrutales, persigue potenciar el desarrollo de este tipo de cultivos, bajo el concepto del encadenamiento productivo, considerado una forma más integral de armonizar la producción,  específicamente en la cadena de mango, guayaba y papaya, con otros preceptos como potenciar el empleo de las energías renovables y, en lo social, la igualdad de género.

Este proyecto, con financiamiento externo, solo abarca estructuras productivas seleccionadas de los municipios Caimito, Alquízar y Artemisa, en Artemisa; y en Contramaestre y Santiago de Cuba, en la oriental Santiago de Cuba.

Implementado por el Ministerio de la Agricultura, el GAG y el Programa de Naciones Unidad para el Desarrollo (PNUD),  se ejecutará hasta marzo de 2022 y tiene un financiamiento donado por Canadá de 4,6 millones de dólares, de ellos 2,6 millones se emplearán en intervenciones en las formas productivas, principalmente en la adquisición de maquinarias agrícolas, equipamiento para laboratorios, herramientas de trabajo, neumáticos agrícolas y envases.

Se compone por tres etapas: determinación de los cuellos de botellas que frenan la labor de las cadenas, implementación de acciones para su solución y evaluación de impactos, también comprende 1,1 millones de dólares para la compra de sistemas de riego para los cultivos, casas de cultivos para viveros, líneas de beneficio y líneas de procesamiento de frutas a escala de mini y microindustria.

Se considera que este proyecto, del que se han ejecutado unos 2,8 millones, con acciones de la fase de importación de algunas tecnologías de riego y todo lo concebido para las micro y minindustrias,  cumple con todas las premisas de la cooperación y el desarrollo para Cuba e incluye temas de importancia estratégica.

Fomentar el cultivo de frutas, su comercialización, procesamiento industrial y exportación, se mantiene aún como una asignatura pendiente, que pudiera comenzar a andar por caminos diferentes de facilitar el camino hacia ventas al turismo, a la Zona Especial de Desarrollo Mariel y las exportaciones que alimenten el campo de recursos y estímulos a los productores, para que las frutas de calidad lleguen también a las tarimas de los mercados.