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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Cuba: mirar con luz larga

Junto a un manejo eficaz de la pandemia, el país se prepara para enfrentar la crisis provocada por la Covid-19 con la implementación de una estrategia encaminada a fortalecer la economía

Cuba vuelve a ser retada por un desafiante contexto mundial y una agresiva política imperial, aseveró el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez al informar sobre la estrategia del país para impulsar la economía y enfrentar la crisis provocada por la Covid-19 a nivel planetario.

Un plan recién aprobado por el Buró Político del Comité Central,  insta a implementar los acuerdos del Congreso del Partido del Partido Comunista de Cuba, y a cumplir con las demandas emanadas del debate popular de sus Lineamientos, además de priorizar acciones que impliquen derrotar la política de  bloqueo impuesto al pueblo desde los Estados Unidos.

Son medidas de carácter integral para enfrentar la crisis global y multidimensional que el neoliberalismo y la pandemia han exacerbado. La urgencia es aplicar la ciencia y la innovación en todos los procesos productivos y dinámicas nacionales para afianzar el desarrollo y, sobre todo, legitimar y consolidar el ideal socialista como único camino hacia la prosperidad con justicia social.

El Presidente cubano señaló que la Isla debe enfrentar los meses por venir con la convicción de que no podemos seguir haciendo lo mismo en el ámbito de la economía, porque de esa manera no se obtienen los resultados que necesitamos.

La génesis de todo lo propuesto está en las bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, de la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista y de los Lineamientos de la Política Económica y Social, documentos programáticos, aprobados durante el VII Congreso del PCC.

La actual estrategia parte de la necesidad de transformar el comportamiento de la economía cubana con agresividad, intensidad e innovación. Para Cuba el desarrollo significa, en primer lugar, ofrecer mayor bienestar al pueblo, por lo que las medidas recién aprobadas retoman todo lo aún pendiente: metas, planes y proyectos a los que no vamos a renunciar.

El mandatario cubano insistió en que se eliminarán trabas ya identificadas, y precisó que las transformaciones en marcha demandan la aplicación de 209 Lineamientos, en los cuales hay oportunidades y riesgos que se deben identificar de inmediato para corregir posibles distorsiones.

Las transformaciones se aplicarán de manera gradual, pero avanzando en todas simultáneamente. Sobresale igualmente la necesidad de aprender a vivir con menos importaciones y multiplicar las exportaciones, promoviendo la producción nacional para satisfacer la demanda interna, potenciando los sistemas productivos territoriales y el papel de los Gobiernos locales.

Durante los próximos meses se priorizará la producción de alimentos y la soberanía alimentaria, lo cual conducirá a cambios en el sistema de estructuras del Ministerio de la Agricultura, pues habrá que ajustar las empresas del sector, las relaciones entre entidades estatales y otras formas de gestión y propiedad que aportan a esa esfera, el sistema de comercialización, los incentivos y apoyos en crédito.

Se estudiará, además, la posibilidad de que cualquiera de las formas productivas pueda importar mediante empresas estatales y exportar determinados renglones para tener financiamientos en divisas.

Estrategia para vencer

Entre las acciones a priorizar se mencionan el reordenamiento del comercio interior y de la empresa estatal socialista, la modificación del entorno monetario en que opera la inversión extranjera, la participación de la industria nacional como principal proveedor de bienes y servicios que demanda la economía, el incremento y diversificación de las producciones y la exportación de todas las formas de gestión mediante las entidades de comercio exterior.

Se trabajará en el perfeccionamiento del sector no estatal y entre las prioridades inmediatas se señalan suprimir trabas, eliminar el gravamen a la compra del dólar, articular mecanismos para la canalización de las remesas en función del desarrollo económico y social y diseñar la implementación de incentivos fiscales, de la deuda pública, con participación de diversos sectores.

El Presidente subrayó que se realizan también los últimos análisis para completar la tarea de la unificación monetaria y cambiaria para aprobarla en el menor tiempo posible teniendo en cuenta que de esta depende la eliminación de casi todas las trabas que hoy penden sobre el desarrollo de las fuerzas productivas.

Como afirmó el viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil,  se trata de una estrategia para vencer las dificultades, pero, sobre todo, encaminada a fortalecer nuestra economía y aprovechar las potencialidades internas en un panorama excepcional no solo para el país, sino para el mundo.

Este plan tiene en cuenta tanto el contexto actual y el previsible como el recrudecimiento del bloqueo, pues aun en tiempos de enfrentamiento a la Covid-19, el Gobierno de Estados Unidos no ha cedido en sus presiones contra Cuba e inclusive crea nuevas trabas.

Al caracterizar esta coyuntura recordó que cuatro meses sin turismo significan una pérdida sostenida de ingresos, a lo cual se suma a la imposibilidad de exportar algunos productos y a una disminución de la demanda en el mercado internacional.

Señaló que los gastos adicionales en el sector de la salud, en el financiamiento de los centros de aislamiento, así como en la atención a los trabajadores y al resto de la población,  ha creado un aumento del déficit presupuestario, aunque el salario siempre se ha priorizado.

Estamos en medio de una situación excepcional que requiere de una estrategia que nos conduzca sin improvisaciones, y que ya dio pruebas favorables en la primera etapa enfocada en el enfrentamiento a la pandemia con las tres fases concebidas. Y ahora toca impulsar la economía ante el desafiante y complejo escenario actual.

La nueva estrategia abarca 16 áreas claves y tiene otros capítulos vinculados al desarrollo de otras formas de gestión no estatal, a partir de un abordaje integral de las actividades que impactan en nuestra economía y en la vida social.

Remontar el desarrollo

Como aseguró el viceprimer ministro, Alejandro Gil, se trata de una estrategia estructurada con coherencia y compatibilidad para fortalecer la economía aprovechando las potencialidades internas y concentrando los primeros esfuerzos en aquellos puntos que implican transformaciones en el más breve plazo posible.

Lo que sí queda muy claro es que en cualquier contexto la producción de alimentos es lo principal. “Hasta ahora no estamos satisfechos con los resultados, en parte porque hemos tenido muchas restricciones con los insumos, por diferentes causas”, apuntó el titular.

Se trata de una actividad que requiere la implementación de un conjunto de decisiones para enfrentar los problemas de carácter subjetivo por lo cual, por ejemplo, se asume un ordenamiento del sector para mejorar los vínculos entre las empresas estatales y la base productiva.

Se destaca además el financiamiento y el papel dinamizador de la banca, junto a la flexibilización de las formas de comercio en la rama agropecuaria, en lo que instó a contar con una comercialización no monopólica, donde lo principal sea la eficiencia. También hay que mejorar las relaciones entre cobros y pagos, para evitar las deudas.

Sobresale en la nueva estrategia lo relacionado con las industrias manufactureras y la azucarera, en las cuales es preciso incrementar la eficiencia y la productividad, junto a la necesaria transformación de la empresa estatal en el sector agropecuario.

Entre los propósitos se exalta el fortalecimiento de la autonomía de la empresa estatal socialista con el fin de defender la eficiencia y la creación de condiciones para que la dirección de la entidad tome más decisiones sin acudir a los niveles superiores. En ese sentido se flexibilizará el objeto social de la organización y se permitirá la ejecución de actividades colaterales.

Otro punto se refiere al inicio del diseño de la micro, mediana y pequeña empresa, siempre ajustadas a nuestras condiciones y no exclusivas del sector privado pues esas instituciones pueden funcionar lo mismo como estatales, particulares e incluso mixtas. Esto es parte de la transformación de la empresa estatal socialista y, aunque estas nuevas formas no entrarán en funcionamiento inmediatamente, ya se trabaja para su instrumentación.

Novedoso resulta el esfuerzo dirigido a que las formas de gestión no estatal puedan importar y exportar sus productos. Se insiste en potenciar el acuerdo ya aprobado y en fase de implementación que permite a las cooperativas la posibilidad de vender a la Zona Especial de Desarrollo Mariel, además de trabajar para incentivar la inversión extranjera directa, sobre todo en la producción de alimentos.

En ese sentido se decidió perfeccionar y ampliar el trabajo por cuenta propia e impulsar las cooperativas, para lo cual se prevé transformar y flexibilizar el otorgamiento de licencias.

Cuba, como pocos países de similar desarrollo, tiene la posibilidad de implementar una nueva estrategia económica para retomar el cauce de su progreso en medio del enfrentamiento a la crisis por la Covid-19, pues cuenta con las instituciones e infraestructuras necesarias pero sobre todo con el capital humano preparado para protagonizar disímiles hazañas en cualquier esfera.